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Quedaron curados los ciegos que creyeron en Jesús
Hispanos Católicos en Estados Unidos /Homilías Mons. Enrique Díaz

Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net

Los primeros días del Adviento despiertan en nosotros un deseo y una esperanza. Ya el profeta Isaías en el Antiguo Testamento anuncia las señales de la presencia del Salvador destacando cómo los ciegos verán sin tinieblas ni oscuridad. La oscuridad y la ceguera tanto físicas como morales impiden al hombre vivir una vida plena.

San Mateo nos presenta a Jesús como la verdadera luz que ilumina a los hombres. Aquellos dos ciegos que lo siguen en el camino están impedidos no sólo para contemplar la naturaleza y sus bellezas, sino hasta para exigir sus derechos y participar plenamente en la sociedad.

Toda enfermedad es considerada impureza y separa de la comunidad. Y Jesús viene a integrar y a dar plenitud. Pero esta presentación que hace Mateo de Jesús viene señalada también con la fuerte participación de quien está impedido. Los ciegos primero gritaron y suplicaron, después siguieron a Jesús hasta la casa y finalmente respondieron con una afirmación de fe en el poder de Jesús.

Nuestro mundo está ciego, nosotros no podemos ver más allá de nuestros egoísmos. Hay tiniebla y pesimismo, angustia y desconfianza. Ha quedado en nuestros corazones y nos impresiona como el Papa Francisco daba la bendición en medio de una plaza, desierta y vacia, a un mundo sumergido en las tinieblas de la pandemia.

Nos invitaba a poner la esperanza en Jesús. Jesús hoy nos invita primeramente a reconocer nuestra ceguera y deficiencias, en seguida a clamar en una oración continua y confiada, después a seguirlo y por fin a afirmar nuestra fe en que Él puede sacarnos de nuestra ceguera. Él ciertamente actuará pero se requiere nuestra participación y una gran dosis de fe. Por eso este tiempo de Adviento es tiempo de manifestar ese deseo de luz que venga a iluminar los caminos, a mostrarnos el camino de la verdad, pero también es tiempo de una esperanza grande que ponemos en manos de nuestro Salvador, con todo nuestro compromiso y toda nuestra fe puesta en Él.

Tiempo de Adviento es tiempo de esperanza, tiempo de sueños, tiempo de salir de nuestras tinieblas, tiempo de dejar iluminar lo más profundo de nuestros corazones con la luz del Salvador que llega.