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Padre Mauricio Tristán Pérez
Sacerdote del Verbo Encarnado en Medio Oriente


Por: . | Fuente: http://www.ivemo.org



Con esta simple crónica queremos darle el debido homenaje y agradecimiento al padre Mauricio, quien junto con los padres Gallardo (actualmente en Roma) y Elías (al presente en Túnez), han sido los primeros en ‘plantar’ nuestra querida Familia Religiosa en Medio Oriente.

El padre Mauricio fue el primero de los nuestros en llegar a Egipto, en enero del 1995, llamado por el entonces Vicario Apostólico para los católicos de rito latino, Mons. Egidio Sampieri OFM.

Apenas llegado comenzó a prestar servicios de formación en el Seminario Franciscano Oriental de Ghizah, en el Cairo. A finales de dicho año comenzó los estudios de árabe clásico sin descuidar por ello la formación de las vocaciones. Durante varios años fue una ayuda inestimable para los superiores franciscanos locales, los cuales supieron valerse de su experiencia y seriedad de vida sacerdotal, así como de su constante alegría sacerdotal.

Durante los 10 años que estuvo en Egipto hizo mucho bien con su presencia sacerdotal, con su ejemplo de oración constante y con su servicio espiritual a muchas comunidades de consagrados y en ayudar a discernir y a acompañar las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Fue también profesor en la escuela del Consulado de Italia en El Cairo, donde además de las clases asistió espiritualmente a muchos jóvenes.

Durante varios años fue el vicario provincial del IVE en Medio Oriente ayudando así al p. Gallardo en su labor. Además, fue compañero sacerdotal de todos los que hemos pasado por Egipto para empezar nuestra inculturación en el árabe y en el ambiente oriental, muchos de los cuales éramos apenas ordenados. Su ejemplo de amor a la Iglesia, de fidelidad al Magisterio, de amor a la Congregación, de sencillez y alegría, siempre ha sido edificante para todos nosotros.

Por varios años fue capellán de las hermanas Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, las cuales cuentan en la actualidad con una nutrida presencia de religiosas, novicias y postulantes. A ellas las ayudó mucho, sobre todo durante los difíciles momentos de inicios de fundación. Además el padre Mauricio fue maestro de novicios de varios de nuestros seminaristas que actualmente completan sus estudios en Roma.

Hoy, continuando con sus ansias misioneras, comienza una nueva fundación en Pakistán junto al padre Pablo Ruani. Lugar nada fácil y por lo mismo, lugar que exige mayor generosidad y fortaleza.

A finales del 1995…, éramos tres sacerdotes en Egipto… y en toda África: hoy, gracias a Dios: la presencia del IVE en dicho continente –incluyendo la nueva Delegación de Sudán y Kenya- asciende a 14 sacerdotes, 4 novicios, varios postulantes, además de las numerosas comunidades de hermanas. Ciertamente que su presencia ayudó a fructificar en esas benditas tierras de Egipto.

¡Nos deja para ir a llevar la Luz del Evangelio a otras regiones que lo necesitan más! No solamente deja su recuerdo. Con mucho sacrificio, y no sin
dificultades, ha tratado de ser un buen sacerdote misionero. Y Dios bendijo su sacrificio e intenciones. Las obras emprendidas y los varios proyectos (comenzados, pensados, discernidos durante estos años) que nos quedan nos hablan que a pesar de todos los pesares y dificultades el Señor bendijo abundantemente la misión del padre Mauricio en Egipto.

Quisimos con estas líneas darle un debido homenaje. Agradecerle. Y comprometer nuestras oraciones para que en su nueva misión siga fructificando abundantemente para el bien de la Iglesia y salvación de las almas.
 







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