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España

Ávila y sus murallas
La ciudad mejor amurallada del mundo llena de lugares y rincones cargados de historia de esta bella ciudad


Por: Un abulense: Rafael Jiménez Alvarez | Fuente: Avila.Net



No sé a qué persona y lugar del mundo pueden llegar estas líneas y eso es un freno a la hora de escribirlas. Se me pidió que escribiera a un amigo imaginario contándole las maravillas de esta pequeña ciudad y de su monumento más emblemático. Cómo si fuera fácil contar a otra persona que no ves ni sabes cómo es, algo para mí tan bello e importante como es la historia de esta ciudad, profundamente arraigada a hechos de la historia de España.

Pero si estas líneas sirven para que tú, que puedes vivir en una ciudad rodeado de grandes edificios modernos, te intereses por la cultura e historia de Avila, bien vale la pena intentarlo. Quién sabe, a lo mejor te decides a visitarnos y contemplar por tí mismo estas maravillas.

La mayoría de las gentes que viven en esta ciudad están acostumbradas a ver sus murallas, sus iglesias románicas y góticas todos los días, por lo que no le dan gran importancia. Tampoco se preocupan de ahondar en su historia y de conocer las innumerables leyendas que conllevan, pero cuando piensas ¿cómo serían los hombres y mujeres que levantaron esos monumentos?, ¿por qué lo hicieron?, ¿cómo vivían?, es cuando empiezas a ver cada piedra, de esta medieval ciudad, de otra manera.

Mirando la muralla desde los "Cuatro postes", que todavía no se sabe bien por qué ni para qué están allí, te das cuenta de la gran labor que realizaron aquellos hombres construyendo semejante obra con las rudimentarias herramientas y máquinas de entonces.

Te contaré lo que yo sé sobre Avila y sus gentes. En el siglo XI este país estaba dividido en varios reinos y regiones. Avila se encontraba en el centro de la península, en un territorio "de nadie", los cristianos que habitaban al norte se encontraban más seguros allí y los musulmanes del sur, (alandalus, hoy Andalucía), no querían saber nada de estas tierras ni de su clima frío.

En el año 1085, el Rey de Castilla y de León, Alfonso VI, se hizo con el poder en Toledo, ciudad cercana a nosotros, y decidió que ya estaba harto de conquistar tierras que después eran reconquistadas por los musulmanes. Por ello encargó al conde Don Raimundo de Borgoña, marido de su hija, la infanta doña Urraca, que repoblara todos los territorios llamados "de nadie" y fortificara sus ciudades.

Avila se encontraba casi despoblada por los continuos ataques tanto de unos como de otros. Las concesiones y ventajas que se ofrecían a los colonos repobladores, hicieron que multitud de familias, principalmente de Navarra, Cantabria, Burgos, León, Vascongadas y Asturias se decidieran a venir.

En el año 1090 se decide construir una muralla que dé seguridad a los habitantes de la ciudad y de sus pueblos. A las órdenes de Raimundo de Borgoña se ponen dos grandes maestres de geometría y así comienzan su construcción usando los restos de otra muralla romana que tenía ya la ciudad.

El temor a futuros ataques y el deseo de contar con más seguridad en su nueva morada, hicieron que la muralla se construyera en un tiempo record para la época. Durante nueve años más de 1900 personas trabajaron en ella. En su mayoría eran musulmanes cautivos. Por ello es que, según los expertos, nuestras murallas sean de estilo románico pero con claros rasgos árabes.

En el 1100 la muralla estaba construida con más de 2.000 metros de perímetro, de forma rectangular y con 88 torreones de planta semicircular.

Avila se había convertido en una de las principales defensas de la cristiandad frente al invasor musulmán.

La única manera de entrar o salir de la ciudad era a través de sus varios arcos o puertas. El Arco de San Vicente y del Alcazar con mayor altura y con las técnicas más avanzadas de la época en cuanto a defensa. Estas dos principales entradas están situadas al este, en una zona llana y de fácil acceso. Para defenderlas de posibles ataques, las dotaron de innumerables "trampas contra el enemigo". Según las crónicas de la época, estos arcos contaron con un "rastrillo" que a modo de barrera cerraba la entrada a la ciudad. Al mismo tiempo desde las alturas se atacaba a los enemigos lanzándoles toda clase de objetos y aceite hirviendo. En sus lados disponen de unas aberturas verticales y estrechas que permitían defender las puertas ensartando con lanzas a los más osados que lograban llegar hasta ellas.

Hecha la muralla se necesitaba poblar, gobernar y organizar la defensa de la ciudad y la región.

Las distintas clases y oficios fueron las que formaron los barrios de la ciudad. Nobles con sus mesnadas, judios, árabes, molineros, labradores, canteros etc. se repartieron el territorio amurallado y sus proximidades, ocupando una zona concreta de la ciudad. Se formó un ejército de 300 jinetes, y para la defensa de las aldeas y pueblos de la comarca otro de 200.

Pronto estos ejércitos se hicieron famosos por su valentía y arrojo en la lucha contra los musulmanes. Grandes jefes los dirigieron y pasaron a la historia, como Nalvillos al cual denominaban "Cid de Avila" e incluso "Rey Nalvillos". Era tal la destreza, valentía y fidelidad de los caballeros de Avila, que lucharon en innumerables batallas en toda la península al servicio del Rey e hicieron que la ciudad posea los títulos reales de "AVILA DEL REY", "AVILA DE LOS CABALLEROS" y "AVILA DE LOS LEALES".

