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Las enseñanzas de Jesús

El magisterio sapiencial de Jesús
El abandono en la Providencia. La conciencia luminosa.


Por: P. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net



El abandono en la Providencia
Todo lo anterior llega a su cima en el abandono en la Providencia de Dios, donde Jesús nos habla de una actitud de superar todas las preocupaciones y los desvelos buscando a Dios en todo. Las palabras de Jesús alcanzan niveles de gran expresividad

"Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento y el cuerpo que el vestido? Fijaos en las aves del Cielo, que no siembran, ni siegan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿Es que no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Quién de vosotros por mucho que cavile puede añadir un solo codo a su edad? Y acerca del vestir, ¿por qué preocuparos? Contemplad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos. Si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer, qué vamos a beber, con qué nos vamos a vestir? Por todas esas cosas se afanan los paganos. Bien sabe vuestro Padre Celestial que de todo eso estáis necesitados.

Buscad, pues, primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su contrariedad"
(Mt).

Los que creen verdaderamente en la paternidad de Dios deben superar la preocupación por las cosas terrestres y mundanas. Así llegan a poseer la añadidura de sentirse con paz en cualquier situación

La conciencia luminosa
El resumen de las enseñanzas de Jesús es escuchar a Dios en el fondo de la conciencia e iluminar toda la vida con esa luz. "La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tu ojo es malicioso, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Y si la luz que hay en ti es tinieblas, cuán grande será la oscuridad"(Mt). En el interior de la conciencia, Dios habla al que escucha y todo queda iluminado por esta sabiduría. Desoír esta voz es entrar en las tinieblas.

Jesús, al enseñar, abarca múltiples cuestiones. La ley del amor se concreta en diversos consejos llenos de luz. Uno de ellos es acerca de los juicios internos acerca de los demás. Cuando éstos nacen del amor serán buenos, si nacen del desprecio no pueden edificar

"No juzguéis y no seréis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis se os juzgará, y con la medida con que midáis se os medirá.

¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano, y no adviertes la viga que hay en el tuyo? O ¿cómo vas a decir a tu hermano: Deja que saque la mota de tu ojo, cuando tú tienes una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver cómo sacar la mota del ojo de tu hermano"(Mt).

Vivir la caridad no quiere decir ser ingenuo, conviene tener en cuenta que, algunos, se comportarán con malicia ante las indicaciones de buena fe y las cosas santas. En esos casos la caridad tiene que ser precavida.

"No deis las cosas santas a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y revolviéndose os despedacen"(Mt).

La confianza en la oración debe ser total, pues Dios es más Padre que todos los padres del mundo.

"Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y todo el que busca, encuentra; y al que llama se le abrirá.

O ¿quién hay entre vosotros, al que si su hijo pide un pan le da una piedra? ¿O si le pide un pez le da una culebra? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los Cielos dará cosas buenas a quienes le pidan?"
(Mt).

La regla de oro de las relaciones con los demás es amar de verdad:

"Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos: Esta es la Ley y los Profetas" (Mt).

Para llegar a la Vida hay dos caminos, conviene acertar en el verdadero.

"Entrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y ancho el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por ella. ¡Qué angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida, y qué pocos son los que la encuentran!"(Mt).

Siempre vigilantes de los falsos maestros y profetas, que pueden llevar al mal con bella retórica; pero sus frutos revelan su verdad. "Guardaos bien de los falsos profetas, que vienen a vosotros disfrazados de oveja, pero por dentro son lobos voraces. Por sus frutos los conoceréis: ¿acaso se cosechan uvas de los espinos o higos de las zarzas? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, y todo árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da fruto bueno es cortado y arrojado al fuego. Por tanto, por sus frutos los conoceréis"(Mt).

Edificar sobre roca lleva a la practica estos consejos de Jesús que conducen a ser verdaderos discípulos. "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿pues no hemos profetizado en tu nombre, y arrojado los demonios en tu nombre, y hecho prodigios en tu nombre? Entonces yo les diré públicamente: Jamás os he conocido: apartaos de mí, los que habéis obrado la iniquidad.

Por tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica, es como un hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, pero no se cayó porque estaba cimentada sobre roca.

Pero todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica es como un hombre necio que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, y cayó y fue tremenda su ruina"
(Mt)

Estas enseñanzas, tan gráficas y luminosas, debieron tener gran impacto sobre los que le oían, preguntándose si era verdaderamente el Mesías o creyendo definitivamente en Él; lo cierto es que todos se sorprendían de su autoridad. "Y sucedió que, cuando terminó Jesús estos discursos, las multitudes quedaron admiradas de su doctrina, pues les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas"

La explicación de en qué consiste el reino de Dios está clara. Si se quiere entrar en Él ya se sabe el camino. Jesús se muestra como maestro de ese camino de vida.



 







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