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Autor: Ricardo Alberto Salgado y Jorge Alberto Portillo | Fuente: Grupo de Acólitos Parroquia Espíritu Santo Los 4 polos de la celebración
Lugares importantes en la celebración eucarística; El templo, El Altar, El Ambón, La Sede
Los 4 polos de la celebración
Se distinguen claramente cuatro polos en la celebración
eucarística:
El templo: Lugar de la Asamblea El Altar: Lugar de la
Eucaristía El Ambón: Lugar de la Palabra La Sede: Lugar del Presidente,
celebrante
Es muy importante destacar la expresividad de los signos que
utilizamos para descubrir que hay detrás de ellos.
TEMPLO: Lugar de
la asamblea.
Templo viene del latín “templum”, es un edificio dedicado
al culto.
Se construye el templo para una asamblea ya que
es el primer y básico signo de todo acto litúrgico.
La asamblea, es uno de los signos de la presencia
de Cristo, el mismo lo dijo." Donde dos o tres
se reúnen en mi nombre allí estoy yo en medio
de ellos."
Los templos se pueden construir de diferentes formas:
Trazados en
forma de cruz y orientados hacia el este, es decir
hacia Jerusalén. Otros se construyen de forma cuadrada. Símbolo del
Norte, Sur, Este y Oeste, es decir una iglesia para
todas las naciones.
También se construyen de forma octagonal que
simboliza los ocho días desde el nacimiento de Jesús hasta
el día de su circuncisión.
Ya que la asamblea es el
actor principal de la celebración, la disposición del lugar debe
expresar claramente lo que significa ser asamblea.
La ubicación ideal de
la asamblea es en forma de medio círculo, cuyo centro
es el altar. Pero en general en nuestros templos los
fieles ocupan una nave en forma rectangular y los ministros
en presbítero.
¿Qué es la nave?
Nave proviene del latín navis. Es
cada una de las partes longitudinales de un templo reservada
a los fieles. Es decir, desde la puerta hasta el
especio del presbiterio.
La nave debe ser un lugar cómodo de
modo que permita participar con la vista y con el
espíritu en las sagradas celebraciones, es conveniente que se dispongan
para su uso bancas o sillas, de modo que los
fieles puedan adoptar las distintas posturas recomendadas para los diversos
momentos de la celebración litúrgica y puedan moverse fácilmente con
comodidad cuando llegue el momento de la comunión.
¿Qué es el
presbiterio?
Se llama presbiterio al área en torno al altar, un
poco elevada y distinta de la nave, en el cual
se sitúan los ministros.
El presbiterio es un espacio particularmente digno
y significativo.
El presbiterio se divide en tres partes importantes:
El Altar:
mesa de la comida eucarística.
El ambón: donde se proclama
la palabra
La Sede: Lugar del sacerdote presidente.
EL ALTAR: Lugar
de la Eucaristía.
Es la piedra angular de un templo, la
mesa de la Eucaristía alrededor de la cual se reúnen
los cristianos para dar gracias a Dios y alimentarse del
cuerpo y la sangre de Cristo (IGMR 296).
En conclusión:
El altar
es el centro del espacio celebrativo, es decir la mesa
sagrada del Señor.
El altar representa los dos aspectos de un
mismo misterio: El altar del sacrificio y la mesa del
señor.
El altar se venera con algunos signos expresivos como:
-Inclinación profunda.
-Beso
-Incensación
y se deposita sobre el evangeliario, el libro de los
evangelios.
En la celebración Eucarística, el centro del altar lo utiliza
exclusivamente el Obispo o el sacerdote, nunca el
diácono ni menos el acólito o laico, porque es ahí
donde se realiza el memorial de Cristo: La Eucaristía.
Al principio
el altar era de madera, pero más tarde se prefirió
que fuera de piedra que simboliza a Cristo como roca
viva.
Después con el pasar del tiempo, el altar se pegó
a la pared y la misa se dio de espaldas
al pueblo, pero ahora de nuevo el altar está separado
de la pared para celebrar de cara a la comunidad.
El
altar puede ser de dos tipos:
Fijo: Cuando está unido al
pavimento sin moverse.
Móvil: Cuando se puede mover.
Se prefiere que el
altar sea fijo y consagrado, un altar móvil solo puede
ser bendecido.
El altar es consagrado por el Obispo y es
el lugar que debería estar mejor situado, arreglado e iluminado
para concentrar todas las miradas.
EL AMBÓN: Lugar de la palabra.
La
palabra latina ambo viene del griego “anabaino”, que significa subir
y designa un sitio elevado desde donde se proclama al
pueblo la palabra.
La dignidad de la palabra de Dios, exige
que en el templo haya un sitio reservado para su
anuncio durante la liturgia de la palabra, por eso el
ambón es uno de los cuatro polos simbólicos junto con
el altar, la sede y el templo.
El misal especifica que
al ambón está reservado a la proclamación de la palabra,
otra forma de la presencia del señor, ya que en
el se encuentra el libro de las sagradas escrituras. (Leccionario).
Vale
la pena repetir que el ambón debe ser exclusivamente para
la proclamación de la palabra de Dios: Lecturas y Evangelio.
Ni
el monitor, ni el cantor deben utilizarlo, tampoco es el
lugar de donde se dan avisos, para esto debe haber
otro atril con micrófono en distingo lugar que no sea
necesariamente el presbiterio. Tampoco debe hacerse la oración de los
fines ni la homilía.
En el caso de la homilía, el
lugar que se recomienda es la sede del Presidente.
LA SEDE:
Lugar del Presidente.
Se llama Sede sobre todo, al asiento reservado
para el que preside la celebración en nombre de Cristo.
La sede es el lugar propio del que enseña.
La sede
del sacerdote celebrante debe significar su oficio de presidente de
la asamblea y director de la oración.
La colocación de la
sede debe ser de cara al pueblo y en un
lugar donde se haga posible la comunicación entre el pueblo
y el sacerdote.
Desde 1969 está previsto que el lugar más
propio de la homilía es la sede, desde la que
el Sacerdote preside toda la primera parte de la celebración.
Si
la sede no está bien colocada, la homilía se podrá
hacer desde el ambón, pero insistimos no es lugar más
apropiado, porque está reservado para la palabra de Dios.
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