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Un preso llamado Pablo
Testimonio relatado por el Padre Juan Manuel Martínez


Por: Juan Manuel Martínez | Fuente: Grabación del P. Trampitas




Testimonio relatado por el Padre Juan Manuel Martínez "Padre Trampitas"

Lo que quiero, mi intención proyectar la misericordia de Cristo para los grandes pecadores, habrán oído que ya cumplí 31 años de prisionero en las Islas Marías, sin sueldo ninguno y sujeto a las leyes de la prisión, pero yo lo que quiero es dar a conocer como se porta Cristo allá en aquella prisión.

Muchos saben que esta prisión es de lo mas terrible, yo recuerdo haberlos visto llegar amarrados, después de varias horas de barco, no podían ni moverse, aquí el cuello ensangrentado, con la soga que estaba amarrada, en esos momentos estaba adentro yo, y oí cantar el Alabare, Alabare, Alabare al señor, me acuerdo como unos de mis muchachos se convirtió nada mas con ese canto dijo el nombre de Él para Gloria de Dios.

Era Pablo, un blasfemo de veras, hablaba contra la Virgen Maria daban ganas de romperle la boca aquel bruto, hablaba contra la Virgen Maria, pero mire, se gozaba, la trataba como una mujer cualquiera de la calle, muchos no lo querían por blasfemo, yo le decía:

-¡Oye pablo!, ¿Tu porqué no vas a la iglesia?
-¡No, son tisnaderas esas, a mi tráigame una marihuana, tráigame dinero! no esas cosas¿ paque sirven?

Una ocasión iba yo a visitar un campamento llamado Aserradero, está como a 14 Km. de donde yo vivía, entonces vi en la playa, -una playa llamada Chapingo- vi como unos cuarenta o más hombres, descansando ya, serian como las 10 de la mañana, baje con mi pistolero que siempre me acompaña.

- Buenos días muchachos
- Buenos días Tatita

Unos me dicen Tatita, otros Padre Trampitas.

-¿Qué están haciendo?, ¿ya terminaron su melga?

Melga es la tarea que tienen que hacer.

-Sí ya
-Pues vamos cantando muchachos
-No padrecito, ¿pero como vamos a cantar?, usted sabe bien que nos esta llevando la consonante de nada(jajajaja) como vamos a cantar?
-¡Si hombre! ¿cómo no? hombre ¡acuérdense de como le cantaron a la Virgen de Guadalupe el día de su santo! aquel versito del dolor, ¿quién lo repite?

Y uno dice

-¡Yo lo se!, pues dice: “Si buscas en este mundo quien te cante el dolor, en estas islas Marías encontraras ese amor”
-Pues vamolas cantando
- Pero padre. Bueno que le preguntamos a usted, ¿usted es prisionero como nosotros verdad?
-Exactamente ¡Gracias a Dios!
-¿A usted le dan de comer lo mismo que nos dan a nosotros?
-Exactamente, ese es mi pago,
-Bueno, ¿desde cuándo no le dan carne?
-Bueno sí, hace más de dos meses que no nos dan carne
-¿Ahí esta! ¿y quiere que cantemos?
-¡Pues vamos cantando hombre!
-Bueno pues y ¿qué cantamos?
-Lo que oyen ustedes todas las mañanas, como los despierto, con el “Alabare, Alabare, Alabare al señor”, ya todos lo saben.

Porque miren, antes cuando yo llegue, nos despertaban a las 3:30 de la mañana, la corneta y unos rieles tocando ahí y nos gritaban: “¡arriba hijos de.... se acabo la buena vida hijos ...! , bueno, así empezábamos el día, maldiciendo, ahora no, me levanto a las 4:15, a las 5 de la mañana estoy en mi aparato poderosísimo que se oye a 2 Km. de distancia, muy poderoso, gracias a limosnas que me han dado, hago que pigan el reloj de kinwichs allá son las doce del día y acá en las Islas Marías son las 4:00 de la mañana.

Entonces les dije:

-Un día más de vida es un día más cerca de cristo

Hice todo el ofrecimiento

-Ahora si vamos a cantar el Alabare, ¡y todos vamos a cantar! ¿si?

Bueno y ahí estaba Pablo, entonces mi pistolero dice:

-Bueno muchachos con todo el gaznate abrir, es hijo de ...... el que no cante en voz alta, ¿lo oyes Pablo?
-Pues claro que si lo oigo
-¿Vas a cantar en voz alta verdad?
-Claro, yo no quiero ser hijo de esa señora (jajajaja).

Y comienzan “Alabare, Alabare, Alabare” , haaayyy pero ¿cómo estaría yo?, me sentía en la Gloria, créanme, se me afiguraba una columna de incienso bendito que subía, más de cuarenta hombres a la orilla de la playa cantando el Alabare, oigan, eso era una cosa imponente, y yo le dije a nuestro Señor: “ Señor, - con lagrimas le dije- haz un milagro Señor, para que crean en ti mis muchachos, Señor haz un milagro, que se vea tu poder, en cualquier forma pero que se vea tu poder, que se vea que tu escuchas el canto de ellos, a mi cóbrame lo que quieras señor pero haz un milagro.

Pues mire, acabamos de cantar y Pablo estaba ahí con las manos así, encendido, encendido, yo le dije: "¿qué te pasa Pablo?¿te duele algo?", me daba una mirada y baja los ojos, muchachos -le dije a los demás- mira como esta Pablo.
Llegaban y le decían: ¿qué te pasa manito?, ¿qué te pasa? ¿qué te duele?, los miraba y bajaba la vista, me acerque yo y le golpie la espalda y le dije: Pablo ¿te duele algo?.
Entonces sí rompió en .....

-Sí padre, ¡me duele el alma padre!, yo nunca había alabado a Dios hasta este momento padre, ¡yo quiero ser bueno!,

Pero miren un mar de lagrimas, me conmuevo porque el recordar es vivir no cabe duda.

-¡Quiero ser bueno padre!

Y vuelve con los demás que estaban ahí.

-Muchachos perdonen el mal ejemplo que les he dado durante doce años que tengo aquí con ustedes

Y los demás muchachos

-Ya veras Pablo vas a ser un hijo predilecto de la Madre de Dios

-Jamás volveré a maldecir a la Santísima Virgen Maria

Era una cosa verdaderamente hermosísima

-Bueno hijo lo que tienes que hacer en confesarte para que tengas una vida.

En caliente -me dice- en caliente vamos.

Nos fuimos abajo de un cedro -le dije- siéntaten no padre, yo de rodillas y usted de pie de pie.

¿Cómo estaría yo de feliz? ¿cómo estaría yo de feliz?, aquella cara que muchas veces me daban ganas de destrozarla por blasfemo, hecho un mar de lagrimas, confesando sus pecados, mira nuestro Señor en esos casos le da una luz sobrenatural, si vieran con que integridad hacen su confesión casi sin preguntarle, y ahí tienen a Pablo comulgando muy devoto, se acabó el otro, es un hombre bueno.

 







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