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Censura y manipulación contra la Iglesia
La Iglesia ha sido siempre perseguida y lo será hasta el fin de los tiempos; sin embargo, hay épocas especialmente conflictivas y la actual lo es, sin duda. Y no menos peligrosa porque no se vea correr sangre de mártires- al menos en España...


Por: Eusebio Nuño Romero | Fuente: www.arbil.org




La Iglesia ha sido siempre perseguida y lo será hasta el fin de los tiempos; sin embargo, hay épocas especialmente conflictivas y la actual lo es, sin duda.

Y no menos peligrosa porque no se vea correr sangre de mártires- al menos en España- si tenemos en cuenta el caracter sistemático , organizado, orquestado, de la difamación, la calumnia y todas las sucesivas campañas mediáticas a propósito de los misioneros en Africa, arzobispo Milingo, Gescartera, profesores de religión (en general cualquier excusa vale y si no se fabrica) y la retirada de altavoces mediáticos o de su presencia en los mismos .

En este sentido cabe decir que, como dijo Nuestro Señor, no hay nada oculto que no llegue a saberse y no podemos olvidarnos los católicos de "subir a los terrados". Se sabrá quiénes y por qué, sin duda.

Sobre la censura a la Iglesia en televisión o a la posibilidad de tener medios propios se pueden dar muchos argumentos de defensa:


a) Argumentos legales:
· Principio constitucional básico (derecho a la libertad de expresión y de información)

· Ley 4/1980, sobre el estatuto de radios y televisiones: "...vehículo esencial de información y participación política de los ciudadanos, de información de la opinión pública, de cooperación con el sistema educativo, de difusión de la cultura española y de sus nacionalidades y regiones así como de medio capital para contribuir a que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas, con especial atención a la protección de los marginados y a la no discriminación de la mujer".

· STC (sentencia del Tribunal Constitucional) 12/1982, establece que "el derecho de difundir las ideas y opiniones comprende en principio el derecho de crear los medios materiales a través de los cuales la difusión se hace posible" (la televisión, p. ej.)

La restricción de tales derechos y libertades constitucionales es un acto tan grave, según el Tribunal Constitucional (STC 123/1997) que "el hecho o conjunto de hechos que lo justifiquen debe explicarse con el fin de que los destinatarios conozcan las razones por las cuales el derecho se sacrificó y los intereses a los que se sacrificó".

· Art 9.2 de la Constitución: "...corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra (en este caso la Iglesia) sean reales y efectivas. Facilitar, además, la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social".

· El régimen de concesiones, además, no cuadra con el espíritu de la ley. La libertad de expresión no debe ser un "regalo" otorgado, o concedido, por el Estado.



b) Argumentos políticos, sociales, culturales y morales (entre otros):
1. La Iglesia es el grupo o institución social más numeroso (10.000.000 aprox. todas las semanas en misa, y la actividad diaria en todas las parroquias, colegios, hospitales, etc, etc). Por respeto democrático a la ley de las mayorías. Se privaría de voz y presencia propia, como institución, a una mayoría de españoles.

2. La Iglesia representa una institución básica en la formación histórica de esta realidad llamada España.

3. La doctrina, el mensaje, la cultura, la antropología cristiana que propone la Iglesia no tiene cauce, habitualmente, de expresión en televisión. No es acorde con la representatividad social la presencia de otras antropologías minoritarias en detrimento de la Fe Católica y las realidades humanas inspiradas por esa Fe en Cristo Jesús.

4. Negarle la voz y la presencia a la Iglesia es negársela a Cristo, cabeza de su Cuerpo Místico.

5. El resto de ofertas representan intereses empresariales, legítimos sin duda, pero sin la base y respaldo social con que cuenta la Iglesia, que persigue, además, con su oferta, un interés de presencia evangelizadora más que de beneficios económicos.

6. En la Iglesia debe prevalecer la fidelidad al encargo del Señor: " Id y predicad el Evangelio....". Comunicar la Buena Noticia es la razón principal de su ser. Y nos hacen falta, con urgencia, buenas noticias. Por ello, el interés en un medio que puede hacer mucho bien. La Iglesia, con sus pastores al frente, no quiere dejar escapar el tren de la Historia y debemos felicitarnos por ello.

