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| ¿Existen burros ensotanados? |
Quizá esto pueda sonar un poco chistoso o curioso,
y surgiría la pregunta ¿existen burros ensotanados?, e incluso hasta
parece ridícula la pregunta. Pero la realidad es que sí
existen, pero no como ustedes se los imaginan.
Los "ensotanados" nacen
en una familia al igual que nosotros...
Hola, yo soy “Saturnino”
y esta es mi historia. Nací a finales del mes
de noviembre del año de 1981, crecí dentro del seno
de una familia unida y digamos que hasta cierto punto
tratando de vivir su fe. Soy el segundo de tres
hijos, tanto mis hermanos y yo siempre tratamos de llevar
una buena relación con mis papás. Todo en mi vida
era tan normal como la de cualquier muchacho; asistí al
kinder, posteriormente ingrese a la primaria. Todo parecía ir conforme
a lo que la mayoría de los padres de familia
tienen planeado para sus hijos. Recuerdo bien el día en
que tuve mi primer contacto con un sacerdote. Fué el
día llamado de la "Candelaria", un 2 de febrero del
año 1990. El sacerdote encargado de la comunidad a la
que pertenezco lo acababan de cambiar y curiosamente me llamó
la atención por estarme durmiendo en misa. Después de algunos
meses, tras haber escuchado la invitación por parte del padre,
a formar parte del grupo de monaguillos, fue que ingrese
por primera vez en el ambiente eclesial.
No todos los sacerdotes
son "perversos",los hay con quienes se puede convivir y ayudan
a las personas a descubrir a cristo en ellos
La convivencia
con el padre “Teo” creo que fue muy fundamental en
mi vida, ya que de los 5 monaguillos que éramos,
yo era con el que más salía, es decir, yo
era el que más lo acompañaba a las celebraciones que
tenía que realizar fuera de la Parroquia. Recuerdo bien sus
palabras que nos dirigía a todos sus monaguillos, el nos
decía: -“Cuando cumplan 15 años los voy a llevar al
seminario”. Pero para un niño de escasos 9 años poco
le sonaban estas palabras, y mucho menos la invitación a
pertenecer al "Seminario", lo único que le interesaba junto con
el grupo de monaguillos era pasarla bien. Duramos colaborando con
el padre “Teo” cerca de dos años, que fue lo
que él duro en mi comunidad parroquial. En el año
de 1992, el padre “Teo” enferma de gravedad y es
retirado de la comunidad, poco tiempo después el fallece. En
ese mismo mes en que falleció el padre “Teo” llegó
el nuevo párroco, al cual no le gustaba tener a
cinco chiquillos que le ayudaran, así que nos dio las
gracias y nos despidió. Claro que esta fue una etapa
muy fuerte y muy triste, pero como lo dije anteriormente,
para un niño de 11 años para entonces, pronto se
le pasaría la tristeza.
"No te pido que los saques
del mundo, sino que los defiendas del maligno" Jn 17,15
Posteriormente
viene la etapa de la secundaria, donde fue un periodo
de ir conociendo un poco más el mundo y más
amigos. Hasta cierto punto pudiera decir que hasta de rebeldía
hacia todos, incluyendo a Dios. Lo que menos me importaba
era saber que iba a pasar con mi vida, un
proyecto claro para mi vida era como el de cualquier
muchacho: estudiar una carrera, divertirse, casarse, hijos, y morir, parecía
que tuviera ya mi vida arreglada. Después de la etapa
de secundaria, llega el momento de enfrentarse al mundo exterior,
a un mundo más abierto y a la vez más
sofocante, me refiero al mundo del nivel medio superior. Sinceramente
puede decir que fue una etapa también fundamental y pudiera
decir fue de mucha maduración, pues ya nos empieza a
preocupar que es lo que va a pasar con nuestra
vida. Es la etapa de las decisiones. Ingrese al Centro
de Estudios Científicos y Técnicos #2 “Miguel Bernard Perales” del
IPN, mejor conocido como la “voca dos”. En la cual
realice mis estudios de preparatoria y después de realizar los
estudios correspondientes llegó el momento más esperado, decidir en que
iba a emplear el resto de mi vida, qué carrera
era la que tenía que estudiar. Como el resto de
mis compañeros, pues siempre buscamos lo novedoso, lo que vaya
en “punta”, lo que este de “actualidad” y después de
pensarlo hice solicitud para ingresar a la UPIBI-IPN, para estudiar
la carrera de Biotecnología. Y claro como es obvio uno
nunca piensa que eso será lo definitivo o que otras
opciones de vida se tienen.
...para cambiar la historia, no se
necesitan hacer cosas tremendamente espectaculares, simplemente es dar un vuelco
en tu vida
Siempre he dicho que para cambiar la historia,
no se necesitan hacer cosas tremendamente espectaculares, simplemente es dar
un vuelco en tu vida y a veces por un
detalle muy insignificante. Ya estando yo estudiando de lleno mi
carrera, cuando pensé que esa iba a ser a lo
que pensaba entregar mi vida me sucedió lo que le
pasó al apóstol Mateo, y me refiero a él porque
me identificó con él; llegó el Maestro de Nazaret y
cambio mi vida. Un día mis papas nos encontraron discutiendo
fuertemente, a mi hermano y a mí, recuerdo perfectamente bien
las palabras que dijo mi papá: -“ahora de castigo se
van a ir al retiro”. Y es que por esas
fechas la parroquia a la que pertenezco estaba invitando a
los jóvenes a un retiro de tres días y una
prima nos había ya invitado pero nosotros le dijimos que
no nos interesaba. Después del altercado, me puse a reflexionar
profundamente, y vi que era una buena opción el ir
al retiro, no me quería negar la posibilidad de conocer
gente nueva y sobre todo me llamaba la atención el
testimonio que esos jóvenes daban, se les veía muy alegres,
llenos de vida. El retiro se llevaría a cabo a
principios de noviembre y como buen mexicano hasta la mera
hora me decidí a ir al retiro.
