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Gran beatificación de Tarragona (7): mártires verdad absoluta o relativismo
Gran beatificación de Tarragona (7): mártires verdad absoluta o relativismo
La beatificación de Tarragona resulta una gran contribución a la cultura, al mostrarnos de modo elocuentísimo que existen verdades morales absolutas
Por: Dr. José María Montiu de Nuix, Sacerdote | Fuente: Catholic.net
Por: Dr. José María Montiu de Nuix, Sacerdote | Fuente: Catholic.net

Ya Kant había propuesto el relativismo, verdadera muerte de la razón. Actualmente la propuesta relativista se encuentra muy difundida.
La absurda teoría relativista afirma que todas las verdades son relativas, que no existen verdades absolutas. Que lo que es verdad para mí, podría no ser verdad para otro. Mientras que, decir que 2+2=4 es una verdad absoluta lo que significa es que ello es verdad para todo ser intelectual, también para los ángeles; los relativistas dicen que aunque esta igualdad es verdad para mí, podría no serlo para otro ser inteligente.
El relativismo es un sistema falso. En efecto: Todo hombre sensato, culto o no, sabe que el relativismo contradice al sentido común. Pero, es falso todo aquello que está en desacuerdo con el sentido común. Luego, el relativismo es falso.
1) LA FALSEDAD DEL ESCEPTICISMO
Para poder tratar ordenadamente sobre el relativismo, consideraremos previamente que se entiende por escepticismo. El escéptico, afirma: nada sé con certeza.
El escepticismo es falso porque contradice al sentido común. Muy sabiamente actúa la naturaleza cuando hace que el filósofo escéptico, que decía no poseer certeza alguna, huya al percibir que se le aproxima peligrosamente un perro rabioso.
El escepticismo es falso, ya que quién no tiene ninguna certeza, tiene ya una certeza. Pues, está cierto de no tener ninguna certeza. Así pues, ha de afirmar, a la vez, que no tiene ninguna certeza y que tiene una certeza, lo cual es contradictorio. Pero, todo lo contradictorio es falso. Así pues, el escepticismo es falso. Ya san Agustín notó que quién duda de todo, sabe que duda, y que, quién sabe qué duda, tiene ya una certeza. El argumento fue retomado posteriormente por Descartes.
El escepticismo es falso ya que poseemos algunas certezas. Así, por ejemplo, sabemos que es cierto que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. Así, un círculo no puede ser, a la vez, círculo y no círculo. También hay gran certeza de que pienso y de que existo, pues ello se conoce por la percepción inmediata de la conciencia. Tenemos también muchas otras certezas: A=A, 2+2=4, etc. Pero, quién posee certezas, puede poseerlas. Luego, el escepticismo es falso.
2) LA FALSEDAD DEL RELATIVISMO
El relativismo es falso porque conocemos algunas verdades absolutas. Así, por ejemplo, sabemos que es verdad absoluta que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. Pero, quién posee verdades absolutas, puede poseer verdades absolutas. Luego, el relativismo es falso.
El relativismo es falso. Pues, quien defiende absolutamente (fijamente) que todo nuestro conocimiento es relativo, se ve obligado a afirmar la contradicción siguiente: que no puede conocer ninguna verdad absoluta y que hay una verdad absoluta, consistente ésta en la tesis que sostiene absolutamente. Luego, el relativismo es falso.
El relativismo es falso porque si se afirma que todo es relativo, se afirma que todo es incierto. Pero esto es escepticismo. Y el escepticismo, según vimos, es falso.
3) EL REALISMO
Santo Tomás de Aquino, retomando el pensamiento de Aristóteles, propuso de modo profundísimo el realismo. Sostiene que existe una realidad, qué hubo realidad antes de que la misma fuese pensada por el entendimiento humano. También que la mente humana es capaz de conocer la realidad de las cosas, tiene aptitud para captar lo que las cosas son en sí mismas, para decir lo que las cosas son.
La verdad en el entendimiento es una propiedad del juicio. Consiste ésta en que la mente humana se adecua o conforma con la cosa considerada. Hay verdad en el entendimiento cuando asiento que lo que es, es, y también cuando digo que lo que no es, no es, pero, hay falsedad, cuando afirmo que lo que no es, es, y también cuando digo que lo que es, no es. Así, por ejemplo, es verdadero el juicio Dios existe, pues realmente existe. Es falso el juicio Dios no existe, pues realmente existe.
