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Lectio Divina

Lectio Divina. Domingo de La Santísima Trinidad
Oración con el Evangelio. Ciclo C.


Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net





El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el Domingo Santísima Trinidad de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



    La Santísima Trinidad


    Juan 16, 12-15


    1. INVOCA

  • Prepárate para este rato de oración. El Señor te va a dirigir su mensaje. Dispón tu ánimo para abrirte a su acción liberadora y sanadora.
  • Prepara el texto bíblico y los otros papeles. Haz silencio exterior, que te lleve también al silencio interior.
  • Recitemos la oración: Señora de la escucha atenta:

    Madre del buen oído.
    Mujer del corazón abierto.
    Virgen de los ojos profundos.
    María de la total disponibilidad.

    Arca de guardar palabras y secretos.
    Patrona de la sorpresa y el desconcierto.
    Camino recto de encuentro con él.
    Lámpara encendida siempre.

    Diccionario del silencio, sin palabras.
    Enciclopedia de recuerdos y memoria.
    Teóloga del sí.
    Estáte a mi lado en la espera,
    leyendo conmigo.

    Acompáñame en la senda,
    escuchando la Palabra.
    Préstame tus palabras y tu fe,
    modelando mi respuesta.

    Entréname en la total disponibilidad,
    para que la Palabra se cumpla en mí.
    Enséñame a decir Amén. (D.González Cordero


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Jn 16, 12-15 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto

     
  • Este texto bíblico está ubicado en el diálogo que Jesús tiene con sus discípulos en la Última Cena y que comprende cinco capítulos del 13 al 17 del Evangelio de Juan.
  • La promesa del Espíritu es el tema central y el más repetido en estos capítulos.
  • La revelación de la intimidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu, está presente en estos textos. De ahí que la Liturgia elige este texto para celebrar la solemnidad de la Trinidad.

    Texto

    1. Jesús se va, pero se queda

     
  • Los discípulos no entienden las palabras de Jesús: se va, pero seguirá con ellos. Lo que quiere manifestarles Jesús es su nueva presencia en la comunidad.
  • Los discípulos interpretan la ausencia de Jesús como abandono, quedando ellos en soledad.
  • Jesús desaparece físicamente al morir, pero quedará con ellos siempre de un modo nuevo, más profundo y más interior. Esto se realiza cuando Jesús les trasmite su mismo Espíritu, que es también el Espíritu del Padre.
  • Cuando venga el Espíritu de la verdad, los iluminará para que puedan entender la verdad completa (v. 13).

    2. El Espíritu, memoria viva de Jesús

     
  • El Espíritu, la presencia íntima del Padre y del Hijo en el corazón de los creyentes, es quien iluminará para entender la verdad. El Espíritu es la memoria, siempre actual, de la Palabra y de los gestos de Jesús.
  • Si los discípulos se dejan guiar por el Espíritu, la Verdad y el Amor, sabrán interpretar el porqué de tantos sucesos, agradables o desagradables, que experimentarán en su vida.
  • El Espíritu dará a los discípulos la capacidad de experimentar la Verdad y el Amor del Padre, manifestado en el Hijo.
  • El Espíritu hará que los discípulos transformen su vida, pensamiento y acción, al estilo de Jesús, para que sean glorificados junto con Él.
  • El Espíritu es el maestro interior de la Verdad y del Amor. Nadie puede considerarse poseedor de la verdad absoluta. Esto sería atentar con la Verdad plena, propia del Espíritu.


