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Los pobres obligados al tráfico ilegal de órganos para tener una vida decente
Hay quién vende sus órganos para proporcionar una vida digna a su familia, otros para pagarse la atención médica


Por: AP | Fuente: fides.org/es



El tráfico ilegal de órganos humanos sigue estando muy generalizado en todo el mundo. El riñón es el órgano más vendido porque puede ser trasplantado desde una persona viva. Hay quién vende sus órganos para comprarse una casa y proporcionar una vida digna a su familia, otros lo hacen para pagarse la atención médica. El pueblo de Hokshe, en Nepal, es conocido por este trágico fenómeno. Los traficantes actúan con impunidad y casi todos los habitantes conocen a alguien que ha vendido un riñón en el mercado negro.

Se trata de un pueblo con pequeñas granjas y cabañas de barro, que desde hace décadas está en el centro del tráfico ilegal de órganos. De los 4.000 habitantes, 121 han vendido al menos un riñón, aunque las estimaciones no oficiales afirman que el número es mucho mayor. Con los años, la ciudad ha ganado el apodo de “banca del riñón”. De hecho, durante décadas los contrabandistas han rondado de mil maneras a los obreros y campesinos pobres de las montañas de las afueras de Katmandú, y muchos, analfabetos, han cedido. Con la promesa de una ganancia de cientos de miles de dólares, los donantes se ven obligados a ir a la India para la cirugía.

Hasta el año 2008 la operación era ilegal; más tarde se autorizó a donar órganos sólo a los familiares más cercanos, después de un seguimiento cuidadoso por parte del Gobierno. Años de campañas, junto con un seguimiento más reciente de la policía, han frenado el tráfico de manera significativa. El año pasado, la policía arrestó a diez traficantes. Tres de ellos están en la cárcel. Otros están en libertad bajo fianza en espera de juicio.







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