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I. Pastoral para los usuarios de la carretera
La primera parte está dedicada a los usuarios de la carretera y de los ferrocarriles – la vía férrea – y a todos los que trabajan en los distintos servicios vinculados a ellos


Por: Renato Raffaele Cardenal Martino | Fuente: Pontificio Consejo para la Pastoral de los emigrantes e itinerantes



Presentación

Estas Orientaciones para la pastoral de la carretera, de la que se ocupa un sector específico del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, son el fruto de una gran obra de escucha, de ponderación y de discernimiento.

El Documento está estructurado en cuatro partes muy diferentes, considerando el carácter específico y la amplitud de las problemáticas vinculadas a la carretera como ámbito pastoral: la primera parte está dedicada a los usuarios de la carretera
(automovilistas, camioneros, etc.) y de los ferrocarriles – la vía férrea – y a todos los que trabajan en los distintos servicios vinculados a ellos; la segunda y la tercera parte, respectivamente, a las mujeres y a los niños de la calle; la cuarta, en fin, a las personas “sin techo”.

El presente Documento considera a los sujetos indicados arriba, aunque no hay que olvidar a los habitantes de los andenes (pavement dwellers) y a los vendedores ambulantes (street vendors), ni pasar por alto el vínculo que tienen con la carrretera los turistas y peregrinos, los nómadas, los circences y los actores ambulantes.

El Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes ya se ha ocupado de algunas de estas categorías en tres Documentos publicados en esta última década: Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos1, Orientaciones para la Pastoral del Turismo2 y La Peregrinación en el Gran Jubileo del 2003.

Las Orientaciones contenidas en el presente Documento están destinadas a los obispos, sacerdotes, religiosos/as y a los agentes de pastoral, para dar un paso ulterior hacia una pastoral siempre más atenta a todas las expresiones de la movilidad humana e integrada en la pastoral ordinaria, territorial y parroquial.

Renato Raffaele Cardenal Martino
Presidente
+ Agostino Marchetto
Arzobispo Titular de Ecija
Secretario

Primera Parte: Pastoral para los usuarios de la carretera

I. El fenómeno de la movilidad humana

1. Es característico del ser humano, desde cuando se conoce su historia, el desplazamiento de un lugar a otro y el transporte de cosas utilizando distintos medios. La movilidad y el peregrinar son, pues, expresiones de la naturaleza del hombre y de su
evolución en el plano cultural.

2. El tráfico de mercancías y el movimiento de las personas aumentan, hoy, vertiginosamente, se realizan a veces en condiciones difíciles y también con peligro de la vida. El automóvil condiciona la existencia, ya que se ha hecho de la movilidad un ídolo simbolizado por él. La carretera y el ferrocarril deben estar al servicio de la persona humana, como
instrumentos para facilitarle la vida y el desarrollo integral de la sociedad. Deben ser un puente de comunicación entre las gentes, creando nuevos espacios económicos y humanos. Desde luego, «por las carreteras circula gran parte de la vida de un país»4.

3. Fenómeno actual, lleno de consecuencias, dentro de esta movilidad y del progreso que de ella se desprende, es el «tráfico» en general, en particular la circulación vial. Esta
ha ido aumentando gradualmente, como exigencia de una sociedad en continuo desarrollo, también debido a medios de locomoción cada vez más rápidos y de siempre mayores dimensiones, utilizados para el desplazamiento de personas y cosas.

Circulación vial y progreso humano

4. La carretera ya no es sólo una vía de comunicación; llega a ser un lugar de vida, en el que se pasa gran parte del propio tiempo, incluso en los países en desarrollo. Es suficiente pensar en tantas carreteras en mal estado, por las que circulan medios de
transporte inseguros y repletos, con gran peligro para todos, especialmente durante la noche.

5. Los peligros que corren directamente las personas proceden, además de la congestión del tráfico, también de otros problemas relacionados con él: ruido, contaminación atmosférica, utilización intensiva de materias primas... Esas cuestiones
han de ser afrontadas y no se deben padecer pasivamente, incluso para evitar los costos de una modernización que llega a ser insostenible. En este contexto, no es inútil invitar a dejar de utilizar el automóvil si no es necesario.

6. Es cierto que son muchas las ventajas que nos proporcionan los vehículos en circulación. Representan un medio de locomoción rápido para las personas (para acceder a los lugares de trabajo y de estudio, para las salidas de fin de semana, las salidas a vacaciones y los encuentros entre amigos y entre parientes) y para las mercancías. Con la utilización de un vehículo se facilita la vida social y el desarrollo económico, y a muchas personas se les presenta la oportunidad de ganarse honestamente la vida.

7. Otro aspecto positivo de la movilidad es la posibilidad de mejorar la dimensión humana de cada uno, porque se conocen otras culturas y personas con religión, etnia y costumbres diferentes5. Además, une a las personas y facilita el diálogo, dando lugar a procesos de socialización y de enriquecimiento personal, mediante descubrimientos y nuevas relaciones.

8. Los medios de transporte son especialmente útiles cuando permiten socorrer a enfermos y heridos, facilitando y simplificando una intervención urgente. Pueden promover, asimismo, el ejercicio de las virtudes cristianas – prudencia, paciencia y caridad al ayudar a los hermanos – tanto a nivel espiritual como corporal. Pueden constituir, en fin, una ocasión para acercarse a Dios, pues facilitan el descubrimiento de
las bellezas de la creación, signo del amor ilimitado de Dios por nosotros.

El espíritu del viajero podrá elevarse también, contemplando los distintos testimonios de religiosidad que se divisan a lo largo de las carreteras o junto al ferrocarril: iglesias, campanarios, capillas, capiteles, cruces, estatuas, metas de peregrinaciones, que se visitan, hoy, con mayor facilidad, utilizando precisamente los medios de locomoción modernos.

9. La circulación vial y ferroviaria es, pues, una cosa buena, además de ser una exigencia ineluctable de la vida del hombre contemporáneo. Si él hace buen uso de los medios de transporte, aceptándolos como dones que Dios le otorga y que son, al mismo tiempo, fruto del trabajo de sus manos laboriosas y de su ingenio, podrá sacar provecho de ellos para su propio perfeccionamiento humano y cristiano.

Si deseas consultar el documento completo:
Orientaciones para la pastoral de la carretera

Referencias:

1 Pontificio Consejo para la Pastoral de los emigrantes e itinerantes Orientaciones para una
Pastoral de los Gitanos, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2005.
2 IDEM, Orientaciones para la Pastoral del Turismo, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2001.
3 IDEM, La Peregrinación en el Gran Jubileo del 2000, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano
1998.
4 Cf. PÍO XII, Discorso alla “Fédération Routière Internationale”, Discorsi e Radiomessaggi di S.S. Pio XII, vol. XVII (1955) 275
5 Cfr. CARD. ANGELO SODANO, Mensaje Pontificio para la Jornada Mundial del Turismo 2005:
L’Osservatore Romano, edic. en lengua española, 29 de julio, 2005, 7.







 







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