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Vejez

Vejez
En la vejez es donde tenemos, en nuestra sociedad, en nuestros matrimonios, más conceptos equivocados...


Por: Dr. Alberto Abdala |



Alguien preguntará ¿como vejez en un manual de educación para el matrimonio? Es uno de los motivos de este texto: no sólo adolescencia, noviazgo, etc. sino vejez porque es donde tenemos, en nuestra sociedad, en nuestros matrimonios, más conceptos equivocados.

Al tratar intimidad matrimonial se describe y explica su significado e importancia y se aclara que las relaciones sexuales matrimoniales no son más que una parte de la intimidad matrimonial, que es más amplia, mas compleja, más profunda, más duradera porque dura toda la vida del matrimonio; sin importar la edad. Cuando el matrimonio es joven se destacan, en la intimidad matrimonial, las relaciones sexuales pero a medida que envejece el matrimonio, las relaciones se distancian hasta desaparecer pero la intimidad matrimonial no pierde jamás vigencia ni importancia, al contrario, se transforma en el impulso psicológico que une los esposos. (Ver: interioridad matrimonial, intimidad matrimonial, etc.)

Una vez más, las relaciones sexuales como función llega una edad que se agotan; pero la intimidad matrimonial que no es función sino estado psicológico especial y exclusivo del matrimonio nunca pierde vigencia; por eso, una función que se agota no puede ser lo que une el matrimonio, que es de por vida.

Dentro de las relaciones matrimoniales, la esposa es la que cree que al llegar a la menopausia ya su papel ha concluido y se siente liberada, sin preocupaciones y sin "obligaciones matrimoniales"

Liberada porque ya no se preocupara por los días de su menstruación, porque sabe que ya no habrá más embarazos y sin obligaciones matrimoniales porque cree que quedó terminado su ciclo de relaciones sexuales. Conceptos todos equivocados que viene heredando de la madre y de la abuela. TODO ELLO SIGNIFICA QUE NO SUPO VIVIR SU INTIMIDAD MATRIMONIAL Y QUE NO TUVO NINGUNA INFORMACIÓN AL RESPECTO.

La mayoría de las esposas así lo sienten y no es fácil hacerlas razonar correctamente.

He aquí las verdades:

1.- La menopausia no significa más que la supresión definitiva de la menstruación. A nivel personal sí significa un cambio orgánico importante

2.- Liberada sí porque ya no habrá más embarazos.

3.- Sin obligaciones matrimoniales: esto es falso en los dos aspectos: "no es obligación matrimonial" porque las relaciones matrimoniales no son obligación sino deseo, expresión de amor; no han terminado sino que continúan y con mayor libertad por lo dicho: sin posibilidad de embarazo. Casi siempre, a esta edad, el matrimonio ha quedado solo; porque los hijos ya se han independizado y sus obligaciones de trabajo han disminuido o terminaron.

Se repite: en este periodo la esposa tiene la obligación -retribuyendo las estimulaciones recibidas en los comienzos de la intimidad matrimonial, estimular al esposo para que él pueda mantener una relación.

Inician así un período maravilloso: todo lo hecho durante el matrimonio lo disfrutan ahora dentro de este período feliz la mutua demostración de amor tiene como siempre su máxima demostración en las relaciones sexuales matrimoniales; que serán un tanto distintas de épocas pasadas, pero los numerosos años de vida matrimonial han hecho que la pareja haya armonizado tanto que los beneficios de las relaciones están presentes.

Otra forma distinta de pensar y sentir de la esposa trasluce que NO asimiló ni vivió como esposa su intimidad matrimonial ni la importancia de las relaciones sexuales matrimoniales, ni evolucionó como esposa.

Hay esposas con "menopausia precoz" o por operación que a los 40 años o antes, han dejado de menstruar y nadie piensa, ni ellas, que han concluido como mujeres ni como esposas.

Debemos explicar que en otros países más que en el nuestro, la mujer se preocupa y condiciona para extender los beneficios de las relaciones sexuales hasta extrema edad.

Los cambios que experimenta la mujer (también el hombre) en su organismo casi siempre son muy lentos, casi insensibles, así el matrimonio se va adaptando lentamente a sus posibilidades. Lo más aparente y grosero es la falta de menstruación y las tuforadas.

