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Las Catacumbas de San Calixto (Breve síntesis)
En ellas se enterró a decenas de mártires, 16 pontífices y muchísimos cristianos


Por: Las catacumbas cristianas de Roma | Fuente: www.catacombe.roma.it



Se encuentran a la derecha de la Vía Appia Antica, después de la iglesia del "Quo Vadis?"

Empezaron a existir hacia la mitad del siglo II y forman parte de un complejo que ocupa una extensión de 15 hectáreas, con una red de galerías de casi 20 km. en distintos pisos, y alcanzan una profundidad superior a los 20 metros. En ellas se enterró a decenas de mártires, 16 pontífices y muchísimos cristianos.

Reciben su nombre del diácono San Calixto, designado a principios del siglo III por el Papa Ceferino como administrador del cementerio. De ese modo, las catacumbas de San Calixto se convirtieron en el cementerio oficial de la Iglesia de Roma.

En la superficie se ven dos pequeñas basílicas con tres ábsides, llamadas por ello "Tricoras". En la oriental se inhumó probablemente al papa San Ceferino y al joven mártir de la Eucaristía, San Tarcisio.

El cementerio subterráneo consta de distintas áreas. Las Criptas de Lucina y la zona llamada de los Papas y de Santa Cecilia son los núcleos más antiguos (siglo II). Las otras zonas reciben el nombre de San Milcíades (mitad del s. III), de San Cayo y San Eusebio (finales del s. III), Occidental (primera mitad del s. IV) y Liberiana (segunda mitad del s. IV) con muchas criptas importantes.


LA CRIPTA DE LOS PAPAS

Es el lugar más sagrado e importante de estas catacumbas, y se lo llama el "pequeño Vaticano", porque en él se enterró a 9 papas y, probablemente, a 8 dignatarios de la Iglesia del s. III. En sus muros están las inscripciones originales en griego de 5 papas. En 4 lápidas, junto al nombre del pontífice, figura el título de "obispo", porque se consideraba al papa como cabeza de la Iglesia de Roma; y sobre dos lápidas se lee la abreviatura griega "MPT" (mártir).

Los nombres de los papas, grabados en las lápidas, son: Ponciano, Antero, Fabiano, Lucio y Eutiquiano. En la pared del fondo se colocó también al papa Sixto II, víctima de la persecución del emperador Valeriano.

El poema del papa Dámaso. Sobre su tumba, el papa San Dámaso (s. IV) colocó una lápida de mármol con una inscripción que celebra la memoria de los mártires y de los cristianos sepultados en estas catacumbas.


LA CRIPTA DE SANTA CECILIA

Al lado está la cripta de Santa Cecilia, la popular patrona de la música. Era de familia romana noble y fue martirizada en el s. III. Fue sepultada donde se encuentra ahora su estatua y venerada allí al menos durante cinco siglos. En 821 sus reliquias se transportaron a la basílica dedicada a ella en el Trastévere.

La estatua es copia de la célebre obra de Maderno, esculpida en 1599.

La cripta estaba toda ella decorada con frescos y mosaicos (comienzos del s. IX). En el muro próximo a la estatua hay una imagen de Santa Cecilia, en actitud orante; más abajo, en un pequeño nicho, se ve la figura del Salvador, que tiene en una mano el Evangelio; junto a él está pintado el papa mártir San Urbano. En una pared del lucernario se ven las figuras de tres mártires: Polícamo, Sebastián y Quirino.


LOS CUBICULOS DE LOS SACRAMENTOS

Pasando por imponentes galerías llenas de lóculos, llegamos a cinco pequeñas piezas, verdaderas tumbas de familia, llamadas cubículos de los Sacramentos, que son importantes especialmente por sus frescos.
Se pueden datar en los comienzos del s. III y representan simbólicamente los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía. En ellos se encuentra el profeta Jonás, símbolo de la resurrección.


