Autor: H. Jesús Bayo Mayor | Fuente: R.I.F.M.A. El sentido de nuestra vocación humana, cristiana, religiosa
Una cultura vocacional favorece la formación de hombres y mujeres capaces de consagrarse a Cristo
El sentido de nuestra vocación humana, cristiana, religiosa
1. Vocación cristiana a la santidad
La vocación
de todo ser humano es ser persona, descubrir el sentido
profundo de su vida, de su cultura y de su
fin trascendente. La vida cristiana reviste diversos modelos, ya sea
desde la perspectiva laical, consagrada o clerical, pero todos están
orientados a la santidad, es decir, a vivir en el
amor. El llamado de Jesús es seguirle a Él y
el camino para descubrir la propia vocación cristiana requiere de
un encuentro íntimo con Cristo, sabiendo que tenemos todos la
misma meta: la santidad. Así lo reconoce la Iglesia al
proponernos santos como modelo de todas las condiciones: hombres y
mujeres, fundadores y matrimonios, médicos y mendigos, abogados y monjes,
príncipes y esclavos, mercaderes y obreros, papas y campesinos, etc.
2. Buscar el Reino de Dios y su justicia
Estamos
acostumbrados frecuentemente en nuestra pastoral a buscar objetivos finales: "El
Reino de Dios", "la salvación de las almas", etc. Pero
hay varias formas de trabajar por el Reino, existen diversas
funciones o mediaciones para realizar la pastoral: servicio, celebración y
liturgia, comunión, anuncio. Hay diversas instancias o estructuras donde realizamos
el apostolado: instituciones, familias, parroquias, colegios, organizaciones, movimientos, comunidades, lugares
de trabajo... ¿Consideramos nuestro trabajo como un apostolado? ¿Buscamos en
nuestra vida el reino de Dios y su justicia?
Cada
una de las acciones que hacemos y de las dimensiones
en que trabajamos y de las estructuras y medios que
utilizamos para nuestro apostolado puede ser una instancia vocacional si
realmente tiende a buscar el Reino de Dios. Por eso,
podemos decir que la Pastoral vocacional se genera y realiza
desde todas las dimensiones de la Pastoral (anuncio, celebración, servicio,
comunión). En el lenguaje de la reforma educativa podríamos decir
que la Pastoral vocacional es un "objetivo transversal" en nuestro
quehacer apostólico, como laicos o como religiosos.
La promoción de
las vocaciones cristianas es una tarea de todos los integrantes
de la Iglesia. A la hora de plantearnos la pastoral
vocacional tendríamos que preguntarnos no sólo qué cosas podemos hacer,
sino cómo hacer de un modo nuevo, con una actitud
distinta, lo que estamos haciendo en los diversos frentes de
nuestras actividades apostólicas. No se trata de aumentar la cantidad
de acciones sino la calidad de nuestra presencia como educadores
maristas, religiosos y laicos.
El Señor llama a quien quiere, su
gracia actúa por encima de nuestras previsiones, pero podemos observar
ciertas constantes en los medios humanos de los cuales El
se sirve para llamar. Observamos que detrás de cada persona
bautizada o consagrada hay un cristiano comprometido, un padrino, un
maestro, un guía que influyó como modelo de identificación en
su opción vocacional. También hay modelos y testigos que ayudaron,
personas que oraron por su fidelidad, otras que fueron ejemplos
creíbles de servicio y disponibilidad para responder a Dios. Detrás
de cada hombre o mujer con una vocación de servicio
están quienes motivaron con cariño su entrega a los pobres,
a los niños, a los enfermos... ayudándole a discernir la
voluntad del Señor con su palabra y con su ejemplo.
En
la pastoral vocacional no intervienen sólo sacerdotes, religiosas, religiosos y
profesionales de la orientación, sino toda una cadena de amigos
y familiares que permiten formar un hábitat o ambiente vocacional
para que surja la respuesta a la vocación específica como
laico, religiosa, sacerdote, religioso.
3. Hacia una "cultura" vocacional
A
este ambiente favorable, podríamos llamarlo "cultura vocacional" porque favorece la
formación de hombres y mujeres capaces de consagrarse a Cristo.
Por otra parte, Dios puede llamar y dar su gracia
excepcionalmente a quien desee, por encima de los cálculos humanos,
pero normalmente se sirve de instrumentos humanos. Por eso, podemos
delimitar la pastoral vocacional al campo donde nos encontremos trabajando,
siempre que exista y propiciemos un ambiente o "cultura" vocacional.
¿Existe en nuestros colegios una cultura vocacional? ¿Favorecemos la búsqueda
de lo que Dios quiera para cada persona? ¿Ayudamos a
dar respuestas libres y generosas al plan de Dios sobre
cada uno?
Una cultura vocacional será ese tejido de personas que
encarnan valores y concepciones de la vida que hacen realidad
los criterios pastorales, que motivan a los jóvenes a descentrarse
de sí mismos, a mirar más allá de los propios
proyectos personales, a sentir la vida cristiana como vocación, a
escuchar las llamadas de Dios y abrirse a la alternativa
de la vida religiosa o sacerdotal como posibilidad real.
Entendemos
por vocación todo estado de vida elegido como fruto de
un proceso de discernimiento para responder a la voluntad de
Dios. En un ambiente vocacional, la promoción comenzará por despertar
el deseo de ser fieles a las llamadas de Jesucristo
y a la misión que Dios desee para cada uno.
Sólo en ese contexto se hace significativa la propuesta de
un determinado modo de vida, incluyendo la vida consagrada, como
posible vocación. Por eso, en la promoción de las vocaciones
cristianas, los laicos, los religiosos, los sacerdotes hemos de sumar
esfuerzos y no interferir ni restar. Es una acción eclesial
y no sectaria ni personalista. Todas las vocaciones surgen en
la Iglesia y son para la Iglesia.
En el apostolado
de cada uno de nosotros descubriremos que la familia juega
un papel muy importante. También la parroquia, las comunidades eclesiales,
los movimientos, los colegios, los grupos juveniles, etc. Por otra
parte, influyen los medios de comunicación, el ambiente, los amigos,
los valores y antivalores, las actividades y la ocupación del
tiempo libre, etc. En definitiva, la gracia no destruye la
naturaleza.
Influyen también las comunidades religiosas y el modo de entender
en ellas los valores, la vida, la relación con Dios
y con los demás. Una comunidad religiosa será vocacional si
refleja la gratuidad de Dios, el servicio y la sencillez.
Será testimonio si entiende la vida como un modo de
dar las gracias, la libertad como posibilidad de fidelidad y
compromiso, el amor como entrega oblativa y generosa, el pecado
y la enfermedad como lugares donde se manifiesta el poder
de Dios, etc.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
La verdad es que la vocacion adquiere compromiso y lealtad, pero ante todo constancia en lo que verdaderamente se desea.
Lastimosamente se habla de vocacion en especial a la vida consagrada pero es poca es la informacion a los diferentes carismas de la iglesia como de las comunidades religiosas para que alguien que sienta el llamado se vea identificado con alguno especialmente si desea adquirir compromiso por el llamdo que Dios realiza.