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Irlanda

Chester Beatty Library (Dublín)
Un testimonio incomparable de la apostolicidad y de la incorruptibilidad de los textos del Nuevo Testamento


Por: P. Carlos Buela, V.E. | Fuente: www.iveargentina.org



En la ciudad de Dublin, en Irlanda, se encuentra un testimonio incomparable de la apostolicidad y de la incorruptibilidad de los textos del Nuevo Testamento: la Chester Beatty Library. En esta biblioteca que reúne la colección de Sir Alfred Chester Beatty se encuentran numerosos testigos antiguos, manuscritos realizados en papiro y pergamino de los textos de la Sagrada Escritura, particularmente de los evangelios.


1. La incorruptibilidad de los evangelios

Como es sabido, el estudio sobre la integridad e incorruptibilidad de los textos sagrados es de vital importancia para el conocimiento y la defensa de los textos de la Sagrada Escritura. De poco nos valdría saber que Dios hubiese inspirado a los autores sagrados si los libros inspirados hubieran llegado hasta nosotros tan corrompidos que no leyéramos ya en ellos la verdadera palabra de Dios. Por eso es de suma importancia conocer con certeza y defender con vigor y rigor científico que los Libros Sagrados nos han sido conservados íntegros e incorruptos, desde el momento que salieron de la mano de sus autores hasta nuestros días.

Bajo este aspecto los papiros y pergaminos que se encuentran en la Biblioteca Chester Beatty de Dublín constituyen un testimonio precioso e irrefutable. Aquí se encuentran algunos de los papiros más antiguos de los evangelios y el más antiguo que se conserva del texto del libro del Apocalipsis. También existen algunos ejemplares de versiones antiguas, copias antiguas del texto de los evangelios realizadas en una lengua distinta del original, es decir, las primeras traducciones. Son todos testimonios elocuentes que la realidad de la incorruptibilidad de los evangelios constituye un hecho histórico que podemos conocer no sólo por el testimonio de la Iglesia, sino también por la historia del texto sagrado, por el estudio erudito de sus testigos manuscritos y por la historia de las versiones antiguas. Es un hecho que el texto sagrado se difundió en las lenguas originales, pero también mediante las diferentes versiones.

Un estudio científico y minucioso de todos los testimonios que poseemos del Nuevo Testamento nos hace llegar a la indubitable conclusión que los libros canónicos se han conservado, en el seno de la Iglesia, íntegros en lo sustancial.

Los testimonios del Nuevo Testamento en papiros o en pergamino de los códices, de los cuales encontramos insignes ejemplares en Dublín, constituyen la serie más numerosa de los testimonios que tenemos del texto sagrado. Son, en efecto, la categoría más importante para un mejor conocimiento del texto original, porque son testimonios directos de ese mismo texto y lo presentan fielmente. Los códices del Nuevo Testamento llegados hasta nosotros son muy numerosos. Pasan ciertamente la suma de 1700. Algunos de ellos son muy antiguos, pues hay ciertos papiros escritos en los siglos II y III, como podemos ver en Irlanda. Del siglo IV tenemos los Códices Vaticanus y Sinaiticus, que son sin duda los más importantes de todos. El texto sagrado, en este sentido, posee testimonios mejores y más antiguos que cualquier obra clásica de la antigüedad. Los códices más antiguos de los autores clásicos griegos y latinos no son anteriores al siglo IX.

Las lecciones variantes del Nuevo Testamento, tomadas de los miles de testigos que poseemos del Nuevo Testamento, constituyen una masa inmensa. La mayor parte de ellas ya existían en los siglos II y III. Según cálculos hechos, las variantes son unas doscientas mil. Por consiguiente, son más las variantes que las mismas palabras que contiene todo el Nuevo Testamento, pues estas ascienden a unas ciento cincuenta mil. Sin embargo, no obstante el gran numero de lecciones variantes que se encuentran en los diversos testigos del texto sagrado del Nuevo Testamento, se puede afirmar con plena certeza que el texto griego neotestamentario ha llegado hasta nosotros esencialmente incorrupto e inalterado. En efecto, la mayor parte del texto neotestamentario muestra una perfecta uniformidad, pudiendo afirmar con Westcott-Hort que siete octavas partes del Nuevo Testamento griego son críticamente ciertas. Por lo que se refiere a la octava parte restante muchas de las lecciones variantes se refieren a una misma palabra o frase. Y la mayoría de estas lecciones son de poca importancia, ya que consisten tan sólo en errores ortográficos, en diferencias gramaticales, en el orden de las palabras, en la permutación de partículas, en la omisión del artículo y en otras faltas conscientes o inconscientes de los copistas. Todo esto constituye un factor de poca monta que no afecta de ningún modo el sentido del texto original.

De la inmensa masa de lecciones variantes, hay solo unas doscientas que afectan, en cierto sentido, el significado del texto. Y entre estas doscientas, apenas unas quince tienen cierta importancia. Pero, como ni siquiera en estos quince casos desaparece ni se añade verdad dogmática alguna. SE PUEDE AFIRMAR CON TODA VERDAD QUE LOS ESCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO HAN LLEGADO HASTA NOSOTROS SUSTANCIALMENTE ÍNTEGROS e INCORRUPTOS. Incluso se puede decir que también en cuanto a lo accidental, en las lecciones de importancia secundaria, el texto neotestamentario se presenta en su máxima parte con tantas garantías de autenticidad, que ningún otro documento de la antigüedad se le puede comparar. Por consiguiente, se puede concluir con toda seguridad que el texto griego del Nuevo Testamento constituye la autentica y genuina fuente de la Revelación en Jesucristo; es decir, en los Evangelios se nos transmite la Revelación neotestamentaria sin ningún error.


