Menu


Muerte que da vida
Quiero referirme a tres hechos de muerte, pero que dan vida: la muerte de Cristo, Juan Pablo II y el Dr John Billings


Por: + Rodrigo Aguilar Martínez | Fuente: + Rodrigo Aguilar Martínez



Tehuacán, Puebla., 5 de abril de 2007

Quiero referirme a tres hechos de muerte, pero que dan vida. No es juego de palabras. Me explico.


El 2 de abril pasado hemos celebrado dos años del fallecimiento del Papa Juan Pablo II, de venerada memoria; numerosas personas recuerdan vivo e imborrable su testimonio de amor y entrega. A su vez, hemos tenido la noticia que se ha concluido el proceso diocesano, como parte de los pasos hacia su posible beatificación. De modo que el ejercicio heroico de las virtudes de fe, esperanza y amor muestran al Papa Juan Pablo II como un testigo de santidad; con su muerte hemos ganado un intercesor más ante Dios para bien de la Iglesia y el mundo.

Por otro lado, la noche del 1º de abril ha fallecido el Dr. John Billings, quien junto con su esposa Evelyn realizó diligentes investigaciones para detectar y regular de manera natural la fertilidad de la mujer, todo lo cual ha quedado plasmado en el famoso Método de Ovulación Billings. En un mundo que se afana en las perspectivas egoístas de los anticonceptivos o abortivos, por un lado, o de hijos sin sexo y en el laboratorio, por otro lado, el Dr. Billings creó un método altamente confiable y moralmente sano para detectar y aprovechar los periodos fértiles o infértiles de la mujer; método valioso para ayudar a la mujer que anhela quedar embarazada o quiere espaciar responsablemente la llegada de los hijos con un proceso natural. Por eso mucho debemos al Dr. Billings y su esposa. Han entregado su competencia profesional en bien de la familia y la vida humana.

El tercer hecho de muerte que da vida es el máximo en la historia humana: Cristo Jesús. Estamos en la Semana Santa, a punto de iniciar el Triduo Pascual: o sea el Viernes Santo, la pasión y muerte de Jesús; el Sábado Santo, su sepultura; el Domingo, su resurrección; el Jueves Santo es introducción al Triduo Pascual. Estos son los días más importantes de todo el año para el discípulo de Cristo Jesús, más importantes incluso que la Navidad.

Dios Padre pudo haber planeado otro camino para salvarnos, pero eligió el de entregarnos a su propio Hijo; quien, a su vez, obediente y amoroso con su Padre Dios, se entregó a sí mismo por nosotros.

El amor de Cristo Jesús no es fingido, no es una representación llamativa y espectacular; sino la mayor muestra de amor, dando la vida por nosotros pecadores.

El sufrimiento de Jesús y su muerte en cruz dan una nueva orientación y sentido a toda experiencia de sufrimiento y muerte: sin que desaparezcan sus rasgos indeseables y negativos –carencia de salud, carencia de vida-, adquieren preciosos rasgos positivos, pudiéndose unir a Jesús como Camino de redención, para acoger la vida definitiva, la vida eterna.

Invito a usted a que participe en las celebraciones de estos Días santos, con los ojos y el corazón fijos en Jesús, Quien se hace maldición y pecado para que nos hagamos hijos de Dios.

Dejémonos amar por Jesús, para luego corresponder, como discípulos, amando al estilo de Jesús. El amor de Jesús nos renueva, para que luego nuestro amor con Jesús y como Jesús ayude a renovar la vida de los que están con nosotros.

De esta manera, morir con Jesús no puede sino llevarnos a la resurrección.

Pido a Cristo Jesús llene a usted y su familia de abundantes gracias y bendiciones en estos Días del Triduo Pascual, que se prolonguen en la Cincuentena de Pascua, en que celebraremos con gozo a Jesús que ha vencido por siempre a la muerte y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

+ Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán

 







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |