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Virtudes y Valores

La virtud de la Fortaleza enseñada a los hijos.
La virtud de la Fortaleza, para poderla enseñar a practicarla a los hijos, tiene que estar muy bien afirmada en la conciencia de los padres


Fuente: http://blog.micumbre.com



La virtud cardinal de la Fortaleza, consiste en vencer la cobardía y la  vergüenza y huir con fuerza y vigor de la temeridad. Da valor al alma, para poder afrontar con coraje y vigor los riesgos, moderando el ímpetu de la audacia, siempre manteniéndose en la recta razón en el obrar. Reafirma la resolución, de resistir a las malas tentaciones y de superar los obstáculos morales familiares, sociales y profesionales. Hace capaz de vencer el temor, incluso la muerte, y hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida, por defender una causa justa. Lo contrario de Fortaleza es, debilidad o flaqueza.

La virtud de la Fortaleza va mucho más allá, que el decir “sí” o “no”. Está relacionada con el hacer o no hacer, con el decir o no decir, con el enfrentarse o seguir la corriente. Las personas fuertes, se enfrentan a las situaciones, ejerciendo la virtud de la Fortaleza. Si tienen la razón y el convencimiento, no temen enfrentarse a los problemas.  Una frase centenaria dice “Llora como mujer, lo que no has sabido defender con la Fortaleza de un hombre”. Aunque llorar es gratis y no tiene impuestos, no supone que disminuya la virtud de la Fortaleza, pero si se llora en la noche, porque no hay sol ni luna, las lágrimas no permiten ver las maravillosas estrellas.

Las virtudes cardinales son: La Fortaleza, la prudencia, la justicia y la templanza. Todas las demás se agrupan a ellas. Los siete dones del Espíritu Santo son: Fortaleza, sabiduría, inteligencia, consejo, ciencia, piedad y temor de Dios.

Virtudes derivadas de la Fortaleza

  • La Magnanimidad, que ejecuta acciones generosas e intrépidas.
  • La Paciencia, que sufre con alegría religiosa las contradicciones, los padecimientos y las desgracias.
  • La Constancia, que persevera en la tarea comenzada y en la firmeza de vencer las dificultades, sin caer en la terquedad.

Vicios opuestos a la Fortaleza:



Por defecto:

  • La timidez, y la cobardía, que no osa emprender nada.
    La desgana, que se cansa de todo.
    El respeto humano, que hace que se dejen de cumplir las obligaciones religiosas, por miedo del qué dirán.

Por exceso:

  • La temeridad, que sin ninguna necesidad se expone al peligro y a la muerte. Es más bien una prueba de soberbia que de coraje.

            Para practicar la virtud de la Fortaleza en la familia, y después enseñarla a ejercer a los hijos, hace falta saber elegir bien, entre lo fácil y lo difícil. Practicar lo dificultoso, no tiene que producir miedo entre los hijos, si estos han sido bien educados dentro de la familia.

Fomentar la virtud de la Fortaleza en los hijos, supone ayudarles a que sean fuertes en su forma de vida, actividades y decisiones cotidianas, relacionadas con la formación de su carácter. Les asegura en las dificultades, la firmeza y la constancia en la práctica del bien, llegando incluso a la capacidad de aceptar, el eventual sacrificio de la propia vida por una causa justa.

7 Opiniones para practicar en familia la virtud de la Fortaleza. No se puede enseñar a practicarla, si continuamente se intenta evitar, que los hijos realicen esfuerzos que les supongan sacrificios. Los hijos deben a prender:



1.      A luchar con fuerza, por las cosas nobles que les interesen.

2.      A saber decir “si” o “no”, de acuerdo con sus convicciones y no bajo las presiones o influencias, perjudiciales o seductoras, de sus amigos o de la sociedad.

3.      A que sepan ejercer con firmeza, su irrenunciable derecho a practicar la “objeción de conciencia”.

4.      A aceptar las contrariedades y molestias que se les presenten en sus vidas.

5.      A no quejarse continuamente, por todo lo que les sucede, aceptándolo no pasivamente, sino con las reservas necesarias, intentando sacar algo provechoso de las adversidades.

