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Autor: Ricardo Alberto Salgado y Jorge Alberto Portillo | Fuente: Grupo de Acólitos Parroquia Espíritu Santo Ministerios de laicos para una comunidad celebrante
Ministerios de laicos, instituidos y de hecho: acólito, lector, salmista, cantor, monitor, sacristán, etc.
Ministerios de laicos para una comunidad celebrante
Una de las novedades más significativas de la última
reforma litúrgica del Vaticano II, ha sido que también los
laicos participan ahora en los varios ministerios.
En este tema vamos
a ofrecer una sencilla reflexión sobre esos ministerios, pero comenzaremos
nuestro estudio definiendo primero unos conceptos de gran importancia para
el buen entendimiento del tema:
¿Quién es el laico?
La palabra laicos,
viene del griego “laikos” que significa persona que pertenece al
pueblo.
Son laicos los fieles cristianos que por el bautismo
y la confirmación han quedado integrados a la comunidad cristiana.
Además
de participar en la liturgia, orando, cantando, puede participar en
los diversos ministerios como lectores, acólitos, monitores, músicos, etc.
- Ministerios
instituidos que en la terminología que ha quedado en la
iglesias desde que Pablo VI en 1972 suprimiera las órdenes
menores y dejara dos ministerios instituidos el del lector y
acólito.
En el caso de los
ministerios de hecho o reconocidos. No hay distinción entre hombre
y mujer. Mientras que en los instituidos solo se pueden
encomendar a varones.
¿Qué son las órdenes menores?
Se llama desde el
siglo III órdenes menores al lectorado, acolitado, ostiariado y exorcistado.
Pablo VI las suprimió y dejó dos ministerios: lector y
Acólito en torno a la palabra y al altar.
En conclusión:
Los
ministerios instituidos son:
Acólito Lector
Los ministerios reconocidos o de hecho son:
Acólito y
lector no instituidos. Salmista, cantor, monitor, sacristán, etc.
Acólito:
La palabra acólito viene
del griego “akolutein” que significa acompañar, seguir.
Acólitos Instituidos
El ministerio del
acólito, es muy antiguo en la iglesia, fue parte de
las órdenes menores.
La función de estos acólitos en sentido propio,
es la de ayudar al diácono y al sacerdote en
el servicio del altar, preparar y purificar los vasos
sagrados en ausencia del diácono, coordinar los otros ministerios, promoviendo
la formación y la espiritualidad del equipo litúrgico y también
fuera de la esfera litúrgica, cuidarse de las obras de
caridad y beneficencia. Son ministerios extraordinarios de la distribución de
la Eucaristía así como la exposición del Santísimo aunque no
pueden a diferencia de los diáconos dar la bendición final.
Los
monaguillos (acólitos de hecho)
Son los niños o jóvenes que ayudan
al diácono, al sacerdote o al obispo en la celebración
litúrgica y otros ministerios del altar. También se les llama
monaguillos o sea monjes pequeños. En italia se les llama
cleriguitos. En catalán se les llama escolanos y en Alemania
Ministrantes.
La actuación y las actitudes de los acólitos:
No es el
mero hecho de moverse y ser útiles en una celebración,
la presencia de los acólitos en medio de una comunidad,
abarcan más aspectos que afectan a su formación, su espiritualidad,
su forma de actuar. Entre estos aspectos tenemos:
a) Ante todo
debe cuidar su formación espiritual y litúrgica. Así realizarán mejor
su ministerio si van recibiendo oportunamente la iniciación a estas
actitudes eucarísticas y litúrgicas.
b) Deben tener un adecuado sentido de lo
sagrado que es la mejor condición para que su actuación
sea digna, respetuosa, para la comunidad. Su modo de moverse
con serenidad y no con precipitación, su aproximación reverente al
altar y a todo el ministerio al que sirven,
suelen ser fruto de una motivación catequística y de unas
convicciones que alguien les ha ayudado a adquirir.
c) Debe tener
una actitud celebrativa. Sus gestos y posturas y su atención
activa hacia los varios polos de acción, debe mostrar que
se sientan miembros de una comunidad que celebra, escucha, ora,
cata y participa de un modo más expresivo que en
otras personas que no están tan a la vista de
la comunidad.
d) Debe descubrir las varias presencias de Cristo en la
celebración:
- En la comunidad cristiana reunida: Por tanto debe amar y servir
a la comunidad que es la suya y en la
que está presente Cristo Jesús. - En la Palabra de Dios que
se proclama. Por tanto deberán hacer esfuerzos por conocer cada vez
mejor esta palabra y escucharla con atención en cada celebración. - En
la persona del Sacerdote u Obispo. Deberán tener como honra, realizar
el ministerio que Dios les ha confiado ayudar al Presidente
que es el mismo Cristo. - De modo especial en el Pan
y el Vino. Por tanto deberán amar la Eucaristía, acercarse con
respeto al altar y expresar con su modo de actuar
su fe en la presencia de Cristo y en la
dignidad de la Eucaristía, que la comunidad celebra.
e) Debe tener un
buen espíritu de grupo. Por tanto deben apreciar y ser
fieles a sus reuniones, a sus programas de formación, a
las actividades culturales y recreativas.
El lector:
Este ministerio es uno de
los más importantes, ya que con la proclamación de las
lecturas, el lector ayuda a la comunidad a captar en
los mejores condiciones posibles la palabra de Dios.