Siempre según las crónicas, los caballeros de Avila fueron capaces de efectuar un ataque a la mismísima ciudad de Sevilla y volver a Avila victoriosos y casi sin bajas. Te comento, querido desconocido, que ambas ciudades distan más de 400 kilómetros de malos caminos en territorio "enemigo" lleno de pueblos, los cuales saqueaban. Estos saqueos hicieron que la ciudad fuese sumamente próspera en recursos económicos.

Al mercado que se celebraba semanalmente, como en nuestros dias, acudían mercaderes de los lugares más remotos del mundo por la facilidad que tenían en vender sus productos.

La defensa de las murallas como ya he dicho estaba a cargo de nobles que comandaban a jinetes y soldados. Se cuenta que una de las estrategias de defensa era que en caso de ataque, los defensores no tenían que distribuirse a lo largo de los 2,5 kilómetros de murallas, pues cada palacio-fortaleza se encargaba de la defensa de su "trozo" de muralla al que tenían acceso. Hoy, recorriendo el interior de la muralla, podemos ver grandes casas nobles y palacios adosados o muy cercanos a la muralla con accesos directos.

Multitud de leyendas, que hoy todavía no sabemos si fueron ciertas o ingenuamente ensalzadas, pueblan las calles y muros de Avila. Algunas por la seguridad de ser ciertas merece la pena que te las cuente. Entre ellas está la que bastantes años después dará el título de "Avila del Rey a la ciudad".

Cuentan que estando casados Alfonso I de Aragón con Doña Urraca de Castilla, el mal trato que recibieron ella y su hijo -futuro rey de Castilla-, hizo que ésta abandonara a su marido y se refugiara en Castilla. El monarca aragonés, deseoso del título de rey Castellano, deseba que el niño "desapareciera". Los perseguía y acosaba para quedarse con el príncipe.

Llegado hasta Avila el rumor de que se escondían cerca de la ciudad, los Alcaldes de Avila (y he dicho bien, ya que durante mucho tiempo esta ciudad contó con dos), mandaron emisarios en busca de Doña Urraca y su hijo para que los escoltasen hasta la ciudad amurallada y así protegerlos del Rey de Aragón, lo cual se consiguió. Al tiempo, llegó hasta ella el Rey con un fuerte ejército, demandando que se le entregara el niño. Tras las negativas de los defensores, los aragoneses difundieron el bulo de que los que tenían al heredero lo querían matar para que reinara otro en su lugar. La mentira no llegó a creerse y el asedio continuó.

Pasaba el tiempo y Alfonso I no conseguía nada. Su ejército, acampado a las afueras en el lado este de la ciudad se, impacientaba. El Rey acordó con los de la muralla que le enseñaran al niño desde lo alto de una de las torres para saber si seguía vivo, (algunos historiadores aseguran que se trataba del "cimorro" de la catedral uno de los más claros exponentes de la arquitectura militar y eclesiástica de la época). Para asegurar que cuando se aproximase a la muralla no fuese atacado, los de Avila tendrían que dejar a sesenta de sus caballeros, todos hijos de los nobles, en calidad de rehenes, en su campamento. Los nobles accedieron. Por una pequeña puerta en el lado sur, que después llevaría el nombre de "puerta de la mala ventura", marcharon los nobles rehenes al campamento real. El Rey, vio al niño y pidió que se lo dieran. Al negárselo, mandó a sus hombres que hirviesen vivos a los sesenta nobles rehenes. Desde entonces el lugar donde ocurrió la matanza se llama "las hervencias".

Después de la traición, levantaron el asedio y marcharon. Varios de los grandes de Avila les siguieron, entre ellos Blasco Jimeno, hasta las proximidades de un pueblo llamado Fontiveros. Allí retaron al Rey por la cobardía cometida.

Pero el monarca lejos de defender su honor los mandó matar también, por eso se levanto una cruz en memoria de la gesta de estos cuya cruz se denomina "del reto" que se encuentra entre los pueblos de Fontiveros y Cantiveros. Hoy en día el escudo de la ciudad representa el cimorro de la catedral con un niño Rey en lo alto y el título de Avila del Rey.

Años después Avila acogería a otros futuros reyes de Castilla. Algunos dejaron grandes huellas aquí como la de dar el nombre a un pueblo, (Aldea del rey niño) pero eso ya son otras historias. Avila conseguiría mucha fama y poder en esos años y en los siguientes, el cabildo de la catedral llegó a ser el más rico de España y prestaba dinero al mismo estado.

Terminada la reconquista, se acabaron las guerras, cambió la economía e intereses de estado. Avila fue cediendo su importancia para el país y la política, por otras ciudades. Pero aquí se quedaron los recuerdos de las batallas contra los musulmanes, sus héroes, grandes escritores y políticos, personajes que traspasaron la gran historia de España y fueron universales como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y la Reina Isabel primera de Castilla, todos ellos nacidos y criados en estas tierras.

Por eso querido desconocido si te ha interesado el pequeño resumen de la repoblación de esta ciudad, te aconsejo que visites la ciudad mejor amurallada del mundo y admires, por tí mismo, los lugares y rincones cargados de historia de esta bella ciudad.

Avila está declarada PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD ¿qué esperas para venir a conocerla?

Conocer Avila, su historia y sus personajes, es conocer una parte de la historia de España.


 







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