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Comieron todos hasta saciarse
Hispanos Católicos en Estados Unidos /Homilías Mons. Enrique Díaz

Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net

El amor que nosotros decimos tener a Dios tiene que hacerse concreto en nuestras actitudes para con los hermanos. San Juan en su carta es muy claro cuando afirma: “Amémonos los unos a los otros… el que no ama, no conoce a Dios porque Dios es amor”.

Proclamar que Dios es amor y olvidar que tenemos hermanos a nuestro lado es una frase hueca, carente vida y una traición al verdadero amor. San Marcos en el evangelio de este día nos presenta a Jesús viviendo plenamente este amor en los hechos concretos de solidaridad con los hermanos.

El hambre es una realidad de todos los tiempos y de todos los lugares, no podemos hacernos los desentendidos frente a las graves situaciones de hambre que actualmente se viven en nuestro país y en muchas regiones del mundo. No se puede vivir en el seguimiento de Jesús de espalda a la realidad que vive el pueblo.

Las palabras de Jesús dirigidas a sus discípulos: “Denles ustedes de comer”, suenan terriblemente actuales y son una orden categórica que no podemos hacer a un lado. Estamos terminando estas fiestas de Navidad y aunque se habla de una crisis sin precedentes, descubrimos excesos e incongruencias en los gastos y despilfarros.

Así mientras muchos pasan hambre, otros desperdician. Es inicio del año y tenemos que estar conscientes de que el verdadero discípulo de Jesús se tiene que comprometer en una más justa distribución, en un nuevo sistema. Después de anunciar su Palabra, Jesús no se queda en palabras bonitas, asume el compromiso que implica el hambre del pueblo, es más, empuja a sus discípulos para que ellos también se comprometan. Ya nos decía el Papa en el Mensaje de Año Nuevo que no habrá una verdadera paz mientras haya hambre, pobreza y miseria.

El compromiso del cristiano es llevar el mensaje y luchar por condiciones más justas para todos los hombres. ¿Cómo asumimos nosotros este compromiso? Quizás nos parezca utópico, pero debemos iniciar desde lo pequeño, desde nuestros vecinos, desde nuestra propia realidad. Los pequeños proyectos productivos, el compartir lo poco que tenemos, el descubrir la necesidad del otro, son los primeros pasos para iniciar este camino. Cristo nos sigue diciendo hoy a cada uno de nosotros: “Denles, ustedes, de comer”.