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Psicología de la afectividad
La vida emotiva, los sentimientos y el amor, parecen menos claros que el conocimiento, pero tienen la mayor importancia existencial


Por: Santiago Fernández Burillo | Fuente: Arvo



Introducción. Relevancia existencial del amor.

I. La personalidad
II. La vida emocional. Las pasiones
III. La voluntad y el amor
IV. La amistad

«Todo el peso del mundo es amor» (Walt Whitman)


La vida emotiva, los sentimientos y el amor, parecen menos claros que el conocimiento, pero tienen la mayor importancia existencial. En efecto, una existencia se explica por el fin que persigue. Lo que hace coherente la vida no es
tanto la lógica como el amor.

Consideremos un momento el contraste existente entre conocer y amar. Por el conocimiento, el hombre eleva el mundo a su nivel; por el amor es él quien se pone a la altura de lo que ama. La sabiduría medieval formuló y discutió admirablemente esta cuestión: «¿Qué es más perfecto, conocer o amar?». Santo Tomás de Aquino
respondí a a ese planteamiento haciendo notar que
lo conocido existe en el cognoscente,
adoptando la forma de ser del cognoscente; mientras que el amor hace salir de sí mismo
al amante: quien ama, procura unirse al ser amado.
Por eso, observa el Aquinate, si nos re
ferimos a las cosas inferiores al hombre, es
mejor conocerlas, porque las elevamos; mas en cuanto a las superiores, es mejor
amarlas, porque el amor nos alza a su nivel.

El amor, o tendencia al bien, puede ser: 1) espontáneo y «ciego» (natural), o 2)
derivado del conocimiento (elícito); y este segundo, a su vez, puede ser: a)
sensible o b) intelectual. La tendencia o amor sensible es básicamente el
deseo(la aversión es un deseo negativo); la tendencia racional se llama propiamente
amor.

Pues bien, toda la vida humana se explica por lo que deseamos y amamos, y por la constancia con que lo amamos.

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