7. Es necesaria una televisión alternativa, con una programación verdaderamente familiar. Así se introduciría la verdadera competencia frente a las tele-basuras. ¡ Y qué alegría para los padres, y qué tranquilidad, con un canal familiar limpio!

8. Es el proyecto de televisión con mejores perspectivas. La buena televisión es rentable económicamente y podrían destinarse, incluso, parte de los beneficios a obras sociales y proyectos misioneros. Es mentira que la telebasura aumente las audiencias.

9. Sería una televisión de verdadero servicio público que, además de responder a la demanda o clamor social de otros estilos de programación por parte de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, satisfacería la demanda de un grupo social sistemáticamente ninguneado o marginado en los Medios de CC.SS.

Finalmente, el viernes 24 de Noviembre de 2000 según lo previsto se concedieron los dos nuevos canales de televisión, digital, y la COPE, como era sabido, quedó fuera. Supone un grave escándalo, sin comparación posible, la negación de la licencia de T.V. a la COPE pues es negársela no sólo a los Obispos, sino a toda la Iglesia con sus pastores.

Además, se plasma una realidad cada vez más patente en España con tanta fusión de grupos de comunicación: " los cada vez más estrechos márgenes para la libertad de expresión" (declaraciones del arzobispo de Valencia Agustín García Gasco). A propósito de este hecho surgen algunas reflexiones:

Cuando está en juego la limpieza del sistema democrático (no puede haber democracia verdadera sin libertad de expresión ni sin la regeneradora verdad) creo que debería denunciarse públicamente todo intento de coartar, gravemente, la libertad de expresión. Es un engaño, al pueblo, convocar un concurso de adjudicación de canales de televisión, si estos ya estuvieran previamente adjudicados, con lo que éste sería una pantomima.

La Iglesia viene siendo sistemáticamente censurada en los medios audiovisuales, televisión señaladamente, y se ve gravemente limitada en sus derechos constitucionales al negarsele una voz propia en televisión.

Escándalo histórico e ilegalidad según jurisprudencia (STC 12/82, ley 4/1980 estatuto de radio y televisión, STC 123/1997, artículo 9.2 de la Constitución, etc). Negación de la libertad religiosa, y de expresión, al impedir tener medios propios. Todos sabemos, además, que "lo que no sale en televisión es como si no existiera". A pesar de que la Iglesia no son sólo los obispos, es un montón de personas, millones de españoles, de toda clase y condición .

Es una demanda social clamorosa una televisión alternativa, blanca, a tanta basura. Y sería, además, la más rentable porque gozaría de un apoyo social espectacular pero estamos en un régimen en el que la libertad de proclamar la verdad con medios propios es una "concesión" o merced del estado, que otorga a quien quiere.

Por parte de los obispos ha habido muchas reacciones a propósito de todas estas realidades. De entre ellas, se debe destacar la del cardenal-arzobispo de Madrid, monseñor Rouco Varela, que elaboró una carta pastoral en la que invita a los católicos a boicotear a los medios hostiles a la institución eclesial, que «intentan acallar la voz del Evangelio».

En una pastoral con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del año 2001, el presidente del episcopado insta a los fieles a «señalar preferencias y subrayar rechazos con nuestra forma personal de elegirlos (medios) o de negarles audiencia y seguimiento».

Porque «muchos y muy poderosos son los (medios) que intentan acallar en ellos la voz del Evangelio, que tratan de impedir, por los medios disuasorios más refinados, que se asomen a ellos sus testigos».

Hostiles a la Iglesia pero necesarios, porque en los medios de comunicación «se juega en gran medida el futuro de la evangelización». Convencido de que «son las más grandes azoteas que uno pudiera nunca soñar para proclamar el Evangelio», el purpurado madrileño no sólo invita a castigar a los medios hostiles, sino también a premiar a los medios afines e, incluso, a crear medios propios, que difundan el mensaje eclesial sin manipularlo.

«Ha llegado la hora para todos los católicos», advierte Rouco, «de dar el paso a una nueva presencia apostólica en los medios de comunicación: evangélicamente auténtica y técnica y profesionalmente imaginativa y valerosa; social y culturalmente abierta y sin complejos».

