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Italia

Recorrido por Roma: la Appia Antica
Recorrido por la llamada Regina Viarum, que fue la primera y la más importante calzada construida por Roma


Por: www.enroma.com | Fuente: www.enroma.com



Nota histórica

LA VIA APPIA ANTICA, la llamada Regina Viarum, fue la primera y la más importante calzada construida por Roma. Nació en el año 312 a. C. como vía de comunicación entre roma y Capua, siendo construida mientras era censor Appio Claudio, magistrado que le dio su propio nombre.

Fue realizada siguiendo un proyecto sorprendentemente ´moderno´ ya que, gracias a un sistema de circumvalaciones, dejaba de lado los centros habitados y superaba, con imponentes obras de ingeniería, grandes dificultades naturales como la zona pantanosa pontina.

El primer tramo, hasta Terracina, era una largísima recta de 90 km de los que los últimos 28 estaban dotados de un canal de bonificación que permitía alternar el viaje en barca con el viaje en carro o a caballo. La vía tenía una longitud total de 132 millas (195 km) y se realizaba normalmente en 5/6 días de camino.

Con la expansión de Roma hacia el sur la vía Appia se prolongó varias veces. Primero, tras la victoria del 268 a.C., hasta Benevento. Luego, más allá del Appennino hasta Taranto. Finalmente en el s. II a.C. llegó hasta Brindisi, puerta de Oriente.

El tramo desde Benevento hacia el sur fue transformado posteriormente y en el s. II d.C. Trajano la convirtió en una auténtica variante. Con la nueva via Appia Traiana se podía ir desde Roma hasta Brindisi en 13/14 días recorriendo un total de 365 millas, unos 540 km.

La Via Appia estaba pavimentada con grandes lastras de piedra basáltica de forma poligonal. Tenía una anchura media de 14 pies romanos (unos 4,15 m.) que consentía el paso de dos carros viajando en sentido contrario. A ambos lados de la calzada había una acera en tierra batida de un metro y medio de ancho.

Cada 7 o 9 millas en los tramos más frecuentados, cada 10 o 12 millas en los menos frecuentados, se encontraban las estaciones de posta para el cambio de los caballos (stationes) con locales para el descanso de los viajeros (mansiones). Cerca de los centros habitados la vía estaba flanqueada por grandes villas y sobre todo por una gran diversidad de tumbas y monumentos funerarios.






Recorrido (para buenos caminantes o en bici)

Desde Termini subimos al metro B dirección Laurentina hasta la parada del Circo Massimo. Allí nos subimos al autobús 118 que recorre la Appia Antica. Para los que nos gusta caminar nos bajamos del bus e iniciamos nuestro recorrido desde Porta S. Sebastiano, que alberga el interesante Museo delle Mura. Desde esta puerta abierta en las murallas Aurelianas (s. III d. C.) se baja una ligera pendiente en la que se encuentran los restos, recientemente sacados a la luz, de un antiguo santuario dedicado a Marte. Justo antes del puente sobre el que pasa el tren -incluso en los sitios más insospechados pueden convivir arte e historia- a la derecha se encuentran restos de un grupo de tumbas fechables entre el s. I a. C. y el s. II d. C. En el muro moderno se ha introducido una copia de la columna que indicaba la primera milla (1) con la inscripción de Vespasiano y Nerva (el original se encuentra en la balaustrada de Piazza del Campidoglio). Dejando atrás los restos de un gran sepulcro en laterita -arcilla rojiza- llegamos a un punte sobre el antiguo Almone (2), afluente del Tíber en cuyas aguas todos los años el día 27 de marzo los sacerdotes de Cibeles (Magna Mater) lavaban la imagen de la diosa. Aquí se encuentra actualmente el Ente Parco Regionale dell’Appia Antica (3). Pronto encontramos el llamado Sepolcro di Geta (4), erróneamente atribuido al hijo de Septimio Severo asesinado por su hermano Caracalla.

Cerca del cruce con la vía Ardeatina se encuentra la pequeña iglesia del Quo Vadis (5) o Santa María in palmis, reconstrucción del s.XVII de una capilla del s. IX dobre el lugar en el que según la tradición S. Pedro, mientras huía de Roma para escapar de la persecución de Nerón, vio a Jesús que lo recriminaba invitándolo a volver. Las ”huellas“ de dos pies sobre una lastra de mármol en el centro de la iglesia (copia de un relieve conservado en la cercana basílica de S. Sebastián) se trata de un exvoto pagano para invocar un buen viaje que fue confundido con las milagrosas huellas que Cristo dejaría en aquel lugar. Casi delante de la iglesia se entreve tras una vieja hostería el centro de una tumba cilíndrica (6) coronada por una pequeña torre truncada medieval: es el Sepulcro de Priscilla, mujer de Flavio Abascanto, potente liberto del emperador Domiciano.

Al pasar el cruce con la Ardeatina (7), la Appia prosigue en vía recta hasta los Colli Albani. Poco más adelante, a la izquierda se encuentra Via della Caffarella con la que se puede llegar a la amplia Valle della Caffarella, zona de gran interés natural e histórico. A la altura del número 103, que corresponde al portal de la Villa Casali del s. XVI, se encontraba la columna de la II milla, recordada por una lápida a la derecha de la calle. Más adelante y siempre a la derecha se halla la entrada a las Catacumbas de S. Calixto (8). Desde el s. III éstas constituyeron el cementerio cristiano más importante de Roma en el que fueron sepultados muchos papas y mártires. Las galerías están distribuidas en cuatro planos ocupando un área de más de 12.000 metros cuadrados. Los núcleos principales se encuentran en las “regiones” de Calixto (Cripta de los papas), de Sta. Cecilia y las conocidas como criptas de Lucina. (Para visitar las catacumbas de S. Calixto también se puede utilizar el autobús 218 que sale desde S. Giovanni in Laterano).

 







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