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La pre-adolescencia (11-13 años)
Educadores Católicos /La Misión del Educador

Por: José G. Sentandreu | Fuente: el-adolescente

Breves pautas para el educador

1. Periodo caracterizado todava por una cierta calma interior (aunque externamente el chico-a ya sea bastante "pesado") y, por lo tanto, un momento decisivo para la siembra de valores que necesita ver reflejados en la realidad concreta-, antes de que lleguen las turbulencias de la adolescencia.

2. Por estos dos motivos el perodo de calma y de siembra de valores- esta poca es excepcional para ganar un fuerte liderazgo espiritual y humano sobre el muchacho; ya que ahora puede fcilmente identificarse afectivamente con el educador; luego ser ya ms difcil. En esta edad el muchacho busca modelos a imitar y su formador debe presentarse como tal (el padre o la madre ahora deben ser tambin modelos a imitar no simple autoridad). El educador debe saber alegrarse con sus alegras y preocuparse sinceramente con aquello que le preocupa; de este modo, adems, lograr captar ms rpidamente su atencin cuando quiera hablarle.

3. Un aspecto caracterstico de esta edad es que el muchacho vive para el grupo de amigos, se siente seguro en l y acta segn el grupo. Teme quedarse solo y depende mucho de los dems; est definiendo su grupo de amigos y busca, por todos los medios posibles, ser aceptado en el grupo con el que se siente identificado. Es, por ello, importantsimo conocer la ndole moral del lder del grupo, tenerlo controlado y ganado para la causa, y hacer del grupo de amigos un ambiente realmente sano y compacto.

4. Dentro del grupo pueden ser crueles con los dems para autoafirmarse; por eso, hay que hablarles claramente sobre la caridad y el autntico liderazgo. Eliminar de raz todo el problema del booling. Es bsico que aprendan desde ahora que los "bravucones, malotes, pasados de rosca, etc." no son necesariamente verdaderos lderes y que el tiempo va difuminando su posible liderazgo. Que esas actitudes son "poses" que esconden problemas serios, a veces traumas, etc... Pueden comprender e incluso tratar a los chicos con esas actitudes, pero sin aprobar, ni mucho menos divinizar...

5. Y hay que empezar a poner los medios y la motivacin (con sana irona ejemplificar) para, desde ahora, atacar cualquier manifestacin de "borreguismo". Es evidente que seguirn al lder (y debemos aceptarlo), que no tienen personalidad conformada (slo pocos) como para no dejarse arrastrar Pero hay que ir poniendo las bases de una personalidad autnoma.

6. La pre-adolescencia es un perodo caracterizado por fuertes cambios en las diversas dimensiones del muchacho:
a. Cambios fisiolgicos que llegan poco a poco, pero que suelen acelerarse a partir de sexto de primaria (10 aos) para ellas, y ms o menos al ao siguiente para ellos (11-12). Estos cambios fsicos le hacen estar a la expectativa de su propio desarrollo. La importancia, pues, de los deportes es decisiva; hay que fomentarlos, sin abusar, y no permitir que los abandonen por motivos dbiles. Los padres deben todava tener una autoridad clara y bien marcada, no ceder por nada.

b. Cambios mentales del pensamiento concreto hacia el lgico-formal, y que suponen una verdadera crisis que requiere una especial atencin por parte del formador. Hay que dedicarle al muchacho bastante tiempo para hablar personalmente con l de sus cosas y para ensearle a pensar, dado que es muy impulsivo en su expresin, no reflexiona sobre sus actos y es superficial en los anlisis que hace de ellos y de las cosas. Tiene buena memoria; hay que valorarle debidamente este factor y animarle para que la potencie. La competitividad en todos los campos, tambin en el intelectual, es muy fuerte; por lo tanto hay que servirse de ella oportunamente, encauzndola para que no se acostumbre a las comparaciones... Le gustan mucho las historias y las ancdotas. Tiene muy buena imaginacin y una gran capacidad de comprensin visual, que habr que encauzar y potenciar con lecturas provechosas.

c. Cambios en la afectividad, en rpida evolucin. Obviamente las chicas van por delante. Estos primeros aos los chicos no les hacen tanto caso, aunque el ambiente les acelera los ritmos y la curiosidad... Es necesario controlar a los ms despiertos y sanear el ambiente. En su comportamiento hay berrinches, pero no es tan rebelde como aparenta. Teme afrontar las consecuencias de sus actos, se escuda en el grupo, se justifica; si no se le ha educado en la confianza, mentir con ms facilidad por temor al castigo. Est definiendo su mundo afectivo y espiritual, por ello est muy abierto a todo; las impresiones que reciba le quedarn marcadas para todo el resto de su vida.

