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Por qué creo en Dios
Pequeños avances como el de la primera célula de ADN sintético nos introducen en nuevos escenarios, pero nadie podría negar la coherencia de la Creación


Por: Ignasi Garcia i Rafanell | Fuente: ForumLibertas



31/05/2010

Reconozco de entrada que el título es muy atrevido para un pequeño artículo que pretende explicar la experiencia humana más grande. Incluso no siendo religioso ni teólogo, alguien podría pensar que hay cierta pedantería en mi propósito. Pero amigos mi objetivo es otro. Quiero dar razón de mi esperanza sin demasiadas elucubraciones. Cuatro líneas, un mensaje corto y vivo huyendo de razonamientos prestados. A veces me repito, si Dios está en todas partes debería ser fácil explicarlo de forma sencilla, para que todos los hombres sin distinción de credo, pudieran compartir la misma experiencia. Por favor opinen sobre mis explicaciones y si encuentran un agarre no lo suelten, mi intención final en medio de tanto ruido es un poco de luz para sentirnos razonadamente orgullosos de ser creyentes. Pues bien si a Dios podemos llegar por diversos caminos quisiera compartir uno que pudiera ser universal.

Nadie en su sano juicio puede negar el misterio y la duda. Desde la antropología surgen enigmas sobre el origen del hombre y su destino final. Desde la metafísica no podemos tampoco dar respuesta a los interrogantes del universo infinito y su realidad microscópica. Pequeños avances como el de la célula sintética nos introducen en nuevos escenarios, pero detrás de cada puerta que el hombre abre está un nuevo misterio esperando.

Delante de esta evidencia, el hombre si me permiten hace lo que puede. Está llamado a encontrar una respuesta razonada a tanto secreto, quiere llegar a demostrar lo infinito y no deja de buscar la verdad última de las cosas que percibe y no comprende. Quien no experimenta este escenario vive inmerso en la más absoluta ignorancial irracional sin capacidad para detenerse y preguntarse sobre la realidad de lo no demostrable.

Pero en esta búsqueda se puede dar un paso más. Nadie podría negar la coherencia de la Creación, fenómenos que se combinan y se complementan respondiendo a una ley natural. Nadie podría negar que desde la observación continuada de las realidades visibles se intuyen otras invisibles. Incluso de la constante contemplación podríamos entrever un denominador común que las abraza a todas y que da un sentido al misterio.

Me resulta lógico y razonable pensar que existe un Todopoderoso, detrás, al lado y delante de esta Creación ordenada. Mi deducción no precisa de más palabras ni tampoco me hacen falta mas evidencias. Tengo bastante con entrever a Dios, que posteriormente Jesucristo ha encarnado suficientemente. Cuando el hombre incorpora la experiencia religiosa a su vida, se abre una nueva dimensión que nadie nos puede quitar. Ninguna ley sobre la libertad religiosa, la vigente del año 1980 o la que pueda venir en nuestro país, puede aminorar nuestra fe.

No nos confundamos, el problema lo tienen los ateos que no quieren inclinarse delante de la evidencia del misterio. Tampoco los agnósticos lo quieren afrontar razonadamente. La religiosidad es fruto de una realidad, una respuesta al trascendente que da sentido a nuestras vidas. Algunos han visto en la experiencia religiosa un principio de ecumenismo universal. Yo añadiría que hace falta hablar a los amigos de nuestras creencias incluso salir a la plaza publica dando razón de nuestra esperanza cuando se nos pregunte y porque no cuando nos apetezca.

 







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