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Fundadores de las Hijas de la Caridad
Una misma y única pasión animó a Vicente y Luisa: Jesucristo y los Pobres, Jesucristo en los Pobres y los Pobres en Jesucristo


Por: n/a | Fuente: filles-de-la-charite.org



San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac fundaron la Compañía conocida en la Iglesia con el nombre de: Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Siervas de los Pobres.


San Vicente de Paul

San Vicente, sacerdote francés de origen humilde, nació el 24 de abril de 1581 en Pouy hoy St. Vincent de Paul, cerca de Dax, en Las Landas, fue el tercero de los seis hijos de Jean Paul DePaul y Beltranda de Moras.

Sus padres, viendo que tenía dotes para el estudio, deciden enviarle a estudiar a los recoletos de Dax para ser sacerdote. Después seguirá sus estudios en la universidad de Toulouse y es ordenado sacerdote en septiembre de 1600 en Periguex.

Para San Vicente ser sacerdote significaba escapar de la pobreza de su familia a una vida más fácil de clérigo. Sus primeros diez años de sacerdote los pasó disfrutando de su nuevo confort y privilegios. Después poco a poco el Señor le conducirá hacia otras metas. Se realizó en él un gran cambio y dedicó el resto de su vida al servicio de los pobres.

Dos terribles experiencias le van despojando de sus deseos de grandeza, la primera al ser acusado injustamente de ladrón, experimenta el dolor de la injusticia, pero no se defiende, más tarde se aclarará quien es el culpable.

Después encuentra en su camino un teólogo que padece tentaciones contra la fe hasta el punto de pensar en suicidarse. San Vicente se compadece, pide por él y se ofrece a Dios para sufrir esta prueba, Dios le coge la palabra y alrededor de tres años tiene grandes tentaciones contra la fe , pero él ora, medita, busca y al fin el Señor le libera y encuentra el verdadero sentido de su sacerdocio. Para imitar mejor al Señor hace el propósito de entregar toda su vida, por amor de Dios, al servicio de los pobres.

El 20 de agosto de 1617, Vicente es párroco de Chatillón-les- Dombes (hoy Chatillón-sur-Chalaronne), le comunican que una familia enferma se muere de hambre. Numerosas personas, movidas por las palabras de San Vicente van a socorrerla. Ese día tienen mucho, pero ¿y al día siguiente? Vicente descubre la miseria material y la necesidad de organización para aliviarla. Pone manos a la obra y organiza una Asociación para la ayuda de los pobres enfermos a domicilio. El 8 de Diciembre se erige solemnemente en la capilla del hospital la primera Cofradía de la Caridad. Este es el comienzo del estilo Vicenciano de la Caridad. Hoy es la AIC (Asociación Internacional de Caridades).

A las Cofradías de Voluntarias pertenecían las nobles y burguesas que aportaban el dinero para los pobres. Para hacer los trabajos burdos pagaban a unas jóvenes asalariadas que atendían a los enfermos y les llevaban la comida y las medicinas. San Vicente ve la necesidad de que ese trabajo lo hagan jóvenes sencillas del campo que desean entregarse a Dios por amor para el servicio de los pobres.

San Vicente descubrió la miseria material y espiritual de su tiempo, y consagró su vida al servicio y a la evangelización de los pobres, a quienes llama "nuestros Amos y Señores"


Santa Luisa de Marillac

Santa Luisa de Marillac, nació en París el 12 de agosto de 1591, viuda perteneciente a la alta nobleza francesa, mujer de cultura superior a la de las mujeres de su tiempo fue la gran colaboradora de San Vicente durante 35 años.

De Luisa no se sabe quiénes fueron sus padres; tan sólo que era hija natural de algún o alguna Marillac. Desde muy pequeña, sólo unos meses, fue educada por las religiosas Dominicas de Poissy donde recibió una exquisita educación, superior a la mayoría de las jóvenes de su tiempo y más tarde vivió en una residencia para señoritas en París.

En este ambiente hizo voto de ser religiosa y, a los 21 años, pidió ser capuchina, el Padre Provincial influenciado por Miguel de Marillac que necesitaba para su política que una Marillac se casara con el secretario de la Reina, María de Médicis.

Casaron a Luisa con Antonio Le Gras, secretario de la Reina Madre, según Luisa hombre bueno y piadoso. Tuvieron un hijo, Miguel, y fueron felices unos años hasta que él cayó enfermo.

En 1625, a la muerte de su marido, Luisa se encuentra con Vicente de Paúl, que la anima a trabajar por los pobres y la envía por los pueblos a visitar y organizar las “Caridades” y a crear escuelas de niñas (1629).

En adelante Luisa de Marillac queda identificada con la nueva Compañía: superiora y formadora de mujeres que venían de los pueblos sin cultura, pero con un deseo enorme de servir a Dios en los pobres. Las formaba en lo espiritual (el catecismo y la oración), en lo profesional (servir a los pobres) en humildad sencillez y caridad , que era su espíritu, y en lo humano (a muchas a leer y a escribir), y a todas a convivir en comunidad.

Vicente y Luisa dirigieron juntos las Cofradías de la Caridad y las Hijas de la Caridad. Juntos descubrieron las llamadas de los más pobres y desheredados de su tiempo. Eran muy diferentes, pero su colaboración es un buen testimonio de lo que pueden hacer un hombre y una mujer animados de un profundo amor a Dios y al prójimo.

Una misma y única pasión animó a Vicente y Luisa:

Jesucristo y los Pobres;

Jesucristo en los Pobres y

Los Pobres en Jesucristo


San Vicente es considerado padre de los pobres y ha sido proclamado Patrón universal de las obras caritativas cristianas.

Santa Luisa fue proclamada por Juan XXIII, en 1960, patrona de las Obras Sociales Cristianas.


Sus sucesores

Desde su origen la Compañía de las Hijas de la Caridad ha querido estar bajo la autoridad del Superior General de la Congregación de la Misión, sucesor de San Vicente de Paúl.

Las Hijas de la Caridad ven en el Superior General al representante de Dios, que les ayuda a mantenerse en su espíritu propio y a cumplir su misión en la Iglesia.

El P. Robert P. Maloney fue elegido para un segundo mandato de 6 años en la Asamblea General de la Congregación de la Misión en Roma en 1998. En seguimiento de Santa Luisa, la Superiora General ejerce su autoridad de modo que exprese a las Hermanas la caridad con que Dios les ama.

En actitud de servicio, la Superiora General vela por que se mantenga la unidad dentro de la fidelidad al espíritu propio y la obediencia al Superior General y a la Iglesia.

La Madre Evelyne Franc fue elegida para un mandato de 6 años en la Asamblea General de 2003 en París.



Si tienes alguna consulta o quieres más información utiliza este enlace para escribirle a Sor Luz Neida Almodóvar Capielo, HC, comision de pastoral vocacional de la Comunidad






Conoce la página web de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul






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