Autor: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net Las distintas vocaciones
El estilo de vida que Dios quiere que vivamos
Las distintas vocaciones
Aunque no podemos saber el plan completo de Dios
para nuestras vidas, lo iremos descubriendo día con día, sí
podemos descubrir y buscar el estilo de vida que Dios
quiere que vivamos.
A estos estilos de vida les llamamos vocaciones
y cada vocación esta basada en el amor, del cual
Dios es el principal protagonista.
La vocación la dividimos principalmente en:
a)
Vocación al matrimonio
Esta vocación o llamado de Dios a vivir
en este estado de vida concreto y a realizarnos en
el amor, tiene una peculiaridad: Dios nos pensó desde siempre
para prepararnos lo mejor posible y entregar todo lo que
somos, de manera muy especial, a una familia concreta, a
mi familia (mi esposa o esposo y mis hijos), para
hacerlos felices y plenos. Y así, ser yo el hombre
o la mujer más feliz.
b) Vocación a la consagración de
la vida a Dios
Esta vocación, que también es un llamado
concreto a realizarnos en el amor, tiene una grandeza muy
especial: en vez de entregar todo lo que somos a
una familia en especial, lo haremos a toda la gente
que nos rodea, a todo el mundo; viviremos para ayudar
a todos a ser felices y así ser plenamente feliz.
Implica tener un corazón y una capacidad de amar enorme,
así como lograr una plenitud y una recompensa en el
Cielo también, enorme. Aquí entrarían los sacerdotes, las religiosas, los
religiosos, los laicos consagrados o consagradas, entre otros.
c) Los
solteros
Existe un estilo de vocación del que no se habla
mucho, pero al cual la Santa Madre Iglesia nunca ha
dejado de lado, y que puede ser igual de fructífera
que la consagración: nos referimos a los solteros. Es en
este campo, en donde hemos encontrado muchas veces muestras de
amor universal a toda la gente y de ayuda a
los demás, de tal manera que se asemejan a esa
entrega de los consagrados a los demás. Tal vez, en
algunos casos ni siquiera lo sepan, pero como Dios también
los hizo para ser plenos en el amor, se ven
por fuerza amando a los demás y buscando su bien,
lo que los hace plenamente felices.
Por supuesto, al igual que
los casados y los consagrados, si no se realizan en
el amor y en la entrega a los demás (para
eso fuimos hechos), entonces nos encontraremos con solteros tristes, con
casados tristes, con consagrados tristes.
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Muy buenos dias, encontre el articulo muy bueno, yo ya tenia algo para decir. A mi me hubiese encantado ser religiosa, pero existia la experiencia de una prima que se fue despues de muchas discuciones a estudiar para ser monjita Carmelita a San Felipe, cerca de Los Andes de donde Santa Teresita de los Andes estudio y ahora es Santa, mis tios discutieron y le pusieron que cuando fuera mayor de edad haria su voluntad. Hizo sus primeros votos durante un año y ahi se dio cuenta que no era para ella.