![]() |
| "HÁGASE TU VOLUNTAD, en la tierra como en el cielo" |
| Escritores Actuales / | DApice Gustavo Daniel |
| Por: Gustavo Daniel D´Apice | |

HGASE TU VOLUNTAD, en la tierra como en el cielo.
sta, que es la tercera peticin de la oracin que Jess nos ense, el Padre Nuestro, est explicada para que aprendamos a rezarla con todos sus sentidos, en los nmeros 2822 al 2827 del Catecismo de la Iglesia Catlica. En el Resumen, es el N 2860.
La Voluntad de Dios es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Esa es la revelacin del Misterio de Su Voluntad (Ef. 1, 9-11).
Quien cumpli plenamente la Voluntad del Padre fue Jess, quien dice: He aqu que vengo a cumplir Tu Voluntad ((Hb. 10, 7). l hace siempre lo que agrada al Padre (Jn 8, 29), y no vino a hacer su voluntad sino la de Dios (Lc. 22, 42).
Hacemos nosotros lo mismo? No vaya a ser que digamos una cosa en el Padre Nuestro y en realidad queramos otra, o nos de lo mismo cualquier cosa.
Hacer la Voluntad de Dios implica una obediencia amorosa a l, sabiendo que todo concurre para el bien de quienes lo aman.
Si unimos nuestra voluntad a la de Jess, haremos la Voluntad del Padre como l.
Es un camino simple, sencillo y feliz.
El Espritu Santo que proviene del Resucitado nos conforma con el Hombre Nuevo y Celestial que puede hacer la Voluntad divina.
Y no solo en nosotros individualmente, sino que lo que pedimos en la oracin que Jess nos ense con amor es que esa Voluntad se cumpla en todas las creaturas, en toda la tierra: Hgase Tu Voluntad, en la tierra....
No solo en el hombre, varn y mujer, plasmados del barro, sino en toda la creacin, que anhela expectante la plena revelacin de los hijos de Dios (los seres inteligentes que cumplen la Voluntad de Dios), para verse libres de la esclavitud del pecado a las que el hombre las someti (Rm. 8 , 22-23), y alcanzar el punto cumbre de divinizacin que lograremos plenamente en la Resurreccin final.
Las creaturas irracionales estn unidas a nuestro destino eternamente, y el amor con que hayamos hecho la Voluntad de Dios en ellas permanecer en la Creacin Glorificada.
Cmo conocemos la Voluntad de Dios? l la da a conocer en la oracin, si buscamos con ella la intimidad con l. Debemos dedicarle tiempo como se lo dedicamos a una Persona a la cual amamos: Charlar, dialogar, escuchar, estar...
Una vez conocida, se necesita constancia para llevarla a la prctica y no desecharla a la primera tentacin de poder, placer o riqueza que se interponga en nuestro camino.
Adems, Dios escucha al que hace su Voluntad, as como el que hace Su Voluntad escucha a Dios...
Si hacemos la Voluntad de Dios, l har la nuestra, porque se ha identificado con la de l, y nos sentiremos plenamente realizados.
En la Eucarista nos unimos a Jess haciendo la Voluntad de Dios, y es un momento propicio para entregarle nuestra voluntad para que la una al Padre.
Adems, por la comunin de los santos, entramos en contacto con otros que, ya en el iglesia celestial, tambin se han configurado con Dios en el cumplimiento de Su Voluntad: los santos, y entre ellos, singularmente, la Madre de Jess: Hgase en m segn tu Palabra (Lc. 1, 38), la primera y la ms perfecta discpula del Seor.
Claro, el modelo est en el cielo (Jess, los ngeles, los santos), por eso decimos: Hgase Tu Voluntad, en la tierra como en el cielo.
Aqu nos aproximaremos, en la eternidad sern una sola cosa. No habr ms tierra (lo que est lejos de l), sino todo ser cielo ( Su Voluntad).
La tierra ser hecha cielo.
Ya desde ac podemos transformarla, haciendo Su Voluntad.
Gustavo Daniel DApice
Profesor de Teologa
www.gustavodaniel.org
sta, que es la tercera peticin de la oracin que Jess nos ense, el Padre Nuestro, est explicada para que aprendamos a rezarla con todos sus sentidos, en los nmeros 2822 al 2827 del Catecismo de la Iglesia Catlica. En el Resumen, es el N 2860.
La Voluntad de Dios es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Esa es la revelacin del Misterio de Su Voluntad (Ef. 1, 9-11).
Quien cumpli plenamente la Voluntad del Padre fue Jess, quien dice: He aqu que vengo a cumplir Tu Voluntad ((Hb. 10, 7). l hace siempre lo que agrada al Padre (Jn 8, 29), y no vino a hacer su voluntad sino la de Dios (Lc. 22, 42).
Hacemos nosotros lo mismo? No vaya a ser que digamos una cosa en el Padre Nuestro y en realidad queramos otra, o nos de lo mismo cualquier cosa.
Hacer la Voluntad de Dios implica una obediencia amorosa a l, sabiendo que todo concurre para el bien de quienes lo aman.
Si unimos nuestra voluntad a la de Jess, haremos la Voluntad del Padre como l.
Es un camino simple, sencillo y feliz.
El Espritu Santo que proviene del Resucitado nos conforma con el Hombre Nuevo y Celestial que puede hacer la Voluntad divina.
Y no solo en nosotros individualmente, sino que lo que pedimos en la oracin que Jess nos ense con amor es que esa Voluntad se cumpla en todas las creaturas, en toda la tierra: Hgase Tu Voluntad, en la tierra....
No solo en el hombre, varn y mujer, plasmados del barro, sino en toda la creacin, que anhela expectante la plena revelacin de los hijos de Dios (los seres inteligentes que cumplen la Voluntad de Dios), para verse libres de la esclavitud del pecado a las que el hombre las someti (Rm. 8 , 22-23), y alcanzar el punto cumbre de divinizacin que lograremos plenamente en la Resurreccin final.
Las creaturas irracionales estn unidas a nuestro destino eternamente, y el amor con que hayamos hecho la Voluntad de Dios en ellas permanecer en la Creacin Glorificada.
Cmo conocemos la Voluntad de Dios? l la da a conocer en la oracin, si buscamos con ella la intimidad con l. Debemos dedicarle tiempo como se lo dedicamos a una Persona a la cual amamos: Charlar, dialogar, escuchar, estar...
Una vez conocida, se necesita constancia para llevarla a la prctica y no desecharla a la primera tentacin de poder, placer o riqueza que se interponga en nuestro camino.
Adems, Dios escucha al que hace su Voluntad, as como el que hace Su Voluntad escucha a Dios...
Si hacemos la Voluntad de Dios, l har la nuestra, porque se ha identificado con la de l, y nos sentiremos plenamente realizados.
En la Eucarista nos unimos a Jess haciendo la Voluntad de Dios, y es un momento propicio para entregarle nuestra voluntad para que la una al Padre.
Adems, por la comunin de los santos, entramos en contacto con otros que, ya en el iglesia celestial, tambin se han configurado con Dios en el cumplimiento de Su Voluntad: los santos, y entre ellos, singularmente, la Madre de Jess: Hgase en m segn tu Palabra (Lc. 1, 38), la primera y la ms perfecta discpula del Seor.
Claro, el modelo est en el cielo (Jess, los ngeles, los santos), por eso decimos: Hgase Tu Voluntad, en la tierra como en el cielo.
Aqu nos aproximaremos, en la eternidad sern una sola cosa. No habr ms tierra (lo que est lejos de l), sino todo ser cielo ( Su Voluntad).
La tierra ser hecha cielo.
Ya desde ac podemos transformarla, haciendo Su Voluntad.
Gustavo Daniel DApice
Profesor de Teologa
www.gustavodaniel.org