No es verdad que algo es porque el entendimiento humano dice que es. Sino que, porque algo es, la mente humana puede conocer con verdad que ello es. La verdad no es una creación, o proyección apriorística, de la mente humana, la cual obligara a la realidad a llegar a hacerse lo que el entendimiento humano ha dicho que la cosa es. Sino que la verdad se da cuando el entendimiento humano ha logrado reflejar, o representar fielmente en un juicio, la realidad que ha alcanzado a descubrir. Dicho con otras palabras: el entendimiento humano, al conocer la verdad, se está sometiendo humildemente a la realidad de las cosas, determinando éstas cuál es el contenido de la verdad. Es la cosa, y no la mente humana, la que determina que algo sea verdadero.
4) EL REALISMO COMO SOLUCIÓN
Lo anteriormente expuesto conlleva que el único enunciado verdadero será el que exprese lo que la cosa es, excluyendo pues todos los juicios que sean incompatibles con este juicio. Por ejemplo, por ser, en la realidad, el hombre un animal racional, será verdad el enunciado el hombre es un animal racional y será falso el juicio el hombre no es un animal racional. Otro ejemplo: ya que en la realidad misma, dos cosas más dos cosas son cuatro cosas, queda excluida toda afirmación que diga lo contrario. Así pues, al ser la cosa misma, y no el entendimiento, lo que determina que juicio sea verdad, queda excluido todo pluralismo relativista. Pues, sólo será verdad lo que coincida con la cosa, lo que haga diana en la cosa, lo que nos dé a conocer la realidad.
5) LA EVIDENCIA COMO REFLEJO DE LA REALIDAD
Notemos también que el entendimiento humano en la evidencia logra alcanzar una gran certeza, ésta acompaña a habérsele manifestado claramente, patentemente, la realidad. Así, por ejemplo, es evidente que un número es igual a sí mismo; también que la suma de los ángulos de un triángulo es igual a 180 grados.
Porque cuando alcanzo una verdadera evidencia no estoy sino captando una realidad que se me ha hecho manifiesta, se tiene que lo evidente es verdadero.
6) EL RELATIVISMO RELIGIOSO
El relativismo religioso afirma que no hay verdades religiosas absolutas. Según el mismo, todas las verdades religiosas son verdades relativas.
Desde el punto de vista natural, o por las solas luces naturales, se tiene que el relativismo religioso es falso. Así, por ejemplo, basta la sola capacidad natural del entendimiento humano para demostrar la existencia de Dios. Son célebres a este respecto las cinco vías de Santo Tomás.
Desde la perspectiva sobrenatural también se tiene que el relativismo es falso, pues existe una revelación sobrenatural. Dios al darnos su revelación nos comunica su mensaje y, como Dios no puede engañarse ni engañarnos, todo lo que nos dice es verdad. Todo lo revelado es verdad. La fe católica es la verdad.
7) EL RELATIVISMO MORAL Y EL MARTIRIO
El relativismo moral afirma que no hay verdades morales absolutas. Según el mismo, todas las verdades morales son verdades relativas.
El relativismo moral es falso porque el mismo contradice al sentido común, constituyendo pues una verdadera insensatez.
El relativismo moral es falso, pues sabemos que existen normas morales que son verdades absolutas que obligan absolutamente. Algunas de ellas están incluso escritas en nuestros corazones: hay que obrar el bien y evitar el mal, no es lícito asesinar, etc. S. S. Juan Pablo II recordó que nunca pueden realizarse actos que sean intrínsecamente malos. Jamás es lícito pecar. Así, por ejemplo, nunca se puede blasfemar. Dicho en otras palabras, es verdad absoluta que nunca se puede blasfemar. Uno, por consiguiente, está obligado a dar su propia vida, a morir, antes que blasfemar. Los mártires, pues, con su sacrificio hasta la muerte, nos muestran que hay exigencias morales que son absolutas, verdades morales absolutas, que no pueden transgredirse, ni aún si ello comportara grandes tormentos o perder la vida.
S. S. Juan Pablo II, en la encíclica Veritatis splendor, afirmó a este respecto que la existencia de normas morales negativas frente a determinados comportamientos ( ) válidas sin excepción, halla una confirmación ( ) en el ( ) martirio ( ) (n. 90). La Sacra Biblia recuerda que Susana prefería ser mártir a pecar contra la castidad: Susana, prefiriendo morir inocente ( ) atestigua ( ) su obediencia ( ) al orden moral absoluto: con su disponibilidad al martirio, proclama que no es justo hacer lo que la ley de Dios califica como mal ( ) (n. 91).( ) deben ser cumplidos sus mandamientos (los de Dios) incluso en las circunstancias más graves, y ( ) no pueden ser dejados de lado aunque fuera con la intención de salvar la propia vida (n. 91).
En suma, el ejemplo de los mártires pone ante nuestros ojos la existencia de verdades morales absolutas.
8) CÓMO LOS MÁRTIRES PROPONEN UN ORDEN ABSOLUTO
No pocos hombres actuales tienen prejuicios con respecto a la propuesta de verdades absolutas. Pues, la afirmación de un orden absoluto es algo que les parece como asociado a las imposiciones de los totalitarismos modernos que han arruinado el mundo. Pero el hombre actual puede contemplar, sin tal prejuicio, a los mártires, recordándole éstos la existencia de verdades absolutas, pues la propuesta de éstos no se ha realizado de una manera totalitaria, sino desde su actitud de amor, del amor más grande.
S. S. FRANCISCO, en la encíclica Lumen fidei, nos recuerda algo análogo a lo inmediatamente arriba afirmado: A menudo la verdad queda hoy reducida a la autenticidad subjetiva del individuo, válida sólo para la vida de cada uno. Una verdad común nos da miedo, porque la identificamos con la imposición intransigente de los totalitarismos. Sin embargo, si es la verdad del amor, si es la verdad que se desvela en el encuentro personal con el Otro y con los otros, entonces se libera de su clausura en el ámbito privado para formar parte del bien común. La verdad de un amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Naciendo del amor puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre. Se ve claro así que la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos (n. 34).
9) MARTIRIO Y FANATISMO
Tampoco se puede confundir el ejemplo martirial con una actitud fanática. En efecto: los mártires, a diferencia de los fanáticos, vivieron en la verdad. Y es precisamente por su fidelidad a la verdad por lo que son sacrificados y por lo que su sacrificio resulta altamente valioso.
10) CONCLUSIÓN
La beatificación de Tarragona, de más de medio millar de mártires, se produce en una época en que se ha difundido el relativismo. Dicha beatificación resulta pues también una gran contribución a la cultura, al mostrarnos de modo elocuentísimo, a través de una gran cantidad de testimonios martiriales, que existen verdades morales absolutas.
José María Montiu de Nuix, sacerdote, doctor en filosofía
La absurda teoría relativista afirma que todas las verdades son relativas, que no existen verdades absolutas. Que lo que es verdad para mí, podría no ser verdad para otro. Mientras que, decir que 2+2=4 es una verdad absoluta lo que significa es que ello es verdad para todo ser intelectual, también para los ángeles; los relativistas dicen que aunque esta igualdad es verdad para mí, podría no serlo para otro ser inteligente.
El relativismo es un sistema falso. En efecto: Todo hombre sensato, culto o no, sabe que el relativismo contradice al sentido común. Pero, es falso todo aquello que está en desacuerdo con el sentido común. Luego, el relativismo es falso.
1) LA FALSEDAD DEL ESCEPTICISMO
Para poder tratar ordenadamente sobre el relativismo, consideraremos previamente que se entiende por escepticismo. El escéptico, afirma: nada sé con certeza.
El escepticismo es falso porque contradice al sentido común. Muy sabiamente actúa la naturaleza cuando hace que el filósofo escéptico, que decía no poseer certeza alguna, huya al percibir que se le aproxima peligrosamente un perro rabioso.
El escepticismo es falso, ya que quién no tiene ninguna certeza, tiene ya una certeza. Pues, está cierto de no tener ninguna certeza. Así pues, ha de afirmar, a la vez, que no tiene ninguna certeza y que tiene una certeza, lo cual es contradictorio. Pero, todo lo contradictorio es falso. Así pues, el escepticismo es falso. Ya san Agustín notó que quién duda de todo, sabe que duda, y que, quién sabe qué duda, tiene ya una certeza. El argumento fue retomado posteriormente por Descartes.
El escepticismo es falso ya que poseemos algunas certezas. Así, por ejemplo, sabemos que es cierto que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. Así, un círculo no puede ser, a la vez, círculo y no círculo. También hay gran certeza de que pienso y de que existo, pues ello se conoce por la percepción inmediata de la conciencia. Tenemos también muchas otras certezas: A=A, 2+2=4, etc. Pero, quién posee certezas, puede poseerlas. Luego, el escepticismo es falso.
