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Limosna, por justicia y caridad
Escritores Actuales /Munilla José Ignacio, Mons.

Por: Monseñor José Ignacio Munilla Aguirre | Fuente: www.enticonfio.org


El Papa nos ha dirigido su mensaje cuaresmal en el que, de forma breve y pedaggica, nos recuerda los tres compromisos especficos a los que estamos invitados en este tiempo especial de conversin: oracin, ayuno y limosna. Pero, en concreto, su exhortacin se centra en el tercero, es decir, en la limosna. A continuacin resumir las finalidades y cualidades principales que el Papa atribuye a la prctica de la limosna:

1.- Liberadora de apegos: El dinero y los bienes de este mundo ejercen un poder de seduccin muy grande sobre nosotros. El cristiano necesita grandes dosis de radicalidad en su decisin de no entregarles el corazn, de lo contrario caer inevitablemente en la idolatra (No podis servir a Dios y al dinero Lc 16, 13).

En efecto, la limosna es liberadora, no slo para quien la recibe, sino tambin para quien la practica. Comparto con vosotros una reflexin que llegaba recientemente a mis manos, y que me ha llamado poderosamente la atencin: Quien ama las cosas se cosifica. Quien ama a las personas se personaliza. Quien ama a Dios se deifica. Quien no ama nada se nulifica .

2.- Creadora de comunin: El Papa seala que es frecuente que, durante este tiempo, en muchas parroquias se realice un gesto comunitario en el ejercicio de la limosna. Al igual que la Cuaresma se inicia y se concluye con una prctica comunitaria del ayuno -el Mircoles de Ceniza y el Viernes Santo-, tambin la limosna adquiere una fuerza muy especial cuando se realiza de forma comunitaria. No en vano, la tradicin de hacer las colectas por los pobres, se remonta a las primeras comunidades cristianas (Rm 15, 25-27).

Nuestra Dicesis palentina, en este curso 2008-09, est inmersa en un plan pastoral que hemos designado como Iglesia Samaritana. Tenemos una ocasin inmejorable para unirnos en el ejercicio de la caridad. La limosna cristiana crea comunin.

3.- Restauradora de justicia: Benedicto XVI nos hace considerar que el socorrer a los necesitados es un deber de justicia, aun antes que un acto de caridad. De hecho, las enseanzas evanglicas nos recuerdan que no somos propietarios absolutos de los bienes que poseemos, sino administradores. En consecuencia, no debemos considerarlos como propiedad exclusiva, ya que sobre la propiedad privada grava una hipoteca social (Juan Pablo II).

A este respecto baste recordar las palabras de uno de los Decretos del Concilio Vaticano II: Satisfgase ante todo a las exigencias de la justicia, y no se brinde como ofrenda de caridad lo que ya se debe por ttulo de justicia () La caridad cristiana es la que lucha por eliminar las causas del mal, no slo los efectos (Apostolicam Actuositatem 8).

4.- Ejercicio de donacin personal: La autntica caridad es aquella que imita a Cristo, el cual, siendo rico, se ha hecho pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza (2 Co 8, 9). En efecto, Cristo nos ha enseado que la autntica caridad es aquella que no se limita a dar la limosna, sino que lleva a darse uno mismo, a ofrecerse a Dios como culto espiritual (cfr. Rm 12, 1).

En esta lnea, el Papa reflexiona en su mensaje cuaresmal en torno al pasaje evanglico de la pobre viuda que entreg en el cepillo del templo dos pequeas monedas: todo lo que tena para vivir (Mc 12, 44). He aqu, traducido a un ejemplo concreto, el ideal de la limosna como ejercicio de donacin personal.

5.- Verdadera alegra: En su mensaje, el Papa nos invita a profundizar en que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20, 35). Es la consecuencia lgica de aquellas otras palabras de Jess: Quien busque su vida la perder; pero quien pierda su vida por m la encontrar (Mt 10, 39). Por ello nos dice el Papa: Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prjimo necesitado, experimentamos que la plenitud viene del amor y lo recuperamos todo como bendicin en forma de paz, de satisfaccin interior y de alegra.

6.- Bsqueda de la gloria de Dios: Para que no hagamos de la caridad una falsa careta que esconda vanagloria, inters, filantropa u otras motivaciones no evanglicas, Benedicto XVI recalca la importancia de purificar la rectitud de nuestra intencin. El Evangelio nos da un consejo muy prctico: que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda (Mt 6, 3). La experiencia nos dice que el anonimato en el ejercicio de la limosna es de gran eficacia para purificar nuestra intencin, de manera que slo busquemos la gloria de Dios y el bien de nuestros hermanos.

En resumen, el Papa nos invita a adentrarnos en la Cuaresma con nimo decidido, siendo generosos en el ejercicio de la limosna. Aunque su mensaje no lo especifica, es obvio que la limosna no se refiere exclusivamente al desprendimiento de nuestro dinero, sino que es un concepto ms amplio: donacin gratuita de nuestro tiempo, puesta de nuestros talentos al servicio de los dems, etc. Que el Seor bendiga nuestro desprendimiento y generosidad y -como hizo con aquellos cinco panes y dos peces- multiplique sus frutos!

Monseor Munilla