LAS OTRAS ZONAS

Pasamos después a la zona del Papa Milcíades, que cuenta con muchos arcosolios y numerosos cubículos y criptas, como la cripta del Refrigerio, la cripta de las 4 Estaciones, la cripta del Océano, etc.

Más adelante está la región de los papas San Cayo y San Eusebio.

La cripta del papa San Cayo (finales del s. III), de grandes dimensiones, se usaba para las asambleas de la comunidad.

Frente a ella se encuentra la cripta del mártir San Eusebio (comienzos del s. IV), que conserva la inscripción del papa San Dámaso en la que se exalta la misericordia de este pontífice hacia los "lapsi", los apóstatas del Cristianismo.

Recorriendo la galería se encuentran, sucesivamente, la cripta de los mártires Calócero y Partenio, el cubículo del diácono Severo, importante por una inscripción en la que, por primera vez, el obispo de Roma, Marcelino, recibe el nombre de "papa" y se profesa la fe en la resurrección final; el cubículo de los "5 Santos", presentados como orantes; el cubículo "de las Ovejas", con frescos que representan a Cristo Buen Pastor rodeado de ovejas; y escenas bíblicas que simbolizan los sacramentos del Bautismo y la Eucaristía.

Las criptas de Lucina se encuentran junto a la Vía Appia. En ellas, la tumba de San Cornelio conserva la inscripción original que lleva el título de "Mártir" y, a los lados, espléndidas pinturas que representan a los papas San Sixto II y San Cornelio y a los obispos africanos San Cipriano y San Optato. En un cubículo próximo están algunos de los más antiguos frescos de las catacumbas romanas (finales del s. II - principios del s. III); en el techo, la imagen del Buen Pastor; en la pared del fondo, dos peces con un cesto de panes sobre el lomo, símbolo de la Eucaristía.

El cementerio de San Calixto se extiende finalmente a las zonas Occidental y Liberiana, que comprenden espléndidos cubículos, algunos mausoleos y varias inscripciones sepulcrales.


DESPEDIDA

El papa Juan XXIII definió las catacumbas de San Calixto como las más augustas y célebres de Roma, sobre todo porque guardan muchas tumbas de pontífices y de mártires. En los primeros siglos se las consideró verdaderos santuarios y muchos peregrinos las visitaban como tales. En tiempos recientes, también las visitaron algunos papas como Pío IX, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II.

Las catacumbas son una prueba histórica de que la Iglesia de los primeros tiempos fue una Iglesia de Mártires y una Iglesia de Cristianos auténticos que, en la vida de cada día, dieron testimonio de su fe y su amor a Cristo.

"Hoy la Iglesia se ha convertido de nuevo en Iglesia de mártires" (Juan Pablo II). La memoria de los orígenes y la visita a las catacumbas nos hacen comprender mejor el significado y el valor del testimonio del martirio que la Iglesia da al mundo en los umbrales del tercer milenio.

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    Correo: Catacumbas de San Calixto, Via Appia Antica 126, 00179 Roma (Italy)


    Este artículo es una libre reducción, por gentil concesión del autor, del libro:

    Antonio Baruffa
    LE CATACOMBE DI SAN CALLISTO - Storia, Archeologia, Fede
    Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano, IV ed.,1996,pp. 192, Lit. 20.000.

    El autor, doctor en arqueología cristiana y guía en las catacumbas, escribió este libro científicamente exacto, en estilo popular, ilustrándolo con numerosas fotografías en colores. Es la presentación histórica más completa y actualizada de las Catacumbas de San Calixto. El gran arqueólogo Prof. Louis Reekmans, de la Universidad de Lovaina, calificó esta obra como "ejemplo raro y logrado de ciencia arqueológica vulgarizada de alto nivel". El libro ha sido traducido al francés, inglés, alemán, castellano y, en edición menor, en bohemio, polaco, esloveno y eslovaco. También ha sido hecha una edición para muchachos.







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