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Dos jubilaciones

Dos jubilaciones
Cada persona cumple, inexorablemente, las mismas etapas: nacimiento, niñez, adolescencia, edad adulta, vejez y muerte.


Por: Dr. Alberto Abdala |



Cada persona cumple, inexorablemente, las mismas etapas: nacimiento, niñez, adolescencia, edad adulta, vejez y muerte. Con inteligencia el ser humano debe adaptarse a cada una de ellas, guiado por sus mayores hasta la adolescencia; luego ya mayor, con responsabilidad tomar sus propias decisiones y asumir la actitud que crea más conveniente frente a la vida.

Este evolución en sus etapas no se puede alterar, sí cambiar la actitud frente a ellas.

Cada etapa obliga a una conducta: niñez y adolescencia casi siempre guiados por sus padres; es una etapa de pura formación. Ya adulto es su propia voluntad la que decide; a esta altura de su vida o completó sus estudios o se organizó en un trabajo exitoso o no. Aquí y ahora la vida impone su condición ineludible: formar matrimonio con todo lo que ello significa. La inmensa mayoría lo forma; muy pocos no forman matrimonio creándose una situación muy especial más para el hombre.

Pocos, muy pocos, se preguntan que significa formar matrimonio, como se mantiene, etc., etc. Piensan que imitando a sus padres está todo solucionado: grave error porque no se puede imitar la intimidad matrimonial que nadie se ocupa de preguntar ni mucho menos enseñarla.

Quién llegue a anciano sin esposa será un anciano solitario, la mayoría abandonados a una existencia monótona. Si dispone de una buena economía será el tío esperado por los sobrinos; pero si es de condición humilde y más con las enfermedades propias de esa edad, pocos o nadie lo esperará. Ahora que comprende por propia experiencia su grave, gravísimo error, no tiene solución por sólida que sea su economía. Podrá encontrar "pareja" pero no cariño y mucho menos amor. Esto se repite siempre.

La edad adulta, la edad de las responsabilidades, exige la gran decisión: EL MATRIMONIO.

Los adultos solteros dan una serie de explicaciones del por qué llegaron a eso y casi todos vivieron en forma irregular sus mejores años por MIEDO al matrimonio, por inmadurez, por comodidad o por mal ejemplo del matrimonio de los padres; pero sobre todo por mala información sobre todo lo que significa "matrimonio" y a veces por temor a enfrentar semejante responsabilidad. La estructura familiar, a veces, tiene mucho que ver en esto: madre viuda y ese hijo la tiene a su cargo, hermana mayor soltera que lo atiende con esmero, etc., etc.

Por buena que sea la situación económica del anciano jamás podrá "comprar amor" y quién conviva con él será por simple interés. Este tema es el argumento de innumerables novelas y películas; siempre el fin es trágico.

El amor se genera, crece como una planta; muy distinto es comprar una planta añosa que hacerla crecer.

Esto es inexorable, no tiene retorno porque es el desarrollo de la vida, lo tienen que entender los adolescentes para resolverlo en la edad adulta, con la seriedad que significa el destino de cada persona. No en la forma simple, fácil y superficial de tener una mujer, de tener quien le atienda la casa, etc., etc. sino tener UNA ESPOSA

Los que llegan a mayores sin matrimonio fueron los adolescentes que criticando el matrimonio hicieron varias "parejas" que les consumieron los mejores años para organizar su futuro, léase matrimonio; porque matrimonio es eso: es el futuro de cualquier ser humano; quién a la edad correspondiente no formó su matrimonio perdió su futuro.

Los adolescentes con mucha frecuencia critican el matrimonio y con irresponsabilidad e inmadurez pregonan que ellos solo vivirán en "parejas" - sí en plural, porque siempre son varias. Pero estos mismos jóvenes cuando llegan a mayores o ancianos se arrepienten responsabilizando a una serie de causas el no haberse casado.

No porque un anciano contraiga matrimonio ya resolvió su problema. EL MATRIMONIO NO RESUELVE NINGÚN PROBLEMA, LOS CREA Y EXIGE DE LOS ESPOSOS UNA CONDUCTA DIARIA Y PARA SIEMPRE.

Se entiende perfectamente y se esmera cada uno en aportar cada mes para la jubilación, para cuidar la inevitable vejez, para solventar los gastos diarios PERO CUIDADO CON OLVIDAR DE APORTAR CADA DÍA PARA LA JUBILACIÓN DE AMOR CONYUGAL.

Por mucho dinero que se tenga no se comprará amor conyugal.

El amor conyugal se va ahorrando cada día de matrimonio así llegado a la vejez se podrá disponer de él. Otra de las innumerables condiciones del matrimonio: ahorra amor de cuando los esposos, en intimidad matrimonial, lo generaban para cuando ancianos ya no puedan producirlo más.(Ver orgasmo, Interioridad matrimonial, etc.)

En el ser humano en su proyecto de vida está el MATRIMONIO; entonces se debe preparar para ello a los jóvenes para evitar el improvisar en esto que es lo más importante de la vida.

Esta responsabilidad es la que deben asumir las autoridades para brindar los conocimientos necesarios desde las escuelas y colegios con planes de estudios bien confeccionados como se explica en el capítulo correspondiente.(Ver: enseñanza de la educación para el matrimonio).
 







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