El esposo (y esto lo tendríamos que agregar al capítulo de ADOLESCENCIA porque es un concepto básico y fundamental) que tiene un desempeño más ostensible que la esposa, aquí en el otro extremo de la vida matrimonial es quien puede tener las falencias mas importantes, como pérdida del deseo sexual, impotencia, etc. No podemos entrar en detalles médicos, pero sí que los esposos sepan que así como al comienzo del matrimonio se recalca la importancia en despertar la sexualidad de la esposa (ver capítulo correspondiente) como contribución indispensable para que ella logre el orgasmo aquí, en la vejez, es ella la que debe estimular al esposo para lograr una buena erección y lograr una relación normal para su edad.

Ella tiene ahora la gran ventaja que por los largos años de matrimonio hay un cambio de pudor, con una intimidad matrimonial muy diferente que al inicio del matrimonio y más aún al educarse el matrimonio, conocen lo que es más agradable y estimulante para cada uno.

Ante un comportamiento activo, inteligente y cariñoso de la esposa el esposo responderá mucho mejor. No olvidar que se aconseja que él sea 5 a 10 años mayor que ella y aquí por múltiples causas, -enfermedades- pueden ponerse muy en evidencia.

Ella sí - a esta edad- necesitará, como ya se hace en EE.UU. y Europa, el apoyo médico para ser posibles relaciones sexuales a extrema edad; relaciones que mantienen todos los atributos y beneficios de épocas pasadas.

Con vejez queremos significar matrimonio donde ella ya superó la menopausia y él es 5 a 10 años mayor: en términos generales entre 60 y 75 .

Así como se comentó menarquia (cuando comienzan las menstruaciones) ahora se hará lo mismo cuando terminan las menstruaciones - menopausia- porque en general se tiene algunos conceptos equivocados o ya cambiados por la moderna medicina.

La menopausia indica solamente que el ovario ha dejado de producir óvulos, que el útero ya no menstrúa y por lo tanto ha terminado el periodo en que esa mujer puede quedar embarazada. No es el texto para explicar los cambios hormonales, etc., etc. que se producen a esta edad ni otros aspectos involutivos

Cada mujer lo asume de una manera diferente. Nuestra intención es hacerle ver la realidad actual de este período y más ahora que cada vez se prolonga más la vida, es nuestra obligación, que el matrimonio con intimidad matrimonial normal también prolongue sus posibilidades de relaciones sexuales.

Algunas esposas se sienten liberadas al saber que están en menopausia; otras al contrario les afecta mucho y desprecian el término menopausia, se ven con arrugas, vello, etc., etc. y lo interpretan como que ya están viejas, otras esposas se deprimen en forma marcada.

Cualquiera de las tres reacciones que tome la esposa debe saber que está equivocada.

La mujer, a esta edad, la debe asumir como algo normal, fisiológico y en la medida que la afecte será el tratamiento a seguir.

Es necesario que la esposa a esta edad se preocupe por su estado orgánico y estético, que cambie su postura psíquica frente a lo normal e inevitable. No debe sentirse disminuida como esposa; es el momento de tomar muy en serio la función sexual y no creer que al terminar su menstruación su sexualidad también termina. Esto lo debe asumir perfectamente toda esposa en esta edad.

Hoy se tienen los recursos necesarios para que su sexualidad no se vea anulada desde su aspecto tanto físico como psicológico.

Son muchos y muy importantes los conocimientos médicos a cerca de las variantes naturales y no naturales (patológicas) que se produce en el organismo femenino durante el proceso de envejecimiento; ello lleva a que los profesionales se ocupen de revertir o ayudar a la deficiencia sexual de la mujer menopáusica y post-menopáusica.

Todos conocen los síntomas clínicos y propios de la menopausia, solo enumero los principales: ausencia de menstruación, sofocos o tuforadas (oleadas de calor casi siempre en cara, cuelo y tórax) seguidas de transpiración (casi siempre de noche que despierta a la mujer) nerviosismo, desgano, inestabilidad del carácter y del humor, labilidad afectiva, etc., etc. y casi siempre aumentan padecimientos ya presentes antes de la menopausia como tensión arterial, osteoporosis, envejecimiento de la piel, sequedad de piel y mucosas, en especial de vagina que obliga al uso de cremas para el acto sexual, la mortificante "cistitis" causada por la falta de hormonas, etc.

Se debe revertir el concepto que la mujer menopáusica siente poco interés en continuar con relaciones sexuales. "Debemos de hecho destruir el concepto de que las mujeres que se encuentran ubicadas dentro del grupo de 50 a 70 años no solo no sienten ningún interés sino que tampoco poseen la facilidad de realizar de manera activa una unión sexual. No hay nada que esté tan lejos de la verdad como el concepto- tan a menudo expresado- de que las mujeres de edad no mantienen un alto nivel de excitación sexual" (Masters y Jphnson: Incompatibilidad sexual humana, pag. 281)

No se puede entrar en detalles médicos al respecto, pero sí consultar al profesional que es quién debe dar la medicación correspondiente a cada caso.