7. Debido a los fuertes cambios que experimenta, pueden empezar a tambalearse sus hbitos disciplinares. Es necesario, por ello, explicarle la importancia de dominar y encauzar sus pasiones (sentido del lmite, autocontrol, aprender a medir consecuencias, a pensar dos veces las cosas, sacrificio por amor...), exigirle con seriedad la disciplina (lo cual no quiere decir que se le debe someter a castigos ms frecuentes; se trata de asumir con motivacin unos principios), decirle las cosas con claridad y pedirle cuentas por lo que ha hecho o dejado de hacer. Esta actitud, sin embargo, no est reida en absoluto con el respeto, la comprensin y la paciencia. La disciplina debe ser flexible (que no es lo mismo que voluble). Los reconocimientos y estmulos le ayudan ms que los castigos y las amenazas para salir de un mal comportamiento. Si es necesario el castigo, ste debe ser justo, no de efecto retardado y proporcionado a la falta.

8. Posee una gran energa y dinamismo que hay que encauzar desde ahora ofrecindole muchas y variadas actividades, de preferencia en un grupo juvenil catlico, con accin social abundante, sin miedo a pensar que es muy pequeo todava... Es importante no olvidar que se ve el hroe de grandes empresas; por ello hay que plantearle su vida como una gran misin, un gran ideal. Por otro lado, est habituado a perder mucho tiempo viendo la televisin o entretenido con juegos electrnicos, por ejemplo; aunque tambin est abierto a ilusionarse por otros muchos intereses: hobbies, colecciones... Hay que aprovechar que an es moldeable en sus pasatiempos y gustos para entusiasmarle con actividades sanas donde se pueda empezar a dar a los dems. Los padres que no propongan esto ahora, quiz se arrepientan en un par de aos.

9. Cuando se habla con l hay que hacerle participar. Su imaginacin viva le pide estar siempre movindose y viviendo experiencias, por ello, hay que hablarle con imgenes y no alargarse ms de lo conveniente (ni sermones largos, ni conferencias sin dinmicas). No conviene tenerlo sentado ms de media hora (mejor dos partes con descanso, que una conferencia larga...).

10. Pocas cosas son necesarias para que un preadolescente se encuentre en su ambiente: un baln ellos, un concurso de baile ellas, un ambiente alegre, un lder que les d seguridad. Cuando el preadolescente se siente a gusto, en su ambiente, est totalmente abierto a lo que su educador quiera sembrar en l. En cambio, cuando el ambiente le es incmodo, aburrido, con toda seguridad no querr participar ms del l o, al menos, tratar de evitarlo de mil maneras (evasiones fsicas o mentales).

11. Est claro que hay que repetirles las cosas, pero saber hacerlo de forma renovada, con nuevos matices, con creciente entusiasmo, con nuevos recursos visuales y dinmicas, de tal manera que no se aburra o que "desconecte" ms rpido de lo que quisiramos. Educador que no se recicla, educador que va rpido al "banquillo" del pre-adolescente y ms del adolescente.

12. Hay todava mucha receptividad hacia todo lo sobrenatural y espiritual, aunque pueda haber mucha ignorancia o mucha superficialidad o rutina (hbitos aprendidos en casa o en el colegio pero an no asimilados). Es importante, sin embargo, ir eliminando cualquier elemento de mecanicismo o de egosmo en el ejercicio de la oracin, de la relacin con Dios. Obedece por sentido de autoridad y no tanto porque sea la Voluntad de Dios; hay que tratar de que busque cumplirla por encima de todo, porque Dios es amor y slo le puede pedir cosas para su bien. Es la etapa donde busca un lder de su pandilla, ojal encuentre que Jesucristo puede y debe ser el gran amigo y el gran lder, el que nunca falla.