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El cementerio subterráneo
Se baja a las catacumbas por una escalera de ingreso moderna, construida en buena parte sobre el lugar de la anterior del IV siglo


Por: Las catacumbas cristianas de Roma | Fuente: www.catacombe.roma.it



En la descripción de este cofre de antiguos testimonios, que son las catacumbas, nos limitaremos a indicar, siguiendo primeramente el itinerario de los peregrinos, los lugares y las cosas más significativos, sin repetir lo que ha sido dicho acerca de las catacumbas en general en la primera parte de este sitio Internet.


La escalera de ingreso

Se baja a las catacumbas por una escalera de ingreso moderna, construida en buena parte sobre el lugar de la anterior del IV siglo, abierta en tiempos del papa Dámaso a fin de permitir a los peregrinos llegar con facilidad a las tumbas de los mártires. A lo largo de las paredes del primer tramo de la escalera se han pegado numerosos fragmentos de las lápidas que cerraban los lóculos.


La estatua del Buen Pastor

En el rellano, donde la escalera gira a la derecha, se encuentra una estatua del Buen Pastor, copia del original del siglo IV, guardada en los Museos Vaticanos. El Buen Pastor con la oveja sobre los hombros representa a Cristo Salvador y al alma que El ha salvado. Es el símbolo más frecuente del amor de Cristo y el más querido por los primeros cristianos. Revestía para ellos la misma importancia que tiene para nosotros el Crucifijo.


La lápida de Agripina

A lo largo de las paredes de la escalera están pegadas algunas inscripciones funerarias. En una de ellas el día de la muerte es llamado "el día en que la difunta ha entrado en la luz" ("cuius dies inlúxit"). "Agripina entregó (el alma a Dios)... Entró en la luz... sepultada en los Idus de ...". El cristianismo había sabido transformar en luz el lúgubre concepto pagano de la muerte.


Los grafitos

En el fondo de la escalera, sobre la pared protegida por un cristal, comienza una serie de grafitos, esculpidos con una punta de hierro sobre el revoque del muro. Son nombres de personas, palabras o también pequeñas frases de invocación a los mártires, que los peregrinos fueron escribiendo cuando visitaban las catacumbas. Los grafitos son frecuentes junto a las tumbas de los mártires.

Así, en la pared externa de la Cripta de los Papas leemos estas expresiones: "¡Oh, San Sixto, acuérdate en tus oraciones de Aurelio Repentino!..." "¡Oh, Almas Santas, acuérdense de Marciano, de Suceso, de Severo, y de todos nuestros hermanos!" "Felición, PBR (presbítero), pecador". Leemos también la expresión admirativa con la que un desconocido compara la Cripta de los Papas con la Jerusalén celestial: "Jerusalén, ciudad y ornamento de los mártires de Dios..."

A la izquierda está la apertura que introduce en la Cripta de los Papas.

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    Correo: Catacumbas de San Calixto, Via Appia Antica 126, 00179 Roma (Italy)


    Este artículo es una libre reducción, por gentil concesión del autor, del libro:

    Antonio Baruffa
    LE CATACOMBE DI SAN CALLISTO - Storia, Archeologia, Fede
    Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano, IV ed.,1996,pp. 192, Lit. 20.000.

    El autor, doctor en arqueología cristiana y guía en las catacumbas, escribió este libro científicamente exacto, en estilo popular, ilustrándolo con numerosas fotografías en colores. Es la presentación histórica más completa y actualizada de las Catacumbas de San Calixto. El gran arqueólogo Prof. Louis Reekmans, de la Universidad de Lovaina, calificó esta obra como "ejemplo raro y logrado de ciencia arqueológica vulgarizada de alto nivel". El libro ha sido traducido al francés, inglés, alemán, castellano y, en edición menor, en bohemio, polaco, esloveno y eslovaco. También ha sido hecha una edición para muchachos.








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