Es lógico que al producirse una involución del ovario todos los tejidos que están bajo su estimulación se atrofien (envejecen) comenzando por la piel y mucosas: por ello aparecen las arrugas en la cara, la vagina pierde su tersura y la condición de humedecerse al estímulo sexual; así como su elasticidad, pero conserva su potencial de expansión involuntaria como respuesta a la excitación.

Hay atrofia (se achican) los labios mayores y menores con pérdida de elasticidad de los tejidos. De los 60 a los 70 años se produce disminución del tamaño del clítoris; pero no por ello deja de ser el centro importante de excitación, aún en mujeres mayores; lo que sí se hace más irritable y doloroso al estímulo físico (manual) Por ello debe ser estimulado previo aplicación de una crema.

El orgasmo (ver más adelante su descripción detallada) dura menos que en las jóvenes; pero esta presente y más si fueron tratadas. Las contracciones vaginales son 4 o 5 en oposición a 8-12 en las jóvenes.

A sólo título informativo hay en las mujeres mayores, durante el orgasmo, no solo elevación del útero para ampliar la vagina sino una contracción espasmódica y no rítmica como en la joven. Esta contracción causa dolor en la parte inferior del abdomen e irradia a las piernas; con mediación desaparece. La fase resolutiva es más rápida que en la joven.

Muchas mujeres- en esta edad- se quejan durante y después de las relaciones, de dolor en vagina , vejiga y uretra; todo ello debido a la falta de hormonas que hace que la mucosa de esos órganos sea delgada, muy irritable y sensible.

Si no hay gratificación sexual, sumado al concepto equivocado que la menopáusica no tiene porque tener relaciones sexuales, se produce una importante disminución de los niveles subjetivos de interés sexual como afirman Masters y Johnson.

Hay mujeres que sienten poco los síntomas de la menopausia, su funcionamiento sexual continua; otro grupo con síntomas menopáusicos muy evidentes que han tenido una intimidad matrimonial normal, estimuladas por todo lo que significa ritmo sexual y orgasmo normales mantienen una función normal y el tercer grupo corresponde a mujeres que con marcada atrofia sexual y que han tenido relaciones muy irregulares necesitan tratamiento médico para poder tener relaciones sexuales normales para la edad.

Claro está que en todos los casos se considera que el esposo es normal para la edad.

Esto lleva a tener presente a los matrimonios jóvenes que la mejor profilaxis para las relaciones, en la vejez, es tener un ritmo normal de frecuencias en las relaciones y que sean lo más gratificantes posible. Largas pausas sin relaciones atenta contra la calidad de las mismas.

No es éste un tratado médico- es un simple texto escrito en términos muy simples para que todas puedan entender y con muchos conceptos repetidos para no perder la unidad de la exposición en cada tema; más pensando a quién va dirigido.

Aquí lo que interesa es lo que ve el médico en el consultorio y en la vida diaria: la diferente reacción del hombre y la mujer a esta edad, con respecto a la sexualidad.

Dada su posición menos activa que el esposo- en el acto sexual- la esposa aunque con la edad haya disminuido se excitabilidad es capaz, con lentitud, responder a los estímulos porque mantiene su deseo sexual. Esta misma mujer que le fuera recriminada a aún culpada de frígida por su esposo, cuando joven , ahora que él no está en condiciones de mantener una relación (ni aún con la colaboración de ella) resigna sus deseos para no comprometer íntimamente a su esposo donde tabaco y alcohol (cuando no obesidad) y otras patologías propias de la edad han menoscabado definitivamente sus condiciones sexuales.

Otra situación es cuando la mujer que cree - porque sí- que como no tiene más menstruaciones que su vida sexual debe ser olvidada, sin querer entrar en detalles sobre el tema, porque sabe que no tendrá respuesta positiva de parte del esposo.

Todo esto obliga a cambiar los patrones de conducta y comportamiento del esposo: si bien es más estimulado en edad joven, al llegar a la vejez con frecuencia, no siempre, los términos cambian porque se agregan a él una serie de patologías - arteriales- que menoscaban definitivamente su potencia.

La mujer en su aparente pasividad sexual de joven, si es tratada como corresponde en despertar y perfeccionar su sexualidad de joven por parte de su esposo y en la menopausia es bien tratada por su médico; llega hasta marcada vejez con posibilidad de respuesta sexual cuando la mayoría de las esposas no atendida así, ya son incapaces para ello.