En cambio, más suavemente, la comisión episcopal de medios de comunicación de la Conferencia Episcopal, que preside el obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, agradece «la labor profesional» de los comunicadores, «imprescindible para el adecuado desarrollo de la vida social y democrática», al tiempo que recuerdan que tienen un «cometido esencial e insustituible en el mantenimiento del necesario nivel ético de la comunicación social».

Este nivel es el que, sin embargo, echan de menos los obispos en algunos medios de comunicación. A su juicio, estamos asistiendo a un «deterioro del sentido social de la comunicación», que se percibe en el enfoque «industrial» de ésta, en los oligopolios informativos y en la información basura.

Según los obispos, cuando los medios abandonan el servicio social, se dejan llevar «de una lógica puramente mercantilista, que concibe la comunicación simplemente como industria». Este «enfoque industrial provoca la concentración de empresas informativas en auténticos oligopolios, no exentos de las correspondientes tutelas políticas afines».

Entre otros casos señalados de censura y/o manipulación que tienen que ver con la Iglesia se encuentra el caso de un joven catalán que, en 1995, fue internado forzosamente en un manicomio catalán, previa detención con un operativo de dos coches patrulla de la policía, sin haber sido examinado por ningún médico, pero si con una orden de ingreso dictada por un psiquiatra anticristiano, a pesar de estar perfectamente sano como quedó probado.

Allí permaneció este joven, secuestrado durante 22 días, sin aseo, abandonado, sin poder llamar por teléfono, drogado con psicofármacos, torturado, sin poder contactar con un abogado, vulnerados sus derechos y, a pesar de la gravedad de los hechos -con una hoja de ingreso en la que figura como destacado la conducta repetitiva de "ir a misa" (sic)- ningún medio dijo nada y el único periódico nacional que iba a publicar algo al final se arrepintió por extraños motivos.

Además, al hilo de esta noticia inédita se montó una campaña posterior de concienciación-justificación de acciones semejantes, sin citarla, en la que participaron periodistas considerados católicos, apostólicos y romanos que, a día de hoy, no han dado explicaciones de su "juego".

La intervención decisiva de un grupo de cristianos del mundo entero en una acción sorpresa, eficaz, en el Kremlim y en Lituania, que coadyuvó decisivamente al desarrollo de los hechos posteriores en la antigua Unión Soviética, fue silenciada por ser considerado un grupo maldito para los medios. Por respeto a la verdad debe conocerse.

Con respecto al Papa, el colmo de la censura, ya que no se muere y los progres se hacen viejos. Pues bien, alguien se ha dado cuenta, precisamente ahora, que, por doquier surgen tantísimos focos de contaminación fìsica y moral, que la voz y emisora del Papa es contaminante, "por sus radiaciones electromagnéticas". El ministro de medio ambiente italiano -influido por los ecologistas- "amenazó con cortar la luz a Radio Vaticana" y en consecuencia, dejar afónico a S.S. Juan Pablo II.

No es aventurado pensar que esta especiosa motivación no es más que una tapadera, de cara a la opinión pública internacional, para justificar una medida injusta, arbitraria y desafortunada. ¿No habrá otras razones ocultas a la opinión pública, por las que tratan de acallar esta voz valiente y molesta?

Propuestas concretas:
· En este momento parece más necesario que nunca la necesidad de una televisión alternativa y presencia en radio y prensa (internet es un éxito, así que profundizar). Como una propuesta familiar católica.

· Manifestarse, públicamente, en pro de esta televisión familiar católica.

· Propagar en todos los ámbitos posibles estos ideales de televisión y ayudar a crear una corriente social de apoyo a la iniciativa.

· Los pudientes económicamente "rascarse el bolsillo".

· Rezar y ofrecer buenas obras por el éxito de la iniciativa.

· Prpopugnar un cambio en la COPE y apoyar a los Obispos en todo lo necesario para sacar adelante el proyecto.

Se hacen necesarias también, cada día más, soluciones imaginativas de presencia pública en forma de asociaciones que defiendan la doctrina eclesial y su figura en los medios, mediante el diálogo con los mismos y las acciones cívicas y legales pertinentes, ya que ha quedado constatado el poder de los medios y su utilización, por el poder, para atacar al adversario incómodo reduciéndolo por el desprestigio o el silenciamiento. También, la urgente necesidad por parte de los laicos de trabajar por influir en los mismos o crear otros alternativos. Y no sólo en internet, pobres de espíritu.


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