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Portugal

Rota da Luz
Portugal, tan próximo como desconocido, alberga rincones dignos de conocer


Por: Jose Luis Lago | Fuente: Viajar.com



En la Rota da Luz se pesca con tractores, hay canales al estilo de Venecia, estuarios en los que zozobran barcas centenarias y te puedes refrescar en unas playas de ensueño.

Sensaciones de colores recorrerán tu ruta por esta comarca de seductor paisaje natural, con el azulejo omnipresente en todo tipo de edificaciones. Ruta de la luz, se llama este retiro, luz que ilumina la cerámica y da brillo a su bella ría, que desemboca en el siempre impresionante océano. Casas, iglesias, fuentes que aparecen en el camino o incluso panteones de cementerios, tienen en la cerámica un mosaico que personaliza cada rincón de esta región, conocida como Beiras.

Tu itinerario empezaría en el pequeño pueblo de Ovar, en el que la mayoría de las casas antiguas están revestidas de azulejos. También destaca el arte sacro representado en sus iglesias que, como no podía ser de otro modo, utiliza la brillante baldosa como elemento ornamental. La más importante es la Iglesia Matriz, del siglo XVII, aunque en Ovar también hay otros templos de característica arquitectura lusa que aparecerán en tu recorrido por sus calles.

No obstante, Ovar también es muy conocida por otro tipo de fervor popular: el alegre carnaval.


Arte sagrado en una fachada de azulejo

A escasos 5 kilómetros de Ovar, en Válega, está una de las fachadas de iglesia revestida de azulejos más espectacular que hemos visto en la zona y que sin duda tendrías que visitar. La iglesia Matriz de Válega tiene un impresionante frontal de imágenes religiosas, dibujadas con mosaicos de baldosas. Los habituales matices azules, predominantes en las cerámicas de la zona, se substituyen por un cálido anaranjado de innumerables matices rojizos.

Te avisamos para que no te quedes sin ver esta maravilla: solamente la fachada de la puerta principal tiene estas bellas imágenes y la predominante amarillenta de sus dibujos. Por tanto, puede que si pasas con el coche por el lateral o la parte trasera, te parecerá una iglesia más, de las muchas que aparecerán por tu camino.


Ojos que te vigilan desde sus tumbas

Contiguamente, casi pegado a las escaleras de la iglesia de Válega, hay un pequeño cementerio al que inevitablemente tendrás que entrar para ver la fachada en perspectiva o para hacer una foto al magnífico templo. Mira a las tumbas y...fíjate...¡todas las lápidas tienen una o varias fotos de los difuntos!. Cientos de ojos en papel fotográfico te observan, ¡puedes conocer a cada uno de los moradores de este camposanto!.

Todos, absolutamente todos, están dentro de sus ataúdes y también fuera, recordando con su retrato en blanco y negro su presencia en el reino de los vivos. ¿Macabro?, no, parece más bien una actitud muy humana, un recuerdo imborrable de los seres queridos. Eso sí, la visón, al menos la primera vez, no deja de ser enormemente estremecedora.




Imagen: Fachada de la iglesia de Válega, con el cementerio en primer plano







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