2) LA FALSEDAD DEL RELATIVISMO
El relativismo es falso porque conocemos algunas verdades absolutas. Así, por ejemplo, sabemos que es verdad absoluta que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. Pero, quién posee verdades absolutas, puede poseer verdades absolutas. Luego, el relativismo es falso.
El relativismo es falso. Pues, quien defiende absolutamente (fijamente) que todo nuestro conocimiento es relativo, se ve obligado a afirmar la contradicción siguiente: que no puede conocer ninguna verdad absoluta y que hay una verdad absoluta, consistente ésta en la tesis que sostiene absolutamente. Luego, el relativismo es falso.
El relativismo es falso porque si se afirma que todo es relativo, se afirma que todo es incierto. Pero esto es escepticismo. Y el escepticismo, según vimos, es falso.
3) EL REALISMO
Santo Tomás de Aquino, retomando el pensamiento de Aristóteles, propuso de modo profundísimo el realismo. Sostiene que existe una realidad, qué hubo realidad antes de que la misma fuese pensada por el entendimiento humano. También que la mente humana es capaz de conocer la realidad de las cosas, tiene aptitud para captar lo que las cosas son en sí mismas, para decir lo que las cosas son.
La verdad en el entendimiento es una propiedad del juicio. Consiste ésta en que la mente humana se adecua o conforma con la cosa considerada. Hay verdad en el entendimiento cuando asiento que lo que es, es, y también cuando digo que lo que no es, no es, pero, hay falsedad, cuando afirmo que lo que no es, es, y también cuando digo que lo que es, no es. Así, por ejemplo, es verdadero el juicio Dios existe, pues realmente existe. Es falso el juicio Dios no existe, pues realmente existe.
No es verdad que algo es porque el entendimiento humano dice que es. Sino que, porque algo es, la mente humana puede conocer con verdad que ello es. La verdad no es una creación, o proyección apriorística, de la mente humana, la cual obligara a la realidad a llegar a hacerse lo que el entendimiento humano ha dicho que la cosa es. Sino que la verdad se da cuando el entendimiento humano ha logrado reflejar, o representar fielmente en un juicio, la realidad que ha alcanzado a descubrir. Dicho con otras palabras: el entendimiento humano, al conocer la verdad, se está sometiendo humildemente a la realidad de las cosas, determinando éstas cuál es el contenido de la verdad. Es la cosa, y no la mente humana, la que determina que algo sea verdadero.
4) EL REALISMO COMO SOLUCIÓN
Lo anteriormente expuesto conlleva que el único enunciado verdadero será el que exprese lo que la cosa es, excluyendo pues todos los juicios que sean incompatibles con este juicio. Por ejemplo, por ser, en la realidad, el hombre un animal racional, será verdad el enunciado el hombre es un animal racional y será falso el juicio el hombre no es un animal racional. Otro ejemplo: ya que en la realidad misma, dos cosas más dos cosas son cuatro cosas, queda excluida toda afirmación que diga lo contrario. Así pues, al ser la cosa misma, y no el entendimiento, lo que determina que juicio sea verdad, queda excluido todo pluralismo relativista. Pues, sólo será verdad lo que coincida con la cosa, lo que haga diana en la cosa, lo que nos dé a conocer la realidad.
5) LA EVIDENCIA COMO REFLEJO DE LA REALIDAD
Notemos también que el entendimiento humano en la evidencia logra alcanzar una gran certeza, ésta acompaña a habérsele manifestado claramente, patentemente, la realidad. Así, por ejemplo, es evidente que un número es igual a sí mismo; también que la suma de los ángulos de un triángulo es igual a 180 grados.
Porque cuando alcanzo una verdadera evidencia no estoy sino captando una realidad que se me ha hecho manifiesta, se tiene que lo evidente es verdadero.
6) EL RELATIVISMO RELIGIOSO
El relativismo religioso afirma que no hay verdades religiosas absolutas. Según el mismo, todas las verdades religiosas son verdades relativas.
Desde el punto de vista natural, o por las solas luces naturales, se tiene que el relativismo religioso es falso. Así, por ejemplo, basta la sola capacidad natural del entendimiento humano para demostrar la existencia de Dios. Son célebres a este respecto las cinco vías de Santo Tomás.