El lector es
instituido por el Obispo o por el superior mayor de
los institutos religiosos clericales.
Al lector no sólo se le encomienda
la proclamación de las lecturas de un modo oficial y
estable, sino también el encargo de formar a los lectores
no instituidos, etc.
Además de los lectores instituidos, que son exclusivamente
varones, en las comunidades cristianas, ejercitan este ministerio de una
manera más o menos estable, hombres y mujeres.
A estos
se les pide que estén aptos y diligentemente preparados.
Este ministerio
es demasiado serio para que se pueda improvisar.
El leccionario (OLM55)
nos dice que el lector debe tener una preparación espiritual
y técnica.
La preparación espiritual debe ser ante todo bíblica, de
modo que el grupo de lectores tenga una idea básica
del lenguaje de la biblia y de sus géneros literarios.
El lector debe entender lo que va a leer, saber
que clase de paisaje es (profético, poético, histórico), haber comprendido
cuál es la palabra o la frase decisiva, cual es
el mensaje central.
La preparación espiritual del lector requiere además un
conocimiento litúrgico o sea una cierta percepción del sentido y
estructura de la liturgia de la palabra.
También debe tenerse en
cuenta la preparación técnica: cuidar la voz, educarla, conocer las
características del micrófono, leer del mismo leccionario.
Sacristán:
El sacristán es
el encargado de guardar, cuidar y preparar los objetos necesarios
en la liturgia. Se responsabiliza de la sacristía y de
la iglesia. El sacristán o sacristana es uno de los ministerios
o servicios más visibles encomendado a Laicos. Son muchas las
cosas que se le piden:
1. Mantener en orden y buen estado
los locales como ser: sacristía, presbiterio, abrir y cerrar las
puertas a su debido momento.
2. Cuidarse de los toques oportunos de
campanas.
3. Asegurar la limpieza y el buen uso de los objetos
relativos al culto como ser libros, objetos, vasos sagrados, etc.
4. Preparar
las celebraciones en su aspecto material como ser libros, vestidos,
iluminación, pan y vino etc.
5. Procurar que en la sacristía se
cree un clima de paz y oración que favorezca la
preparación espiritual.
De un sacristán se espera también que tenga las
cualidades humanas propias de una persona que ha de recibir
a muchos que viene a su territorio. Estas cualidades son:
paciencia, amabilidad, disponibilidad y ante todo debe ser prudente, evitar
hacer comentarios de los ministros, etc.
También tendría que tener un
conocimiento litúrgico de las celebraciones y su estructura, tiempos litúrgicos
y fiestas, uso de los libros, etc.
Monitor:
Es el encargado de
las moniciones u orientaciones para ayudar al desarrollo de la
celebración.
El misal lo define como el comentarista que hace las
explicaciones y da avisos a los fieles para introducirlos en
la celebración y disponerlos a entenderla mejor.(TGMR68).
Este es un ministerio
litúrgico muy antiguo que normalmente asumía el diácono.
Cantor:
Uno de los
ministerios que se realizan a favor de la comunidad celebrante
es el de cantar.
Ya desde los primeros siglos tuvo importancia
y también ahora ayuda a una celebración más expresiva y
digna cantando el salmo responsorial, cordero de Dios, cantos de
comunión, etc.
Las cualidades de un buen cantor deben ser:
1. Conocimiento técnico,
es decir, conocer los cantos, estar bastante seguro de su
melodía y de su ritmo, saber entonar, darse cuenta de
si están demasiados altos o bajos para la tesitura de
la comunidad.
2. Debe poseer cualidades humanas y pedagógicas, es decir un
arte de saber estar delante de una asamblea, la expresión
de la cara, el mover los brazos y dar expresión
a las manos.
3. Debe mostrarse sobrio y no espectacular, es decir,
no ser protagonista y centro sino servidor y ministro de
la oración común.
4. Debe tener sensibilidad litúrgica, es decir, saber escoger
los cantos de acuerdo al tiempo y que de verdad
se introduzca en la Eucaristía.
Maestro de Ceremonias:
El maestro de ceremonias,
en colaboración con el presidente y los otros ministros prepara
y dirige la celebración (IGMR69).
Es el ceremonial de los obispos
(CE 34-36) el que mejor describe su misión, precisamente en
las celebraciones presidas por obispo que pueden ser más complicadas
y requieren más cuidado en su ritmo y realización.
El maestro
de ceremonias prepara todo detalladamente y luego dirige los diversos
momentos de la celebración, coordina los ministerios y ayuda a
que el ritmo de la acción litúrgica sea la más
adecuada posible para la participación activa de toda la comunidad.
Y esto lo realiza con discreción, paciencia, diligencia y fe
profunda, participando el mismo primero en el ministerio que se
celebra. Por eso además de conocer la técnica y dinámica
de la celebración, debe estar imbuido de espíritu litúrgico y
de sentido pastoral.
Este ministerio lo realiza fundamentalmente el diácono o
en su ausencia un sacerdote, cualquier ministro ordenado o un
laico bien preparado
Salmista:
El ministerio de cantar como salmista, es uno
de los más importantes que pueden realizar los laicos en
la celebración.
El ministerio de salmista está hecho de técnica musical
y de fe.
El salmista sabe música y realiza su ministerio
pensando en ayudar a la comunidad.
El salmista realiza su ministerio
desde el ambón porque el salmo es también palabra de
Dios y lo hace un ministro distinto del que ha
proclamado la 1era. lectura.
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