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Movimientos y Asociaciones

Entrevista a María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares (Obra de María)
Quizá Dios ahora nos pide que nos abramos más hacia los movimientos pertenecientes a otras iglesias. También una unidad más vital, entre ‘pastor’ y ‘rebaño’, en la medida en que sea posible.


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.net



El Movimiento de los Focolares u Obra de María está presente en 194 países de los cinco continentes, con centros estables en 80 países. Con unas 120 mil personas en calidad de miembros y cerca de medio millón de adherentes y simpatizantes. A través de varias iniciativas se calcula que han alcanzado además alrededor de un millón de personas.

Además de los cristianos católicos, forman parte del Movimiento de los Focolares unos 25 mil cristianos de 350 Iglesias y comunidades eclesiales; comparten de distinta manera la espiritualidad y sus objetivos más de 7 mil fieles de las religiones principales y 10 mil personas de convicciones o culturas no religiosas.

Esta realidad eclesial la conocí hace más de veinte años en Madrid el Movimiento de los Focolares a través de unos amigos. Me reuní junto con ellos alguna vez, con amigos de la revista “Ciudad Nueva” también, íbamos a alguna Mariápolis y meditábamos la mensual Palabra de Vida de su fundadora Chiara Lubich. Fueron unos momentos muy especiales de convivencia con el carisma de la unidad en Cristo, la ley de amor de Dios, Jesús abandonado y en medio de nosotros,...

Por todo ello, ha sido para mí un gran honor establecer de nuevo contacto con estos amigos a través de su presidente actual, Maria Voce, que fue elegida por la Asamblea general en julio de 2008 y reconfirmada el 12 de septiembre 2014 para el segundo mandato consecutivo. Fue muy generosa conmigo y catholic.net al concedernos la siguiente entrevista.

 



¿Cuáles son las aportaciones y las esperanzas del Movimiento de los Focolares en el III Encuentro de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades?

El Encuentro ha mostrado cuán verdadera y profunda es la comunión que existe entre los Movimientos. Esto se ve claramente si pensamos en cómo comenzamos: cuando en el primer encuentro en 1998 el Papa San Juan Pablo II pidió a los movimientos que se conocieran, que se estimaran, que colaboraran. Ahora ya casi no se notaba a qué movimiento pertenecías,… tan grande era la fraternidad entre todos. Había una alegría verdadera en el conocer los frutos los unos de los otros, en el experimentar este ser una cosa sola en la Iglesia.

El Papa ha subrayado fuertemente esta comunión, invitándonos a llevarla adelante y definiéndola como el sello del Espíritu Santo. Y después continuó su invitación a salir y a no quedarnos en nuestro propio recinto; una idea fuerte que está presente en todos sus discursos.

Yo me he preguntado qué puede significar esto para nosotros, como Movimiento. Y me han venido a la mente dos posibilidades: por un lado, justo porque hemos llegado a esta unidad profunda entre los movimientos en el seno de la Iglesia Católica, quizá Dios ahora nos pide que nos abramos más hacia los movimientos pertenecientes a otras iglesias; porque también ahí existen experiencias muy fuertes de personas que viven el Evangelio y que lo testimonian. Conocerles a ellos podría contribuir a una comunión más amplia y a acercar el momento de la unidad entre todos los cristianos.

Pero pienso también en una salida hacia una unidad más vital, entre ‘pastor’ y ‘rebaño’, en la medida en que sea posible. Me parece que la salida que Dios nos pide en la actualidad es también la de una comunión más profunda entre laicos y clero: ya sea con el clero que pertenece a los movimientos, unido en el propio movimiento, pero quizá no de la misma manera en la comunión transversal entre el clero de todos los movimientos; ya sea una comunión en el buscar las formas más adecuadas para evitar que se deba separar la parte eclesiástica de la parte laica en cada uno de los movimientos y entre todos.



 

¿Qué novedad o distintivo, caritativo y diaconal, está aportando hoy el carisma focolar, expresado en la forma de vida seglar, a nuestro mundo desde la Iglesia?

El Papa Francisco nos recuerda que hoy la Iglesia está llamada a recorrer una etapa de la evangelización caracterizada por el testimonio del amor de Dios hacia cada persona humana, en un camino hacia la unidad de toda la familia humana caracterizado por la esperanza, la fraternidad y la alegría. El Movimiento de los Focolares se encuentra por tanto, ante la misma tarea que todos los componentes eclesiales: ofrecer, con responsabilidad y creatividad, su particular contribución a esta nueva etapa de la evangelización.

El Movimiento nace, en el seno de la Iglesia Católica, del carisma de la unidad. A lo largo de los años ha dado vida a una red que está presente en todas las expresiones de la familia cristiana y también entre miembros de otras religiones y entre muchos que buscan la verdad aún sin un referente religioso. Éste es un testimonio de vida que es ya, de alguna manera, profecía de la realización de la oración de Jesús que inspira su acción: “Para que todos sean uno” (Jn 17, 21)

 

¿Cuáles son las prioridades misioneras del Movimiento de los Focolares con los matrimonios y familias más necesitados o periféricos?

Todos conocemos las dificultades que afrontan hoy las familias. Junto a testimonios de vida logrados, por decirlo así, hay otros donde las adversidades y los obstáculos aparecen demasiado duros como para superarlos. Esto desde el punto de vista social, pero también desde el eclesial.

Recuerdo una carta que me ha escrito una persona después de escuchar la introducción a un tema mío sobre la Eucaristía. Es una mujer separada, que convive con un divorciado con hijos. Ella siente fuertemente el ser cristiana y también el malestar por la situación en la que se encuentra que, en cierto sentido, la pone fuera de la Iglesia Católica. Me escribe: “Sigo frecuentando la iglesia. Cuando pido la bendición al sacerdote que distribuye el sacramento, en ese momento Jesús entra también dentro de mí. Yo intento vivir, hacer mi parte. Estoy haciendo un camino.”

Dios nos pide que ayudemos a recorrer el propio camino de santidad, esto es, acercarnos a Dios con los medios a disposición, con los propios límites y dificultades; pero acercarnos cada vez más a Dios.

Creo que el Movimiento puede ser este abrazo a estas familias; y como el Movimiento es parte de la Iglesia, abrazando a estas personas les hacemos sentir menos extranjeros porque son abrazados por un pedazo de Iglesia.

 

¿Cómo sería la propuesta o carta de presentación de la vocación seglar focolar a un joven de hoy en día?

Un joven –y lo mismo se podría decir de un adulto- que quiere pertenecer a una comunidad del Movimiento de los Focolares allí donde vive, lo hace porque advierte la importancia de estar en contacto, en comunión con las demás personas que comparten su mismo ideal de vida. Esto sucede a menudo tras una experiencia de encuentro personal con el amor de Dios.

Después, entre los jóvenes surgen espontáneamente ideas, proyectos e iniciativas propias de su edad, en el ambiente en el que viven y también en un ámbito más amplio. Es frecuente, por ejemplo, que jóvenes de los Focolares se movilicen juntos en todo el mundo para recoger ayudas ante catástrofes naturales, situaciones de guerra, etc.

Pero lo que más toca la vida de un joven, especialmente en ambientes con un fuerte relativismo, es el darse cuenta de que el amor de Dios es para siempre. Dios no es Amor durante una semana. Dios es Amor desde que te ha pensado hasta cuando te llevará al Paraíso. Por lo tanto, si Dios te ama para siempre, Dios puede darte la gracia de responder con un amor para siempre, con un compromiso para siempre. Y esto da una sensación de plenitud a la vida y a menudo lleva a empeñarse decididamente por los demás.

 

Doña María, quiero agradecerle mucho sus respuestas tan profundas y sugerentes. Me resta pedirle, por último, algún comentario más sobre alguna preocupación o interés actual sobre la vocación, comunidad y misión de los Seglares Focolares.

Su pregunta suscita en mí una palabra sobre quiénes son las personas del Movimiento. Diría que son personas que han entendido que pueden llevar al mundo la presencia viva de Cristo a través del amor recíproco. Y como lo han entendido, intentan hacerlo y lo hacen donde se encuentran.

El Papa habla de encuentro con los hombres. Las personas de los Focolares buscan encontrar a los hombres allí donde se encuentran: en sus ambientes de trabajo, en las universidades, en los hospitales, por todas partes. Con este objetivo: dar vida a pequeñas células de Iglesia viva, de personas que viven el amor recíproco hasta el punto de ser capaces de atraer la presencia de Jesús, de Jesús resucitado; personas realmente ‘misioneras’, ‘evangelizadoras’ porque testimonian a Jesús vivo en el mundo.







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