Desde la perspectiva sobrenatural también se tiene que el relativismo es falso, pues existe una revelación sobrenatural. Dios al darnos su revelación nos comunica su mensaje y, como Dios no puede engañarse ni engañarnos, todo lo que nos dice es verdad. Todo lo revelado es verdad. La fe católica es la verdad.
7) EL RELATIVISMO MORAL Y EL MARTIRIO
El relativismo moral afirma que no hay verdades morales absolutas. Según el mismo, todas las verdades morales son verdades relativas.
El relativismo moral es falso porque el mismo contradice al sentido común, constituyendo pues una verdadera insensatez.
El relativismo moral es falso, pues sabemos que existen normas morales que son verdades absolutas que obligan absolutamente. Algunas de ellas están incluso escritas en nuestros corazones: hay que obrar el bien y evitar el mal, no es lícito asesinar, etc. S. S. Juan Pablo II recordó que nunca pueden realizarse actos que sean intrínsecamente malos. Jamás es lícito pecar. Así, por ejemplo, nunca se puede blasfemar. Dicho en otras palabras, es verdad absoluta que nunca se puede blasfemar. Uno, por consiguiente, está obligado a dar su propia vida, a morir, antes que blasfemar. Los mártires, pues, con su sacrificio hasta la muerte, nos muestran que hay exigencias morales que son absolutas, verdades morales absolutas, que no pueden transgredirse, ni aún si ello comportara grandes tormentos o perder la vida.
S. S. Juan Pablo II, en la encíclica Veritatis splendor, afirmó a este respecto que la existencia de normas morales negativas frente a determinados comportamientos ( ) válidas sin excepción, halla una confirmación ( ) en el ( ) martirio ( ) (n. 90). La Sacra Biblia recuerda que Susana prefería ser mártir a pecar contra la castidad: Susana, prefiriendo morir inocente ( ) atestigua ( ) su obediencia ( ) al orden moral absoluto: con su disponibilidad al martirio, proclama que no es justo hacer lo que la ley de Dios califica como mal ( ) (n. 91).( ) deben ser cumplidos sus mandamientos (los de Dios) incluso en las circunstancias más graves, y ( ) no pueden ser dejados de lado aunque fuera con la intención de salvar la propia vida (n. 91).
En suma, el ejemplo de los mártires pone ante nuestros ojos la existencia de verdades morales absolutas.
8) CÓMO LOS MÁRTIRES PROPONEN UN ORDEN ABSOLUTO
No pocos hombres actuales tienen prejuicios con respecto a la propuesta de verdades absolutas. Pues, la afirmación de un orden absoluto es algo que les parece como asociado a las imposiciones de los totalitarismos modernos que han arruinado el mundo. Pero el hombre actual puede contemplar, sin tal prejuicio, a los mártires, recordándole éstos la existencia de verdades absolutas, pues la propuesta de éstos no se ha realizado de una manera totalitaria, sino desde su actitud de amor, del amor más grande.
S. S. FRANCISCO, en la encíclica Lumen fidei, nos recuerda algo análogo a lo inmediatamente arriba afirmado: A menudo la verdad queda hoy reducida a la autenticidad subjetiva del individuo, válida sólo para la vida de cada uno. Una verdad común nos da miedo, porque la identificamos con la imposición intransigente de los totalitarismos. Sin embargo, si es la verdad del amor, si es la verdad que se desvela en el encuentro personal con el Otro y con los otros, entonces se libera de su clausura en el ámbito privado para formar parte del bien común. La verdad de un amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Naciendo del amor puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre. Se ve claro así que la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos (n. 34).
9) MARTIRIO Y FANATISMO
Tampoco se puede confundir el ejemplo martirial con una actitud fanática. En efecto: los mártires, a diferencia de los fanáticos, vivieron en la verdad. Y es precisamente por su fidelidad a la verdad por lo que son sacrificados y por lo que su sacrificio resulta altamente valioso.
10) CONCLUSIÓN
La beatificación de Tarragona, de más de medio millar de mártires, se produce en una época en que se ha difundido el relativismo. Dicha beatificación resulta pues también una gran contribución a la cultura, al mostrarnos de modo elocuentísimo, a través de una gran cantidad de testimonios martiriales, que existen verdades morales absolutas.
José María Montiu de Nuix, sacerdote, doctor en filosofía
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