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Ideología o perspectiva de género

Ideología o perspectiva de género
Reflexiones del Dr. Carlos Alvarez Cozzi sobre la perspectiva de género


Por: Prof. Dr. Carlos Alvarez Cozzi | Fuente: catholic.net



Con sorpresa nos enteramos recientemente que el Poder Legislativo uruguayo junto con otras organizaciones nacionales e internacionales (fundamentalmente de Naciones Unidas) está organizando un congreso internacional sobre la perspectiva de género y la mujer actuando en política, impulsado básicamente por una entelequia autodenominada como bancada femenina interpartidaria, que ni constitucional ni legalmente existen en nuestro ordenamiento jurídico.

Parecería olvidarse que la diferencia entre el sexo masculino y el femenino, de igual dignidad pero complementarios y no opuestos, lleva a la unidad, a la comunión; no puede haber dominio de uno sobre otro, sino respeto a ambos en su singularidad e irrepetibilidad. Parecería olvidarse que todas las personas pertenecen al único género humano, cualquiera sea su sexo. La doctrina de la Iglesia es contundente sobre esta lamentable ideología destructora de la persona, la familia y la sociedad, tanto en el Catecismo como en el Compendio de Doctrina Social, así como en otros documentos del magisterio pontificio como “Dignitatis Mulieris” del Siervo de Dios Juan Pablo II.

Recientemente el Card. Cañizares ha alertado seriamente sobre los riesgos de esta ideología.

Grupos de presión, iniciativas legislativas y medios de comunicación están siendo vehículo de esta ideología de género, una pretendida revolución cultural en toda regla.

Debe la opinión pública saber que para la ideología de género la sexualidad no se acepta «propiamente como constitutiva del hombre», sino que «el ser humano sería para esta concepción, el resultado del deseo de la elección», de manera que, «sea cual sea su sexo físico», la persona --sea mujer o varón--«podría elegir su género» y modificar su opción cuando quisiera: homosexualidad, heterosexualidad, transexualismo, etcétera. Por lo demás, supone la existencia de una lucha de sexos similar a la lucha de clases de la que habla el marxismo, en la que al parecer la mujer es la explotada y el hombre el explotador, lo que como mínimo luce como falso a todas luces dado el justo protagonismo de la mujer en todos los ámbitos desde hace muchos años.
Resulta evidente que el cambio cultural y social que el fenómeno conlleva es de gran alcance, dado que para esta ideología no existe naturaleza, no existe verdad del hombre, solo libertad omnímoda y caprichosamente arbitraria.

En esta pretensa revolución cultural el nexo individuo-familia-sociedad se pierde y la persona se reduce a individuo, y se constata, por lo tanto, el cuestionamiento radical de la familia y de su verdad --el matrimonio entre un hombre y una mujer abierto a la vida-- y de toda la sociedad.

Nos parece improcedente que el Parlamento Nacional se embarque en impulsar no el debate objetivo del tema, sino en promover claramente cuestiones atentatorias contra la laicidad, a la luz de quienes serán los expositores, en tanto, no le corresponde al Estado, sin violar ésta, emitir preferencias sobre cuestiones tales como la concepción del ser humano, su naturaleza, etc. Por lo demás el art.40 de la Constitución de la República de Uruguay preceptúa claramente que la familia es la célula básica de la sociedad y que el Estado la promoverá.







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