Ejecutivos de empresas: por una participación adulta
Ejecutivos de empresas: por una participación adulta
Por: JEROME LINDSTROM | Fuente: www.usem.org.mx

Solamente con una relación madura entre empresa y ejecutivos es factible el progreso
La participación de los ejecutivos en las empresas es un tema de moda en los discursos. Su práctica todavía está lejos de ser una realidad. Si los consejos de dirección recurren a ella cuando contratan a un ejecutivo, muy pocos son los que tienen en cuenta sus aspiraciones y sólo miran en ella un medio de evaluación con que han de medir sus desempeños.
Una verdadera participación de ejecutivos en la empresa supone que las aspiraciones de ellos y de las empresas están claramente definidas y que concuerdan para un éxito común.
¿Qué buscan la empresa y sus ejecutivos?
La multiplicación de las crisis, el crecimiento de las actividades de servicios y la necesidad de saber administrar la incertidumbre, han inducido a las empresas a ver en el hombre su principal factor de producción. La competencia es tal, las necesidades son tan fluctuantes y tan poco claras, que son necesarias toda la intuición y toda la agilidad del factor humano para hacerles frente.
Además, la evolución de las organizaciones, de la estructura piramidal a la estructura descentralizada, confiere a los ejecutivos nuevas responsabilidades. Por eso se les pide más motivación, más calidad y más fidelidad. Si se le da al hombre su lugar, es, ante todo, porque se tiene mayor necesidad de él.
Por su parte, el trabajador tiene también sus exigencias que se hacen más opresores y a las que hay que dar respuesta. En conjunto, se puede decir que se traducen en un deseo de bienestar. Lo que va desde el deseo de evadirse por algunos días al aire libre, de hacer estudios de teología o... ¡hasta ocupar el puesto del empresario!
Esta preocupación de bienestar está suponiendo una trayectoria personal, y representa un proceso de desarrollo que integra la vida profesional con la vida de fuera del trabajo.
Reconocer esta exigencia de evolución es algo básico que aumentará con la llegada de los jóvenes al mercado del trabajo.
Una vez identificadas estas exigencias, hay que ver en ellas una posibilidad de establecer puentes entre las empresas y sus ejecutivos. Por lo pronto, aun cuando los altos dirigentes reconocen la importancia de los proyectos de los individuos, hacen mal en no integrarlas al dirigir a sus ejecutivos. Desde luego, dicen, porque es difícil de hacerlo. Después, porque ellos todavía están acostumbrados a razonar como grupo y, por eso, a la nivelación de los individuos.
Introducir un intercambio de ganar-ganar
En general, el tener en cuenta al individuo da miedo a quienes dirigen personas. Temor de descubrir opiniones difíciles de aceptar. Temor de tener que hacer sacrificios (especialmente en cuanto a tiempo) que no podrá soportar la organización...
Más todavía, por cuanto los deseos expresados por los ejecutivos no siempre van en relación directa con la empresa. Sin embargo, tener en cuenta el desarrollo personal de los ejecutivos puede constituir una fuerza de progreso para el individuo y para la empresa. Por eso los estudiantes, los ejecutivos y los consejeros se reúnen con el fin de reflexionar sobre estas nuevas oportunidades.
Se trata de buscar los medios de introducir un intercambio adulto (ganar-ganar) entre los deseos de desarrollo personal del individuo y las exigencias económicas de la empresa. Estos medios existen. Así, en Motorola, se han ofrecido seminarios en que, por un proceso de evaluación, el colaborador y el dirigente trabajan conjuntamente en elaborar un plan de carrera a medio plazo, con la adquisición de formación, con seguimiento y con obligación de llegar a resultados.
En general, el tener en cuenta al individuo da miedo a quienes dirigen personas. Temor de descubrir opiniones difíciles de aceptar. Temor de tener que hacer sacrificios -especialmente en cuanto a tiempo que no podría soportar la organización...
El tomar en cuenta el desarrollo personal del ejecutivo no carece de impacto en su fidelidad a la empresa. Se ha visto en las pequeñas y medianas empresas a ejecutivos que abandonaron la empresa porque no podía satisfacer todas sus aspiraciones, y regresar, poco más tarde a la misma empresa después de una experiencia complementaria.
















