Reforma litúrgica y sectas
Por: Fundación S.P.E.S. | Fuente: Boletín Informativo de la Fundación S.P.E.S.

Extracto de una entrevista a monseñor Julián López, presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia de España - MADRID, 24 octubre 2003 - ZENIT
--En lo que algunos consideran un resurgir religioso del siglo XXI hay dos síntomas preocupantes: una contaminación de lo gnóstico-sincrético por un lado y la proliferación de sectas por otro. ¿Cree que los adeptos a las sectas han saciado su sentimiento religioso en unas liturgias «coloristas» que, como ellos mismos afirman, no han encontrado en la Iglesia católica? ¿Cree que la vida del hombre será de verdad más religiosa?
--Monseñor Julián López: No hay liturgia en las sectas, eso no es liturgia, son ritos. Ya hace mucho tiempo, desde la época de los padres apologistas, ellos hablan de que el diablo imita los ritos cristianos.
El fenómeno es más complejo, la realidad es que el sustrato antropológico, sociocultural, de la liturgia cristiana viene de lejos, porque empalma en definitiva en el fenómeno humano de la ritualidad, de la ceremonia, de la fiesta; y de alguna manera el mundo actual, especialmente sectas, sobre todo de corte neopagano, satánico incluso, están ahí en una especie de revancha, como diciendo «tenemos que recuperar otra vez un dominio que es nuestro».
La misma ecología, el culto a la naturaleza que hoy se da, algunas veces esconde intenciones de este tipo; en la inmensa mayoría de la gente no, pero en las sectas sí. Las sectas son un fenómeno extremadamente peligroso, que encuentran un caldo de cultivo precisamente en la sed de trascendencia de la gente de hoy, pero ofrecen un terrible sucedáneo, que en el fondo es un veneno, porque se apropian de la persona; en fin, el fenómeno nos llevaría lejos.
El fenómeno del sincretismo está más diluido, no es fácil diagnosticarlo, no se da en estado químicamente puro más que en determinadas sectas. En Europa y España tenemos menos conocimiento de esto, pero los misioneros, sobre todo los que trabajan en Hispanoamérica son muy sensibles a ello, y nos lo están diciendo una y otra vez, y no digamos en África.
--Es decir: la Liturgia en la Iglesia Católica no tiene que hacerse más atractiva, no se trata de cambiar, sino de profundizar...
--Monseñor Julián López: Evidentemente, quizá lo único que hay que cambiar siempre son las actitudes personales, la llamada permanente a la conversión. Lo que tenemos que hacer es tomar los libros en la mano, leerlos, estudiarlos, meditarlos, hacerlos objeto de oración, especialmente la Palabra de Dios y las plegarias de la Iglesia, y después celebrar conforme a ellos. Y ya no estaríamos tan preocupados seguramente de muchas cosas que estamos ahora, porque nos vendría dado por añadidura.


