La Biblioteca Chester Beatty

La Chester Beatty Library que se levanta en un anexo moderno a la Torre del Reloj del castillo de Dublín, en Irlanda; ofrece una panorámica de tesoros artísticos pertenecientes a las grandes culturas y religiones del mundo. Países de Asia, Oriente Medio, África del Norte y Europa están representados en esta rica colección de manuscritos, grabados, iconos, miniaturas, libros antiguos y objetos de arte, ofreciendo una riqueza histórica asombrosa para quien la visita. Escritos en papiros egipcios, bellísimas copias iluminadas del Corán y de la Biblia, manuscritos europeos medievales y renacentistas, son parte de las piezas maestras de la colección. También se encuentran expuestas miniaturas turcas y persas, llamativas ilustraciones budistas, así como la túnica ceremonial china de Dragón o la xilografía japonesa. En su diversidad, la colección recoge la riqueza de la expresión creativa del hombre desde alrededor del 2700 AC hasta nuestros días.

La colección fue donada en beneficio público por Sir Alfred Chester Beatty, un magnate americano dedicado a la industria de la minería. Coleccionista apasionado, Chester Beatty se trasladó a Irlanda en 1950, pasando mucho tiempo en Dublín, hasta que la muerte le aconteciera en 1968. En 1969 la biblioteca adquirió titularidad pública .

De manera particular, en esta biblioteca se encuentran sobre todo algunos testimonios preciosos de los mas antiguos que poseemos del Nuevo Testamento. Entre ellos tenemos ejemplos preclaros de los así conocidos como “Papiros Chester Beatty” por el nombre de Sir Alfred que fue quien los reunió. Muchos de ellos escritos en el siglo III, algunos incluso del siglo II.

Entre muchos otros, en la biblioteca están expuestos al público,
 

  • Un testimonio del P 45, papiro que pertenece a un codigo de 18 hojas que contenía los cuatro Evangelios y los Hechos de los apóstoles, datado de comienzos del siglo III


  • Un testimonio del P 46, papiro que pertenece a un código de 86 hojas que contiene las epístolas de San Pablo prácticamente integras. Es conocido por el particular orden dado a los escritos, coloca la epístola a los Hebreos entre Romanos y I Corintios. Es de comienzos del siglo III


  • Un testimonio del P 47, papiro de un código formado por 10 hojas, del siglo III contiene gran parte del Apocalipsis (9,10—17,2), es el testimonio más antiguo que se conoce de este libro.


  • Junto a todos estos, hay numerosos testimonios más de la autenticidad, apostolicidad, integridad e incorruptibilidad de los santos escritos del Nuevo Testamento. Una verdad histórica y científica que no puede ser dudada por ningún investigador que se precie de ser honesto y serio.


    Sir Alfred Chester Beatty

    Alfred Chester Beatty nació en Nueva York en 1875, siendo el menor de tres hermanos. Realizó sus estudios en esta ciudad, graduándose en ingeniería de minas por la Columbia University. De joven se dirigió al oeste donde inició su carrera excavando en las minas de Denver, Colorado. Trabajó duro, alcanzando rápidamente una reputación internacional como ingeniero de minas. En 1908 fundó en Nueva York, con gran éxito, su propia consultoría.

    En 1900 se casó con Grace Madelein Rikard, con quien tuvo dos hijos. En 1911 la Sra. Beatty murió a causa de una fiebre tifoidea. Su debilitada salud le llevo a abandonar la intensa actividad del sector minero americano y afundar una nueva consultaría en Londres. En mayo de 1912 Chester Beatty compró la Baroda House en el Kensington Palace Gardens.

    Si desde su infancia se dedicó a la colección de minerales, de recipientes destinados a contener rape, y de sellos, en su madurez amplió y diversificó su colección, adquiriendo manuscritos europeos y persas. Su interés encontró una nueva dilección cuando, en 1914 visitó Egipto y compró algunas copias decoradas del Corán en los bazares. A raíz de un viaje a Asia en 1917, surgió su interés por la pintura china y japonesa atraído por materiales ricamente ilustrados, exquisitas encuadernaciones y ejemplos notables de caligrafía, Chester Beatty también se preocupó de preservar textos por su valor histórico.

    Durante la II Guerra Mundial Chester Beatty hizo una notable contribución de materias primas de gran importancia estratégica a los países aliados, por lo que sería nombrado Caballero con posterioridad. En 1950 decidió trasladarse a Irlanda y construir una biblioteca donde instalar su colección de arte en Shrewsbury Road, la cual abrió sus puertas en 1954. En 1957 Chester Beatty se convirtió en el primer ciudadano honorífico de Irlanda

    Tras su muerte, la colección fue legada en herencia para el beneficio público. Subvencionada por el gobierno irlandés, la Chester Beatty Library es una de las instituciones culturales más importante de toda Irlanda.







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