Señor, ¿adónde vas?
Sinceramente
fue una experiencia inolvidable, el poder sentir y experimentar a
un Jesús vivo y resucitado y sobre todo a un
Jesús joven y joven como yo. Sin duda esa experiencia
de Dios me lleno mucho y comencé a recordar otra
vez mis experiencias pasadas cuando era monaguillo, en ese momento
podía yo también experimentar esa alegría y esa ilusión de
la que tanto admiraba a esos jóvenes. Y había descubierto
el por qué, que sin duda alguna era Jesús. Después
del retiro comencé a trabajar en la parroquia dentro del
mismo grupo de jóvenes y me comenzó a llamar la
atención sobre todo un vacío que sentía en mí. Ciertamente
había conocido a Jesús y me hacia feliz eso, pero
sentía que me faltaba algo más y no daba con
que. Un día se nos informo del próximo retiro y
alguien me dijo “por qué no vas tú de servidor”,
lo cual no me pareció mal idea, pensé que eso
es lo que podía ser, era el momento de empezar
a echar las redes también.
"Os he dado ejemplo, para que
hagáis lo que yo he hecho con vosotros" Jn 13,
15
Esa primera experiencia de servicio que tuve sin lugar a
dudas me lleno mucho y pude experimentar otra faceta del
cristiano, el servicio. Según el mandato del Señor “Pues si
bien, si yo, que soy el Maestro y el Señor,
les he lavado los pies, ustedes deben hacer lo mismo
unos con otros (Jn 13, 14)”, es decir, era hora
de hacer lo mismo que hicieron conmigo. Así me la
pase en dos retiros, de servicio hasta que un día,
así como paso con Mateo y con los demás apóstoles,
un día de tantos, en la cotidianidad de la vida
el día menos esperado Jesús “mirándome a los ojos pasó
y me llamó para estar con él”, es decir, en
mi interior puede escuchar la voz del Señor que me
decía como a Jeremías: “Antes de haberte formado yo en
el vientre, te conocía, y antes de que nacieses, te
tenía consagrado: y en profeta de las naciones te consagre
(Jr 1, 5)”. Y aún en día esas palabras resuenan
en mi interior. Y al igual que Jeremías no sabía
ni que decirle, ponía de pretexto mi carrera, mi familia,
mis amigos incluso a mi mismo, como iba a ser
posible que el Señor se hubiera fijado en mí, había
tantos jóvenes mejores que yo y que su vivencia de
fe era más fuerte.
"Cuando ores, entra en tu habitación, cierra
la puerta y ora a tu Padre, que está en
lo secreto" Mt 6,6
Fue un tiempo de crisis pero también
de mucha oración y sobre todo de no alejarse de
Jesús. Pero creo que el momento más fuerte fue cuando
hice partícipes de mi inquietud a mis papás, sin lugar
a dudas fue un duro golpe para ellos, pues como
todos nunca se imaginaban que de la familia saliera alguien
con inquietud sacerdotal. Ellos esperaban tener un ingeniero, un arquitecto
pero ¿tener un sacerdote en la familia? Y todavía más
se inquietaron pues por que me gusta mucho bailar e
ir a fiestas, en pocas palabras: ¡ divertirme ! No
lo podían concebir, fue una de las pruebas más duras
que tuve que soportar. De hecho, para poder asistir al
pre-seminario, tuve que decirles que mi actual párroco me había
mandado a tomar un retiro,pero su sorpresa fue mayúscula cuando
el día que termino el pre-seminario llegue con la carta
de aceptación y con la decisión firme de querer dar
respuesta a la invitación que Jesús me había hecho. Y
como dije anteriormente fue una etapa muy dura y muy
difícil, pues la mayoría de mi familia a excepción de
unos cuantos, trataban de convencerme de que no me metiera
al seminario, que terminara mejor mi carrera, pero yo siempre
me mantuve firme en mi decisión de seguir al Maestro
de Nazaret. Actualmente curso el primer año de teología, y
aún continúo recordando esa invitación que Jesús me hizo y
que constantemente, cada día que me levanto y asisto a
la capilla para orar, me sigue haciendo y a la
cual yo estoy tratando de responderle lo mejor posible. Hay
días en que hecho una mirada para atrás y veo
la posibilidad de que a lo mejor yo pudiera ser
ya un ingeniero titulado como la mayoría de mis compañeros
de carrera, pero veo hacia adelante y veo esa invitación
que Jesús hace a los que el ha escogido y
me siento dichoso de que se hubiera fijado en mi.
Y a lo mejor esa misma invitación te la esta
haciendo a ti, no te hagas sordo a su voz
y sobre todo recuerda que Jesús llama en la cotidianidad
de tu vida.
Saturnino “el burro ensotanado”
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Huidobro, formador del Seminario Mayor de Tlalnepantla
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SEMINARIO MAYOR
En esta casa viven los futuros sacerdotes, ¿Cómo vivirán?
Calzada de
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