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Llamados a la misión
Carta de Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Cartagena, sobre el Año Paulino. A todos los sacerdotes, religiosos y fieles cristianos laicos (actualizado 17 junio)


Por: Mons. Juan Antonio Reig Pla | Fuente: new.diocesisdecartagena.org



A TODOS LOS SACERDOTES,
RELIGIOSOS Y FIELES CRISTIANOS LAICOS

Murcia, 11 de junio de 2008
Festividad de San Bernab?r>Queridos hijos:

El Se?nos regala, por medio de su Iglesia, un nuevo tiempo de gracia.

Hace casi un a?l Santo Padre nos sorprendi?n el anuncio de un a?specialmente dedicado a San Pablo, con motivo de los dos mil a?de su nacimiento. Es un tiempo oportuno para que toda la Iglesia, con los ojos puestos en la vida y en los escritos del Ap?l de los gentiles, crezca en el conocimiento de su Se?y en el deseo de comunicarlo a todos los que todav?no lo conocen.

Debe ser, en esta querida Iglesia de Cartagena, un momento fuerte de conversi?Para todos nosotros este a?e ha de convertir en un nuevo Damasco. Un tiempo especialmente propicio para dejarnos derribar de las alturas en las que nosotros mismos nos hemos subido. Para bajarnos hasta el conocimiento de nuestro pecado. Para dejarnos reconciliar con Dios.

Por eso ser?ste un a?ara celebrar mejor y con m?frecuencia el Sacramento de la Reconciliaci?Es importante que los sacerdotes est? disponibles, en la medida de lo posible, para que todo el que os necesite os pueda encontrar. Ser?ueno cuidar tambi?la celebraci?omunitaria de la Penitencia, como un signo visible de todo un pueblo en busca de conversi?Es mi deseo tener un gran signo, en torno a la Fiesta de la Conversi?e San Pablo, una gran celebraci?n la Iglesia Catedral en la que toda la Iglesia Diocesana, encabezada por el Obispo y su presbiterio, celebre con seriedad y con alegr?el perd?acramental.

Este a?ebe ser tambi? un momento propicio para hablar de vocaci?En el mismo momento en que Cristo se cruz?n el Ap?l, sali? sus labios la l?a pregunta: ¿Qu?e de hacer, Se? Cada uno de los miembros de la Iglesia, l?amente, tambi?tienen que hacerle esa misma pregunta. A todos nos ha llamado. A todos nos ha salido al paso derrib?onos al suelo. Para todos tiene una misi?oncreta que realizar. Desde los ni?hasta los ancianos, sin excluir a nadie por enfermedad o por situaci?amiliar, todos tienen que buscar su sitio.

Es necesario que, con el mismo valor que ten?Pablo de Tarso, as?ambi?nosotros vayamos despertando a los que se nos crucen por el camino. El sacerdocio y la vida religiosa no son algo que pertenezcan al pasado o a un grupo peque?e privilegiados. El Se?sigue llamando, y necesita de nuestra voz para hacerse o? Si nos dejamos llevar por el Esp?tu de Dios, ? hablar?or medio de nosotros, y su palabra siempre es eficaz.

En este a?uestra Di?is ha de ser verdaderamente una Iglesia en misi?Igual que el Ap?l dedic? vida entera a anunciar a todo el mundo a Cristo, y ?e Crucificado, as?ambi?nosotros. Ese fuego que le quemaba por dentro y que no le dejaba estar quieto, fijo en un solo lugar, nos ha de quemar a todos: ¡Ay de m?i no predicara el evangelio! En muchos detalles, nuestro mundo se parece al que San Pablo recorri?ncluso nuestra vieja Europa est?olviendo a los antiguos tiempos del paganismo a pasos agigantados.

Todos tenemos que salir al encuentro de nuestros conciudadanos. Muchos de ellos todav?no han conocido al ?ico que ha entregado su vida por ellos. Todos, toda la Iglesia est?lamada a ponerse en pie en medio de las plazas para anunciar el evangelio que es fuerza de salvaci?ara todo el que cree. Los j?es comenzaron el a?asado d?onos ejemplo a los dem? Este a?omos todos, cada uno a su modo, los que hemos de gritarles a nuestros vecinos, con la vida primero, pero tambi?con nuestra palabra valiente. Dios ha enviado a su Hijo al mundo para hacernos libres a todos y ellos todav?no lo saben.

En este a?l Santo Padre nos ha pedido un cuidado especial de la dimensi?cum?ca. A ejemplo de aqu?que luch?n todas sus fuerzas por la unidad de la Iglesia de Cristo tambi?nosotros tenemos que hacer lo posible por recuperar la unidad perdida, con oraciones y con gestos.

Es un momento de renovaci?e cada una de las parroquias de la Di?is. Cada una en su realidad propia, con los medios que tenga a su alcance, con las formas tradicionales y con las nuevas realidades con que el Esp?tu ha ido enriqueciendo a su Esposa, la Iglesia, en estos ?mos tiempos. Cada parroquia, con sus sacerdotes al frente, en estado continuo de misi?anunciando a todos la alegr?de la salvaci?br>
Estamos trabajando para poder ofreceros ayudas que faciliten la tarea de conocer mejor los escritos del Ap?l para as?oder presentarlos mejor. Soy consciente de la gran vitalidad y creatividad de cada una de las parroquias que seguro pondr?n marcha modos antiguos y nuevos de renovarse con motivo de esta ocasi?e gracia.

La Solemne apertura del a?er?l pr?o d?28 de Junio, s?do, en la Santa Iglesia Catedral, a las 11.00 de la ma?, coincidiendo con la Ordenaci?e cinco nuevos presb?ros, un precioso regalo para nuestra Iglesia tan necesitada de sacerdotes.

En cada parroquia se abrir?olemnemente el a?n las misas de ese s?do 28 y del domingo 29, en las que se leer?sta carta. La clausura tendr?ugar el d?29 de junio del a?r?o.

En su momento oportuno se publicar?n decreto concretando las indulgencias que el Santo Padre ha querido dejar a designaci?el Obispo Diocesano, sin olvidar que en las celebraciones solemnes de apertura y clausura se pueden ganar la indulgencia plenaria, con las condiciones acostumbradas.

Queridos hijos, no descuidemos este regalo que nos concede Dios, rico en misericordia, una oportunidad ?a para sacudirnos la rutina y el polvo que se nos ha ido pegando en nuestro caminar, a veces dificultoso, por los caminos de este mundo. Una oportunidad para renovarnos y salir con un nuevo ardor por los caminos de nuestra sociedad anunciando a tiempo y a destiempo a Jesucristo, el Se? vencedor del pecado y de la muerte.

Con mi bendici? afecto,

Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Cartagena








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