Autor: Esteban Cardoza Sáez | Fuente: Catholic.net Acólitos Diocesanos de San José Melipilla
Espacio en donde los acólitos pueden compartir y dar a conocer el servicio que prestan en cada Eucaristía, así como hacer de este sitio un lugar de Encuentro y de motivación para formar una “Pastoral Diocesana de Acólitos”
Acólitos Diocesanos de San José Melipilla
La página Cuerpodeacolitos.tk nació gracias a la
necesidad de algunos acólitos de tener un espacio en donde
poder compartir y dar a conocer el Servicio que prestan
en cada Eucaristía, así como también hacer de este espacio
un lugar de Encuentro y de motivación para formar una
“Pastoral Diocesana de Acólitos” en la Diócesis San José de
Melipilla – Chile. Nuestra Diócesis tiene 31 parroquias las cuales están
ubicadas en cuatro decanatos (Decanato Melipilla, Decanato Talagante, Decanato
San Antonio y Decanato Rural), y en alrededor de 25
de ellas existe la presencia de un grupo de Acólitos,
sin contar a los Acólitos que hay en algunas capillas
de cada sector.
En total somos alrededor de 300 Acólitos, quienes
recibimos una formación constante para realizar un servicio agradable a
Dios y a nuestros hermanos en la Fe. Además cabe
destacar que los Acólitos no solo sirven en el Altar
durante la Eucaristía, sino que, muchos se sienten motivados a
participar como catequistas, ya sean de niños o de jóvenes.
¿Qué es un acólito?
Los acólitos son ministros, niños o jóvenes,
que asisten al celebrante principal, en todas las celebraciones litúrgicas
y procesiones. Los monaguillos, como eran llamados anteriormente, desempeñan diversas
funciones en el altar con el objeto de ayudar al
orden y belleza litúrgica, además de incentivar la participación, la
devoción y el recogimiento de los fieles.
"El acólito ocupa
un lugar privilegiado en las celebraciones litúrgicas. Quien sirve en
la Misa, se presenta a una comunidad. Experimenta de cerca
que en cada acto litúrgico Jesucristo está presente y obrante.
Jesús está presente cuando la comunidad se reúne para orar
y dar gloria a Dios. Jesús está presente en las
palabras de las Sagradas Escrituras. Jesús está presente sobre todo
en la Eucaristía en los signos de pan y del
vino. Él actúa por medio del sacerdote que in persona
Christi celebra la Santa Misa y administra los Sacramentos" (Juan
Pablo II, 02 de agosto de 2001 - milésima audiencia
general)
El “grupo de acólitos” puede ser una escuela de
servicio, fraternidad y amistad, sobre todo en lugares donde existen
pocos movimientos juveniles. Además, el grupo de acólitos es un
posible camino para hacer entrar a Dios en el corazón
del niño o del joven. "...vuestro compromiso en el altar
no es sólo un deber, sino un gran honor, un
auténtico servicio santo" (id).
Pero también esta comunidad puede ser
una cuna de futuras vocaciones. Nadie negará que la Iglesia
ha podido "cosechar" muchas vocaciones dentro de los grupos de
acólitos.
Como todo cristiano, el acólito está llamado a Anunciar
a Jesucristo y a dar testimonio de Él en todas
partes, a amarlo y seguirlo toda la vida... "Vuestro servicio
no puede limitarse al interior de una Iglesia, el testimonio
debe irradiarse en la vida de cada día: en la
escuela, en la familia, y en los diversos ámbitos de
la sociedad".
El acólito es servidor y testigo de Jesús
El acólito
es destinado al servicio del altar y ayuda del sacerdote
y del diácono", dice la Introducción General del Misal (nº
65).
La palabra ´clave´ en esta frase es la palabra
"servicio". El acólito está llamado a servir, muy en especial
en la celebración eucarística.
La palabra "servir" es un término
bíblico de mucho contenido e inspira respeto. Aquí no se
trata de un servicio esclavizante o humillante, sino un privilegio
noble de poder servir. Se trata aquí de "servicio religioso".
Cristo y el prójimo sirven. También la comunidad creyente y
el mundo sirven: todos los cristianos están llamados a servir.
El acólito tiene el privilegio de expresar y vivir esta
vocación en el servicio de la liturgia.
Pero de esta
nobleza de su función, fluye también el deber de cumplir
esta tarea de servicio de una manera constante, digna, alegre
y devota. Y eso sólo es posible si conoce bien
su tarea.
Al mismo tiempo, el acólito es el testigo
de Jesucristo. Da testimonio de su fe en Jesús, no
sólo dentro de la Iglesia sino en toda su vida:
en la familia, en la escuela, en las actividades deportivas,
etc. En todas partes se siente orgulloso de ser cristiano
e irradia amor hacia el Señor y hacia los demás,
a través de todo su comportamiento. Sacará fuerzas del contacto
frecuente con los sacramentos de la Eucaristía y la Penitencia,
para dar testimonio de Jesús y vivir como Él lo
desea. A través de la oración diaria, será capaz de
mantenerse fiel al Señor
Nuestro Patrono
San Tarsicio, joven que
con tanto amor llevaba la Comunión a los prisioneros y
con tan enorme valor supo defender la Santa Eucaristía de
los enemigos que intentaban profanarla.
Oración del acólito (Tradicional)
Virgen María, Madre de
la Iglesia, revestidos con la túnica que desde el Bautismo nos unes a
Cristo Sacerdote, Profeta y Rey, queremos celebrar el memorial de su muerte
y resurrección.
Ayúdanos a ser auténticos Acólitos de Jesús; para escuchar su Palabra, para
servirlo con amor en esta acción de gracias y para seguirlo fielmente
en la vida diaria.
Que el Espíritu Santo nos purifique para bendecir
con gozo a Dios Padre. Amén.
Si eres acólito o encargado de
una comunidad de acólitos no dejes de visitar nuestra página
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esto esta muy bien, yo soy un coordinador de los acolitos aqui en mi parroquia y me gustaria aprender mas acerca de esto para poder enseñarselos a elos...............
gracias por eso, ypor lo demas porque estoy seguro que habra mas.