6.      A que realicen esfuerzos, de acuerdo con sus edades y situaciones, sin que influyan sus caprichos y malos humores, en las cosas intrascendentes.

7.      A irla formando día a día, ya que la Fortaleza, no se recibe gratuitamente. Se consigue practicando las virtudes de la Puntualidad, el Orden, la Constancia, la Tenacidad, la Paciencia, la Templanza, la Diligencia, la Laboriosidad, el Vigor, la Reciedumbre, etc.

11 Ideas para fomentar la virtud de la Fortaleza en la familia.

1.      Enseñar a los hijos, desde pequeños, a que sean fuertes y que ofrezcan sacrificios, aprovechando las oportunidades que se presentan normalmente, o incluso proponiéndoles que hagan algunos favores a terceros.

2.      Enseñar a los hijos a evitar que la moda les esclavice y a que sepan decir “No” a ciertas cosas, por muy de moda que esté.

3.      Enseñar a los hijos a pensar en los demás y a no elegir siempre para ellos lo mejor, de lo que les ofrecen.

4.      Enseñar a los hijos a practicar la Fortaleza y a no quejarse más de la cuenta, para que cuando aparezca un dolor o pequeñas enfermedades, nadie se obsesione con que desaparezcan inmediatamente.

5.      Enseñar a los hijos a que sepan luchar, para vencer los defectos de su carácter y a aguantarse el mal genio, aunque tengan razón.

6.      Enseñar a los hijos a que tengan la Fortaleza de tomar un poco más, de lo que menos les gusta y un poco menos, de lo que más les apetece.

7.      Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza, de aceptar las contrariedades que se les presenten.

8.      Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza, para que sean constantes en la calidad del trabajo y del estudio, y a que no practiquen “ley del menor esfuerzo”.

9.      No quejarse ante sus hijos, ni ante sus amigos más íntimos, de los trabajos, molestias y demás inconvenientes, que acarrean los hijos.

10.   Ensenar a los hijos a realizar actividades deportivas o sociales, que les supongan sacrificios, constancia y entrega.

11.   Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza y la reciedumbre, para aprender a ceder y a aceptar, las limitaciones de edad, de escasez, de incomodidad, económicas, sociales, etc.

Los padres tienen que ensenar la virtud de la Fortaleza, para que los hijos aprendan a tener criterio, para no dejarse llevar por la tormenta de las palabrerías y puedan distinguir, entre hechos y opiniones, entre lo importante y lo secundario, entre lo que es más valioso, menos valioso, lo que no tiene valor y lo que es un contravalor. La intimidad referida al alma, a los sentimientos, a los pensamientos y no solo a aspectos del cuerpo.

La virtud de la Fortaleza les hará valorar más, estos conceptos y aspectos inherentes a esta virtud:

  • El rendimiento de las acciones llevadas a cabo.
  • La satisfacción personal de lo realizado.
  • El desarrollo personal.
  • El esfuerzo planificado y desarrollado para conseguir los objetivos.
  • Evitar el desenfreno de las palabrerías, en función de la virtud de la prudencia.

La virtud de la Fortaleza practicada por los hijos, es una conducta significativa para predecir su  éxito académico y social, así como sus futuros ingresos económicos y el correspondiente nivel de calidad de vida. Tendrán muchas mas posibilidades, de no caer en los graves problemas y responsabilidades, relacionadas con el absentismo escolar, el consumo de drogas, alcohol y tabaco, así como de las consecuencias, de su desordenada actividad sexual fuera del matrimonio, tales como: Los embarazos prematuros, las enfermedades de transmisión sexual, los abortos, etc. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a practicar la virtud de la Fortaleza para defender y propagar con serenidad y pasión, pero sin dañar, insultar ni perjudicar objetivamente, a nadie, los valores fundamentales como: 

  • El respeto a la vida humana, desde la concepción hasta la muerte, luchando contra el aborto y la eutanasia.
  • La familia fundada en el matrimonio, exclusivamente entre un hombre y una mujer.
  • La libertad y responsabilidad irrenunciable de los padres, en la educación de los hijos
  • La promoción del bien común, en todas sus formas, para convivir, aprender de los demás y ayudar a cada uno de los demás a mejorar.
  • El amar al prójimo, como a uno mismo. 

 

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