    3. Creer en la Trinidad es creer en el Amor

     
  • La Trinidad es el misterio íntimo del mismo Dios. El Padre conoce y se relaciona con el Hijo. Y así engendran al Espíritu, que es la expresión del Amor entre las tres personas divinas.
  • Ese mismo Amor intra-trinitario ha sido trasplantado a nosotros: Dios ha derramado su amor en nuestros corazones (Rom 5, 5; segunda lectura de hoy).
  • Nuestro Dios no es alguien lejano a nuestra condición humana. Se metió dentro de nosotros. “Es más íntimo que nuestra propia intimidad” (San Agustín).
  • Al celebrar la solemnidad de la Trinidad, afirmamos que el ser de Dios es el Amor. Y celebramos la Trinidad cuando descubrimos con gozo que la fuente de nuestra vida es un Dios-Comunidad.
  • Celebrar la Trinidad es entender nuestras relaciones humanas como un acto permanente de comunión para crear comunidad con los hermanos.


    3. MEDITA (Qué me dice la Palabra)

     
  • No es fácil entender la vida como un brote constante y exuberante del Amor de Dios, que nos debería llevar al gozo, al optimismo y a la esperanza.
  • Frente a nuestra historia de sufrimientos y contradicciones, está en nuestro interior la historia de la Trinidad, que es un constante fluir de Amor, que nos da la verdadera vida.
  • He aprendido a llamar Padre-Hijo-Espíritu a esa Fuente inagotable de bondad y de felicidad. Pero, sigo en tristeza y apatía.
  • Tengo que hacer constantes actos de fe-confianza en la Trinidad que, en todo su inabarcable misterio, actúa y anima desde dentro mis raíces y mi pequeña capacidad de reconocer el Amor, para vivir en el Amor y trasmitir amor.
  • Tengo que entender que mi capacidad de comunión con los otros está en relación con la espléndida donación de comunión que la Trinidad me regala. Para aligerar mi peso en el camino. Y para sonreír y ser más libre que nunca.


    4. ORA (Qué le digo al Señor)

     
  • Dios, que eres Padre, te doy las gracias porque eres la fuente de todo Amor. Tú no puedes dar sino Amor, que perdona, acoge y trasmite vida plena. Haz que siempre confíe en tu Amor en todos los momentos de mi existencia, sobre todo en los más difíciles.
  • Dios, que eres Hijo, te doy gracias porque en Ti soy hijo del Dios-Amor. Gracias porque Tú entraste en mi historia. Tú me enseñas con tu Palabra y entrega a sintonizar con el plan y voluntad del Padre. Tú me enseñas a considerar hermanos a todos. Haz que siempre mi conducta sea agradable a Ti y al Padre de todos.
  • Dios, que eres Espíritu, Tú me abres los ojos para ver la historia desde la Trinidad. Recuérdame siempre la Verdad de Jesús y haz que viva en el Amor de los Tres divinos.


    5. CONTEMPLA

     
  • A los Tres en perfecta comunión. En la Trinidad, todo es Amor. Y ese Amor desciende sobre nosotros.
  • Me siento sereno y lleno de gozo cuando siento que toda la Trinidad vive dentro de mi pequeño ser, para transformarme cada vez más en su Amor, perderme en el abrazo de los Tres, en la comunión que fluye del Padre al Hijo y al Espíritu.
  • Quiero perderme en esa gran inmensidad de Vida, Gozo y Amor.


    6. ACTÚA

     
  • Agradece con todos los actos de tu persona y de tu vida el inmenso regalo de toda la Trinidad que ha puesto su morada en tu interior. Que tu vida sea una constante Eucaristía (acción de gracias).
  • Recitamos, Palabra y abrazo:

    El origen de todo ser y vida
    y la Palabra dicha eternamente
    y un Espíritu-Amor, Abrazo ardiente:
    son tres Fuentes en una Fuente unidas.

    La Fuente trinitaria está escondida,
    pero nacen los ríos de esta Fuente.
    En ellos nos bañamos diariamente
    y sus aguas bebemos sin medida.

    Acuñados en sello trinitario,
    la Palabra y el Amor reverberamos,
    superados los muros y los lazos.

    Soñamos a nivel comunitario,
    los abrazos y besos renovamos,
    en espera de un Beso y un Abrazo.

    R. Prieto



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  • P. Martín Irure






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