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Enfrentamiento generacional

Enfrentamiento generacional
El enfrentamiento generacional no puede ni debe llegar a la familia. Los padres


Por: Dr. Alberto Abdala |



Tema importante en un texto de educación para el matrimonio.

El enfrentamiento generacional no puede ni debe llegar a la familia. Los padres "no pueden ni deben pelearse -enfrentarse- con los hijos": solo pueden perdonarlos, guiarlos, porque ellos no tienen el mismo nivel que los padres hasta que maduren (ver: pelear - perdonar).

A veces los padres quieren que los hijos piensen y actúen como ellos sin lograrlo; pero pasan los años y estos hijos padres ahora, hacen lo que hicieron sus padres. Esto es una prueba más de que los hijos heredan lo que ven y viven en el hogar paterno.

Se asiste en esta época, cada vez es más evidente, que los hijos rápidamente superan la formación que recibieron sus padres: hijos universitarios de padres obreros, agricultores, empleados, etc., sumados a los cambios sociales de la época hace que exista una diferencia tan grande que muchas veces no es fácil asimilar. Aquí es donde el ejemplo de vida del matrimonio paterno es fundamental para los hijos; sin palabras, sin referencias personales; los hijos lentamente van asimilando el modelo paterno, que en la inmensa mayoría de los casos, es el mejor.

La enseñanza que reciben los jóvenes aún a nivel terciario, es puramente científica: la formación moral, la autoestima, la valorización personal, etc., etc. deben obtenerla del hogar.

Pocos, muy pocos jóvenes viven en forma irregular (pareja) habiendo tenido un hogar paterno feliz que ha sabido valorarlos y formarlos.

Otra importante responsabilidad de los padres: jamás avergonzar a un hijo y mucho menos en presencia de familiares o amigos; ello menoscaba su autoestima, limita su evolución para actuar en sociedad donde debe trabajar, luchar, cuando no competir.

Las deficiencias o irregularidades de los hijos que tanto comentan las "madres mártires" es solo -casi siempre- para poner en evidencia su "sacrificio" para formarlos.

La madre, casi siempre, es la mejor confidente de los hijos seguros de su confianza y que "guardará el secreto". Es angustioso para el hijo (a) saber que su madre lo traicionó en el secreto. No solo le menoscaba su auto-estima sino que influye sobre la personalidad, en formación, del hijo.

No es este el texto para explicar el origen de angustias o temores; para ello están los numerosos tratados escritos por especialistas destacados.







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