Casi ninguna esposa hace pública esta situación; pero cuando es ella la que no tiene respuesta sexual él siempre evidencia esa circunstancia aunque ella haya tenido varios partos o partos muy dificultosos que menoscaban la excitabilidad de la mujer.

Más aún, el esposo, en la situación descripta y aunque sea potente necesita a esta edad -como de joven necesitó ella- la estimulación sexual de la esposa para llegar a la erección indispensable para mantener una relación. Una esposa bien informada no vacilará en ser sexualmente demostrativa, una vez que descubra como ayuda a su esposo en aumentar su excitabilidad.

Razonen los adolescentes sobre el tema, que deja la mejor de las enseñanza de lo que significa MATRIMONIO; donde todo es recompensado: de joven el esposo no siempre con mucho generosidad, preparó a su joven esposa para poder mantener relaciones; tal vez de estar bien informando que en la vejez esto tendrá su correspondiente retribución lo hubiera hecho con más cariño.

Este es otro de los motivos de este libro; para que todos estas importantes circunstancias sean conocidas desde el comienzo del matrimonio y no sean hallazgo sorpresivos.

El matrimonio exige:

1.- al esposo: buena preparación física y psíquica (ver intimidad matrimonial) de la esposa para despertar y perfeccionar su sexualidad

2.- a la esposa: al llegar a la vejez, estimular al esposo que disminuido por edad más una serie de enfermedades muy importantes para la esfera sexual: diabetes, hipertensión, arteriosclerosis, tabaco. alcohol, obesidad, etc. hacen que sea incapaz de tener erecciones sin la estimulación física de ella; HACIENDO LO MISMO QUE HIZO EL CUANDO RECIÉN CASADOS.

3.- a ambos: frecuencia, ritmo y calidad en las relaciones sexuales para poder tener relaciones en la vejez (ver intimidad matrimonial)

La mayoría de las esposas que a los 60-70 años no tienen relaciones sexuales es porque no han tenido intimidad matrimonial normal ni matrimonio feliz y piensan que para ellas es mejor; protegidas por el factor edad.

No es fácil en nuestro medio, revertir esta situación como se hace en EE.UU. o Europa donde la mujer se preocupa y ocupa de llegar a extrema edad con relaciones normales para la edad. No es el momento ni el texto para tratar este aspecto, pero sí informar que tiene su origen en diferentes equivocados conceptos de individualidad, familia, matrimonio, enseñanza, etc. Por ello nuestro texto no es imitación de textos extranjeros sino escrito para nuestros adolescentes, nuestros matrimonio, nuestras familias que tienen características propias muy evidentes y más en este aspecto.

El hombre, en EE.UU. y menos en Europa, recurre a complejas técnicas quirúrgicas que le posibilitan relaciones sexuales casi normales; esto es muy raro en nuestro país.

Al hombre mayor nuestra sociedad lo considera como sexualmente disminuido cuando no agotado. Todos: la sociedad, su formación cuando no también su médico opinan que está acabado su ciclo, mal puede él sentirse con posibilidad de recuperación

Tema muy complejo que debe ser resuelto en forma especial para cada matrimonio, pero la profilaxis de esto comienza con el casamiento como ya fue explicado y no es que en la vejez han disminuido las relaciones sexuales; SON NORMALES PARA ESA EDAD PORQUE NADIE PRETENDERÁ A LOS 70 AÑOS TENER RELACIONES COMO CUANDO SE TENIA 20.

Otro aspecto, que ahora se ha hecho muy frecuente en matrimonios mayores, es cuando el esposo se jubila, cambia completamente sus hábitos de vida y comienza a transformarse en un observador y crítico de la esposa acostumbrada a manejar el hogar sin la interferencia, ahora permanente, del esposo. No son pocas las que no toleran este cambio a lo que casi siempre se agregan otras circunstancias como ir al bar, jugar, beber, dormir en exceso y sobre todo aumentar de peso; todo ello con cambio de carácter. La mejor solución a todo esto es que el jubilado ocupe su tiempo en cualquier trabajo por poco rentable que sea.

El matrimonio da satisfacciones pero exige una conducta a cumplir.

No es el texto para explicar y diferenciar sexo de sexualidad; el sexo se agotas pero la sexualidad acompaña al ser humano toda su vida; que ninguna menopaúsica lo desprestigie ni pretenda ignorarlo; se desvaloriza con ello.

 

 


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