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Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio
Presentación en la Santa Sede del documento de la Congregación para la Educación Católica


Por: . | Fuente: Vatican.va



La Oficina de Prensa de la Santa Sede,  presentó el documento de la Congregación para la Educación Católica “Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio”. El texto consta de quince páginas y ha sido publicado en inglés, francés, italiano, español, alemán y portugués.

Intervinieron en la rueda de prensa el cardenal Zenon Grocholewski, el arzobispo Jean-Louis Bruguès, O.P., y don Carlo Bresciani, respectivamente prefecto, secretario y consultor y psicólogo de la Congregación para la Educación Católica.

El cardenal Grocholewski afirmó que el documento pone de relieve el “contexto socio-cultural actual que influye, más o menos, en la mentalidad de los candidatos que se presentan al seminario, creando, en algunos casos, heridas todavía no curadas o dificultades particulares que pueden “condicionar la capacidad de progresar en el camino formativo hacia el sacerdocio”.

“Estos problemas -dijo- se presentan no solo en el momento del ingreso en el Seminario, sino a veces también se manifiestan claramente en el momento previo a la ordenación sacerdotal”.

El purpurado subrayó que tanto “el influjo del contexto socio-cultural actual como la necesidad de una formación humana exigente del futuro sacerdote, plantean la cuestión del eventual uso de las ciencias psicológicas en los seminarios”.

“El documento -continuó- resalta el papel fundamental de los formadores y, por tanto, la necesidad de su preparación adecuada en materia de pedagogía vocacional”. Por otra parte, dijo, “en la formación humana, -que no se puede separar de la formación espiritual-, tiene un papel especial el padre espiritual”. En este sentido citó el documento cuando dice que “la dirección espiritual no puede en ningún modo ser sustituida por formas de análisis o de ayuda psicológica y que la vida espiritual, por sí misma, favorece un crecimiento en las virtudes humanas, si no existen bloqueos de naturaleza psicológica”.

Tras hacer hincapié en otro aspecto que recoge el documento: “la importancia de la gracia divina en la formación de los candidatos al sacerdocio”, el cardenal señaló que “el recurso a los expertos en ciencias psicológicas debe ser útil únicamente “en algunos casos” para mostrar el parecer sobre el diagnóstico, o la eventual terapia, o el apoyo psicológico al desarrollo de las cualidades humanas exigidas por el ejercicio del ministerio. Se debe recurrir a ellos -subrayó- “si casus ferat”, es decir, en los casos excepcionales que presentan particulares dificultades”.

“El auxilio de la psicología -continuó- debe integrarse en el cuadro de la formación global del candidato, de tal manera que no obstaculice, sino que se asegure, en modo particular, la salvaguardia del valor irrenunciable del acompañamiento espiritual”. Por ello, dijo, “los psicólogos no pueden formar parte del equipo de formadores”.

El cardenal Grocholewski terminó recordando que el documento “cita en tres ocasiones el canon 1052 del CIC, según el cual, para que el obispo puede proceder a la ordenación, debe tener la certeza moral sobre la idoneidad del candidato, “probada con argumentos positivos” y que, en el caso de una duda fundada, no debe proceder a la ordenación”.

El arzobispo Bruguès afirmó que “nadie, o moral de una persona sin haber recibido su previo, explícito, informado y total ni siquiera a los superiores religiosos o diocesanos, pueden entrar en la intimidad psicológica libre consenso. (...) El psicólogo no puede manifestar a terceras personas, independientemente de su autoridad, ya sea religiosa que política, sin el libre consentimiento del interesado, aspectos que conozca sobre su vida íntima”.

Finalmente, don Carlo Bresciani puso de relieve que “con estas orientaciones, la Iglesia, lejos de querer confiar al psicólogo la formación al sacerdocio, que es y sigue siendo esencialmente de naturaleza espiritual, desea valorar lo que las ciencias humanas y psicológicas en particular, pueden aportar como contribución a la preparación de sacerdotes con personalidades humanamente equilibradas. La Iglesia aprecia las disciplinas psicológicas, pero al mismo tiempo quiere disciplinar su uso de modo que sea realmente provechoso”.

 

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