Menu


Introito
Al comenzar el Introito el sacerdote se santigua, continuándolo con las manos juntas ante el pecho


Por: Fraternidad Sacerdotal San Pedro | Fuente: Una Voce Sevilla



I. CEREMONIAS DE LA MISA REZADA
SEGUN EL RITO ROMANO en su FORMA EXTRAORDINARIA

 


D) INTROITO

21 - En seguida se alza y pasa al lado de la Epístola, con las manos juntas ante el pecho. Se coloca ante el misal y lee (en voz alta) el Introito de la misa del día. Al comenzar el Introito el sacerdote se santigua, continuándolo con las manos juntas ante el pecho. Hace inclinación de cabeza hacia la cruz al Gloria Patri, y repite el Introito sin volver a santiguarse.

Terminado el Introito regresa (con las manos juntas ante el pecho) al medio del altar y vuelto hacia la cruz, permaneciendo con las manos unidas ante el pecho, dice (en voz alta) los Kyries alternando con el ministro.

Si debe recitarse el Gloria, el sacerdote sin moverse del centro del altar extiende las manos (directamente, sin apoyarlas primero sobre el altar), las eleva a la altura de los hombros y sin alzar los ojos dirá (en voz alta): Gloria in excelsis. Al decir Deo junta las manos ante el pecho e inclina la cabeza hacia la cruz, levantándola luego y continuando el himno con las manos juntas ante el pecho. Hace inclinación ligera de cabeza cuando pronuncia las siguientes palabras: «Adoramus te», «gratias agimus tibi», «Iesu Christe» y « suscipe deprecationem nostram». Al «cum Sancto Spiritu» se santigua 15, y dicho « in gloria Dei Patris”, sin volver a unir las manos después de santiguarse 16, besa el altar (en el medio) teniendo las manos extendidas sobre el altar, a derecha e izquierda de los corporales, pero fuera de ellos.

Se endereza y, juntando de nuevo las manos ante el pecho, se vuelve por su derecha de cara a los fieles, con los ojos bajos; y extendiendo y juntando las manos (las palmas frente a frente y sin que pasen de los hombros) dice: Dominus vobiscum .17 Lo mejor es separar las manos a la palabra Dominus y volverlas a unir al decir vobiscum.

Nota: Si la Misa no tuviese Gloria, tras la recitación alternada de los Kyries, el celebrante separa las manos, las apoya (separadas) sobre el altar (fuera de los corporales) y lo besa. Acto seguido se endereza y, juntando de nuevo las manos ante el pecho, se vuelve de cara a los fieles para decir Dominus vobiscum con los mismos gestos descritos en el párrafo anterior.

Consulte al P. Pedro Rgz. Ocampo acerca de la Misa Tridentina

Ver explicación en video III

 

 



 


Documento completo en word

 

 

 



 

 







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |