Menu


Cardenales Josef Beran y Frantise Tomásek
Las vidas de estos cardenales trenzan una misma corona de espinas y uno de los galardones más nobles de la historia de Checoslovaquia


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net




Las vidas de los cardenales Josef Beran y Frantise Tomásek trenzan una misma corona de espinas y uno de los galardones más nobles de la historia de Checoslovaquia.

Ambos nacieron en los días del Imperio Austro-Húngaro, y sus primeros años fueron los de la Bella Época, que concluyó con la primera guerra mundial; gozaron de la frágil independencia nacional que cayó bajo los socialismos de Hitler y Stalin. A la primavera de Praga, en 1968, vieron suceder uno de los régimenes comunistas más duros de Europa. En el atardecer de sus días el Card. Tomásek contempla el final del Telón de Acero y ha recibido con plena libertad al Vicario de Cristo.

Juan Pablo II ha llamado encina espiritual al nonagenario Card. Tomásek, por el vigor interior que le ha permitido renacer de los golpes más rudos, dando sentido a la existencia de tantas personas en Checoslovaquia.

El Card. Josef Beran nació en Plzen, arquidiócesis de Praga, el 29 de diciembre de 1888. Recibió la ordenación sacerdotal el 10 de junio de 1911 y fue consagrado arzobispo de Praga el 8 de diciembre de 1946. Pablo VI lo creó cardenal en el consistorio del 22 de febrero de 1965.

El Card. Josef Beran era un hombre de bondad, un auténtico cristiano, un sacerdote según el Corazón de Cristo. El centro de su vida era Jesús Eucaristía y tomó como lema episcopal: Eucharistia et Labor.

En el campo de concentración nazista de Dachau hizo voto de considerar el resto de su vida como un don inmerecido que debería regresar a Dios sirviendo al prójimo.

Consideró como a su protector especial a S. Adalberto mártir, primer obispo bohemio de Praga. En 1947, noveno centenario de la muerte del santo, organizó una serie de celebraciones con el fin de invitar a los cristianos a ir a las raíces de su tradición y de su patria.

La veneración que el pueblo tributaba a su obispo obligó al gobierno comunista a contentarse con reducir a Mons. Beran al arresto domiciliario. Mientras estaba prisionero en el edificio episcopal en Praga escribió una carta a Pío XII en la que se lee: "Lo que me aflige, no son mis dificultades personales, sino las mentiras, las calumnias, las injusticias con que se ofende a Vuestra Santidad, a la Santa Sede, a nuestra Santa Madre la Iglesia, que con esto se ofende a la Majestad Divina... De gran conforto me es la fidelidad hacia la Santa Sede de gran parte del clero y de los fieles, cuyas plegarias se digne escuchar el Señor Omnipotente".

En el año de la Primavera de Praga Mons. Tomásek obtuvo de Alexander Dubcek mayor libertad de movimiento para la Iglesia, pero el 21 de agosto los tanques soviéticos establecieron tiempos muy duros para la fe.

En enero de 1969, después de la muerte de Jan Palach, el Card. Beran dirigió un radiomensaje al pueblo: "Ha llegado la hora de olvidar el pasado. No consumamos en el odio nuestras energías espirituales, invirtámoslas en la concordia, en el trabajo, en el servicio de nuestros hermanos, en una nueva prosperidad de Checoslovaquia. Vosotros me preguntáis cómo puedo desde el exilio hablaros así. Os respondo: lo puedo porque lo debo; yo soy en Cristo vuestro maestro, vuestro guía, vuestro amigo, vuestro padre".

El Card. Beran padeció bajo el nazismo y el comunismo y terminó sus días en el exilio. Su vida estuvo marcada por la cruz; en Roma, su iglesia titular fue Santa Croce al Flaminio y abrazó con generosidad su destino como lo demuestra su costumbre de dedicar las capillas a la Santa Cruz.

Cuando el Card. Beran visitó los Estados Unidos de América, Mons. Fulton Sheen le agradeció lo que había hecho por Checoslovaquia y por la humanidad; por su patria, porque los méritos del Card. Beran habían hecho presente a Cristo prisionero; y por la humanidad, porque había enseñado con su ejemplo a perdonar.

El Card. Tomásek, once años más joven que el Card. Beran, nació el 30 de junio de 1899. Fue ordenado sacerdote el 5 julio de 1922 y Pío XII lo nombró obispo de Olomouc (13 octubre 1949); las autoridades no reconocieron el nombramiento porque no se había adherido a los sacerdotes de la paz o Iglesia patriótica.

En 1956 Pío XII obtuvo que el gobierno comunista permitiera al Arzobispo de Praga, Mons. Beran, ir a Roma. El Santo Padre se vio en la necesidad de nombrar Administrador Apostólico de Praga a Mons. Tomásek porque al Card. Beran no le permitieron entrar en su patria.

En enero de 1965 el Card. Beran dirigió a su pueblo un radiomensaje, casi su testamento, pues cuatro meses más tarde, el 17 de mayo, murió en Roma. Mons. Tomásek celebró en la catedral de san Vito (Praga) el Requiem.

El 24 de mayo de 1976, Pablo VI nombró cardenal in pectore a Mons. Tomásek y en julio de 1977 hizo público el nombramiento. Sólo hasta el 10 de enero de 1978 pudo asumir el cargo de Arzobispo de Praga y Primado de Checoslovaquia.

A lo largo de estos años el Card. Tomásek ha intervenido en favor de la libertad y de la fe. En julio de 1985 se reunieron 150.000 personas en Velehrad para celebrar a los santos Cirilo y Metodio. Las autoridades comunistas procuraron manipular la asamblea, pero el pueblo reaccionó y aclamó al Card. Tomásek y al Card. Casaroli pidiendo el nombramiento de obispos y la visita del Papa a Checoslovaquia.

El 12 de abril de 1988 escribió una carta al primer ministro Strougal y en enero de 1989 a su sucesor Adamec pidiendo que se respetara el derecho a la libertad religiosa y todos los derechos del hombre.

El gobierno comunista no aceptó entablar un diálogo con el pueblo creyente y el 25 de marzo de 1989 la policía atacó a miles de fieles que con velas encendidas rezaban en la plaza de la capital Eslovaca; este día ha pasado a la historia como el Viernes Santo de Bratislava.

Ante tal atropello, venciendo el miedo, se recogieron medio millón de firmas para exigir la libertad religiosa y el nombramiento de obispos. De las 13 diócesis 10 estaban vacantes, y algunas desde hacía 39 años.

La represión continuó. El 30 de octubre la policía arrestó a 355 manifestantes pacifistas, entre ellos a Havel, actual Jefe de Estado.

El 12 noviembre de 1989, trece mil checos peregrinaron a Roma con el Card. Tomásek para participar en la canonización de santa Inés de Bohemia. Durante su cautividad, el Card. Beran había escrito una monografía sobre la beata, y la pudo publicar en Roma al ser exiliado.

El 14 de noviembre Adamec anunció algunas facilidades para cruzar las fronteras. El 17 de noviembre una manifestación de estudiantes que celebraba el 50 aniversario de las represiones nazistas fue atacada con brutalidad por la policía comunista. Más de 150.000 personas ocuparon las calles de Praga pidiendo el final del terror rojo y el regreso a la libertad.

El 4 de diciembre se desmorona el gobierno comunista y Checoslovaquia acompaña al Card. Tomásek en el Te Deum.

Con un gesto de fuerte simbolismo, Juan Pablo II cruza las fronteras de la República Checa y Eslovaca el 21 de abril de 1990 para celebrar el domingo in albis, lo que el presidente Havel denominó un milagro.









Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Antiguo Testamento 25% de descuento
Nuevo Testamento 25% de descuento