La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Virtudes y Valores
| colaboradores de catholic.net
Autor: Ernesto Márquez, L.C. | Fuente: Gama - Virtudes y Valores Un presente sin cadenas.
San Pablo fue un hombre que vivió en el presente. Porque para él “la vida era Cristo y la muerte una ganancia”.
Un presente sin cadenas.
Campaña sobre las Virtudes
de san Pablo. Regala una suscripción gratis si aún no
lo has hecho. http://es.catholic.net/virtudesyvalores/regalo.php De abril a junio,
como preparación para la clausura del Año Paulino, desarrollaremos esta
campaña.
Martín Descalzo en uno de sus artículos señalaba
que algunos hombres viven atados al pasado por temor o
añoranza, y otros al futuro por miedo o ansia. Porque
el pasado o el futuro nos encadenan.
San Pablo fue un
hombre que vivió en el presente. No dejó que el
pasado frenara su vida. ¡Y vaya si se encontró en
ocasiones adversas que pudieran acobardarle! Ningún discípulo de Cristo sufrió
tantos peligros como él por tierra, por mar, en
su cuerpo, en su alma, de conocidos y de extraños.
La
añoranza de las acogidas calurosas que le ofrecieron en algunas
ciudades de misión no le retuvo. Hubiera sido fácil permanecer
allí. Sin embargo, le ardía el alma por llevar el
mensaje evangélico a quienes aún no lo tenían, aunque significase
meterse en más aprietos.
El miedo al futuro no le
amilanó. Porque para él “la vida era Cristo y la
muerte una ganancia”. Este hombre llegó incluso a preguntarse si
era mejor ir al cielo o permanecer en la tierra
para ayudar a sus hermanos y prefirió seguir luchando en
el presente.
Mucho menos fue el sueño de un futuro idealista
lo que le hizo dormirse en los laureles de una
perfecta predicación del Evangelio. Aprendió, sufriendo, lo que cuesta ganar
un discípulo para Cristo; decía que sufría dolores de parto
para ver engendrado a Cristo en sus fieles (Cf. Gal
4, 19). Nunca soñó con santa ingenuidad que con mover
un dedo o subir a un púlpito realizaría su misión.
El
Apóstol de las gentes pudo haberse encadenado al ayer o
al porvenir, pero prefirió vivir el presente sin permitir que
éstos condicionaran su vida. “Olvidando lo que dejo atrás me
lanzo hacia lo que está por delante.” (Flp. 3,13). No
es que haya desechado su pasado y futuro, sino que
los aprovechó y, una vez que supo lo que quería
en la vida, se dejó arrastrar por su Ideal. Leyendo
las cartas de Pablo hallamos un hombre apasionado que nos
aguijonea el alma acrecentando nuestras ganas de vivir.
Depende de nosotros
el vivir o simplemente ser vividos. Decía un santo que
nosotros hacemos los tiempos. Qué cierto, porque en nuestras manos
está lo que hagamos con nuestra vida. Dios nos da
todo de su parte para que seamos felices. Sólo falta
que pongamos esfuerzo también nosotros.
Es fácil que nosotros mismos nos
forjemos cadenas que después nos sujeten. Anillos de fracasos que
sucedieron tiempo atrás o de rencores que no hemos querido
sanar. Eslabones de añoranzas de días felices que ya no
son o de personas amadas que ya no están. Grilletes
de cobardía ante fantasmas de un futuro que probablemente no
llegará. Esposas de sueños novelescos de felicidad sin esfuerzo. Cadenas,
en fin, que hechas de papel y sólo coloreadas de
hierro, no nos atrevemos a romper para ser libres y
aprovechar el presente para amar y entregarnos a los demás.
Si
las circunstancias nos hacen ver como imposible romper nuestras ataduras,
hay que levantar los ojos a la cruz de Cristo
y avanzar hacia adelante, sin temor, con fe, con la
confianza de que “todo lo podemos en Aquel que nos
conforta” (Flp. 4, 13). La vida es una y sólo
se vive una vez. Tenemos que emplearla para crecer en
el amor hoy, cuando aún hay tiempo. Un amor que
se haga obras, pensamientos y palabras para quienes están hoy
junto a nosotros.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR