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La verdad de la persona es el corazón de la paz
El compromiso de la Iglesia en favor de la paz se mantiene inalterable e insobornable


Por: Jesús de las Heras Muela | Fuente: Revista Ecclesia



El insobornable compromiso de la Iglesia por la paz

Desde el año 1968, cada primer de año, todos los 1 de enero, es la jornada mundial de la paz, por iniciativa del Papa Pablo VI, quien expresaba de este modo el objetivo y anhelo de esta celebración:



    "Sería nuestro deseo que después, cada año, esta celebración se repitiese como presagio y como promesa, al principio del calendario que describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura".

Era el comienzo de 1968, en plena guerra fría, en los albores mismos de aquel emblemático año 68, con el conflicto de Vietnam como pesadilla mundial y con un mundo dividido en dos bloques antagónicos.


La voz más coherente

Han pasado treinta y nueve años y, mientras la paz es tantas veces sólo una aspiración -muchas veces quimérica-, el compromiso de la Iglesia en favor de la paz se mantiene inalterable e insobornable. Resulta elocuente a este respecto observar cómo todos los gobiernos del mundo y en todos los conflictos bélicos de estas cuatro décadas, antes o después, han recalado en el Vaticano, y cómo la Santa Sede ha sido siempre una voz coherente y ecuánime para reclamar y fundamentar la paz desde la justicia, la solidaridad, los derechos humanos y el primado de la reconciliación. "Todo se pierde con la guerra; nada se pierde con la paz y con el diálogo y acciones en pos de ella", han reiterado los Papas. Bastaría citar como ejemplo la actitud del Papa Juan Pablo II ante la guerra de Iraq del año 2003 o los puntos de vista, cada vez más compartidos por los Estados y por la opinión pública acerca de la polvorín existente en Oriente Medio -particularmente en el conflicto judeo-palestino-, como asimismo se podía comprobar en el mensaje Urbi et Orbi del Papa Benedicto XVI en el día de la pasada Navidad.

La persona humana - su verdad y sus derechos inalienables-son el corazón de la paz, que predica sin cesar la Iglesia. Así nos lo recuerda Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada mundial de oración por la paz de este 1 de enero de 2007. "Estoy convencido -afirma- que respetando a la persona se promueve la paz y que construyendo la paz se ponen las bases para un auténtico humanismo integral. Así es como se prepara un futuro sereno para las nuevas generaciones.


El don y la tarea de la paz

Para la Iglesia, sacramento y prolongación de Jesucristo Salvador, el Príncipe de la Paz, la paz es un don de Dios y es una tarea confiada a los hombres. El presupuesto básico de la paz auténtica es la ley natural, que no impone directrices desde fuera, que coartan la libertad del hombre, sino que, todo lo contrario, es la fuente de la verdadera libertad. Desde esta premisa, la paz se basa en el respeto de todas las personas, concretamente a partir de sus derechos fundamentales.

Para ello, para ser fieles constructores de la tarea de la paz, el criterio básico es el respeto a la "gramática" de la paz, inscrita en el corazón del hombre por su Divino Creador. Esta "gramática" de la paz ha de encontrar su primer referente en la preeminencia, tutela legal y reconocimiento concreto y exhaustivo, de los derechos a la vida y a la libertad religiosa. El crimen, el aborto, la eutanasia, el narcotráfico, el terrorismo, la experimentación con embriones son un atentado contra la paz, como lo son también la negación teórica o práctica del derecho a la libertad religiosa y a su libre ejercicio.


Un verdadero humanismo integral

Esta "gramática" de la paz significa también la vivencia efectiva y la potenciación de la real igualdad de naturaleza de todas las personas y su dignidad intrínseca y sagrada. Atenta contra la paz la marginación de la mujer, la explotación de los niños, las desigualdades en el acceso a la alimentación, a la vivienda, a la salud o a la educación. La pobreza y la miseria son una injusticia y son una amenaza a la paz.

Camino de paz ha de ser también la integración entre las correctas "ecologías" humanas, sociales y naturales, en actitud hacia los bienes de la Creación que podemos aprender de comportamientos y sentimientos como los que inspiraron en el siglo XIII el hermosísimo Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís.

Por último y no por ello menos importante, la Iglesia, siempre depositaria y servidora de la trascendencia de la persona humana, entiende que "gramática" y camino de paz es la presentación y la vivencia de una concepción integral del hombre, lejos de las posiciones restrictivas del inmanentismo, positivismo y neorracionalismo actuales. Benedicto XVI también alerta sobre visiones de la persona viciadas “por prejuicios ideológicos y culturales o intereses políticos y económicos que inciten al odio y a la violencia … concepciones antropológicas que conlleven el germen de la contraposición y de la violencia”. Igualmente, el Papa recuerda que son “inaceptables las concepciones de Dios que impulsen a la intolerancia ante nuestros semejantes y el recurso a la violencia contra ellos… Nunca es aceptable una guerra en nombre de Dios. Cuando una cierta concepción de Dios da origen a hechos criminales, es señal de que dicha concepción se ha convertido ya en ideología”.

Por todo ello, se trata de la vivencia y promoción de una antropología, que reconozca la trascendencia del ser humano en su origen, en vivir cotidiano y en su destino. Y es que, en suma, la verdad de la persona es el corazón de la paz.


Lemas de las Jornadas Mundiales de la Paz

El solo enunciado de los lemas de las Jornadas Mundiales de la Paz son muestran inequívocamente el compromiso, las recomendaciones y los caminos para la paz propuestos por la Iglesia.

En las seis primeras ediciones de la Jornada Mundial de la Paz no hubo lemas. Era Papa Pablo VI, quién firmó su último mensaje para esta Jornada en 1978. Los mensajes para esta Jornada entre 1979 y 2005 son de Juan Pablo II y los dos últimos, de Benedicto XVI.











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