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Comunicador Social por Excelencia: Papa Juan Pablo II
Juan Pablo II, fue quizá uno de los más grandes comunicadores sociales que ha dado la humanidad. En cada uno de sus mensajes podemos encontrar a un Cristo vivo.


Por: Carmen Vargas Carrera | Fuente: Escuela para Laicos, Papantla, Veracruz



Hablar del Papa Juan Pablo II, Carol Joseph Wojtyla es transformar nuestra vida a través del ejemplo de lucha constante, energía y vivacidad que nos muestran los más de 104 viajes misioneros en los que recorrió el mundo. El Papa que más ha viajado transmitiendo el mensaje de Cristo en varios idiomas: polaco, alemán, inglés, francés, español e italiano

Un homenaje a un hombre cuya profunda espiritualidad y cercanía con nuestro Padre, con Jesucristo y con María Santísima, transmite la paz en su mirada y refleja la transparencia de un alma que fue elegida para una misión sumamente importante en la tierra: ser Vicario de Cristo.

Veo las imágenes de Carol Wojtyla durante su juventud, y percibo a un joven lleno de alegría, entusiasta, trabajador y emprendedor, signo que lo caracterizo hasta sus últimos días aquí sobre la tierra. Un hombre que expresó de manera excelente el mensaje de Cristo Jesús en varios idiomas, y que hacia emblandecer al corazón más tullido y endurecido.

Nombramos al “Comunicador Social por Excelencia” a su Santidad el Papa Juan pablo II porque fue y es un hombre de masas, su sola palabra hacia guardar el silencio de miles de personas en los lugares visitados, su mensaje penetraba y sembraba en los niños, jóvenes, adultos y ancianos un profundo amor por Cristo.

Los derechos humanos, los derechos de los pueblos y las instituciones democráticas constituyen los fundamentos de su magisterio social.

Juan Pablo II es autor de 14 enciclícas (cartas oficiales sobre asuntos de la iglesia, o puntos determinados de la doctrina católica, que dirige a todos los obispos y fieles del mundo. La primera es “Redemptor Hominis” (1979), punto de partida de una trilogía sobre la Trinidad, completada con “Dives in misericordia” (1980) y “Dominum et vivificantem” (1986), dedicada al Espíritu Santo.

También escribió una trilogía de encíclicas sociales: “Laborem exercens” (1981), sobre el auténtico desarrollo del hombre y la sociedad y la “Centesimus agnus (1991). La undécima Encíclica, “Evangelium vital” (1995), trata sobre el aborto, la eutanasia y la biotécia y actualiza conceptos expresados en la “Humanae vitae” de pablo VI. En 1995 apareció “Ut unum sint”, que se centra en el ecumenismo, mientras que en la decimotercera, “Fides et ratio”, de 1998, el Sumo Pontifice reitera la compatibilidad entre la fe y la razón.

En la decimocuarta encíclica “Ecclesia de Eucaristía” de 2003, la más breve de todas, firmada en la tarde del Jueves Santo en la Basílica de San Pedro y durante la celebración del rito de la Última Cena, Juan Pablo II llamó a los fieles a renovar la piedad eucarística en el fondo y en la forma.

Además de sus Encíclicas, Juan Pablo II ha hecho públicas durante su pontificado una serie de constituciones, cartas y exhortaciones apostólicas.

La Última Carta apostólica, la “Rosarium Virginia Mariae”, que firmó en 2002, coincidiendo con el año 24 de su Pontificado, el proclamado como año del Rosario, introduce la mayor transformación del Rosario en sus casi 800 años de historia. El nuevo documento añade cinco nuevos misterios al Rosario, los denominados “misterios de la luz”, referidos a la vida pública de Jesús.

Carol Wojtyla, deja en lo más profundo de nuestro Ser el modelo a seguir de un hombre orante y entregado a su misión, pensar en El produce los sentimientos más hermosos de seguir firmes, confiados y seguros en nuestro camino hacia Cristo, un hombre incansable hasta sus últimos días y que hizo viva la palabra de Dios por medio de su vida, sus obras, su Fe y constancia.

“Sigues presente en nuestros corazones, alentándonos como jóvenes en el crecimiento continuo a través del aprendizaje, enseñanza y práctica del evangelio, tu mensaje de amor queda transformando conciencia, abriendo puertas, sembrado como la semilla que ha caído en buena tierra, produciendo en un futuro fruto en abundancia”

Las exhortaciones que realizaras por medio de tus mensajes a los comunicadores sociales, a la juventud, tu llamado a la pluralidad interreligiosa, nos dejan ver que hay mucho por hacer, que nuestra realidad necesita de seres humanos comprometidos firmemente con Cristo Jesús; y así mismo, como comunicadores sociales impregnas en nosotros el reconocer la importante labor que se germina en la transmisión de la palabra de Dios, en la evangelización a través de los medios de comunicación, y en la lucha constante por hacer que la palabra trascienda más allá de nuestra comunidad, pueblo, ciudad, país, y lengua.

Pero sobre todas las cosas nos lleva a expresar:

“TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE”
FILIPENSES 4,13




 







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