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Virtudes y Valores
| colaboradores de catholic.net
Autor: Javier Gaxiola, L.C. | Fuente: Gama - Virtudes y Valores Bienvenidos a "Secretos Profesionales".
Si en esta Cuaresma guardas rencor hacia una persona y piensas que deberías practicar la virtud del perdón con alguien, nunca es demasiado tarde.
Bienvenidos a "Secretos Profesionales".
- ¡Muy buenas
tardes y bienvenidos a Secretos Profesionales, el programa de televisión
que revela la clave del éxito de los expertos! El
día de hoy, tenemos dos invitados muy especiales, que traen
mucho que contar. Demos la bienvenida a la Venganza y
al Perdón.
Todos aplauden, y se escucha de fondo la
música típica para este tipo de introducciones. Entran los dos
personajes y se sientan en los sofás que les tenían
preparados. Uno a la derecha y otro a la izquierda
del conductor.
- ¡Vaya recibimiento os han dado! -dice el
conductor sonriendo y dirigiéndose a los invitados-. Se ve que
el público os conoce bien. Pero aún así, os hemos
querido invitar para conocer un poco más de vuestros secretos
profesionales. Mi primera pregunta va dirigida a la Venganza.
Cuando escuchó
su nombre, la Venganza volteó a ver al conductor. Tenía
una mirada oscura, pero daba la impresión de estar muy
segura de sí misma.
- La pregunta es la siguiente:
todos te conocemos bastante bien. Pero queremos saber cómo haces
para seducir a tus víctimas. ¿Cuál es el argumento que
más funciona para lograr que dos personas terminen por no
hablarse más?
La Venganza sonrió y comenzó a hablar:
-
En realidad, no hay que poner mucho esfuerzo. Las personas
que se sienten ofendidas reaccionan por instintos, y es fácil
echar más leña al fuego. Llega un momento en que
cualquier cosa ya es interpretada como una ofensa. Pero de
todos modos te digo el argumento que hasta ahora más
ha funcionado. Me gusta hacerles ver que “ya estuvo bueno
de que tú seas siempre el que pide perdón. Le
toca al otro”. Esto siempre funciona, porque todos los hombres
son unos orgullosos. Les hago sentir que se están aprovechando
de su bondad, y se encierran en sí mismos. Te
pongo un caso. El otro día, dos amigos se pelearon.
La razón fue que uno perdió su perro y el
otro, después de ayudarle dos horas a buscarlo, se fue
a cenar y se olvidó de hablar para preguntar si
su amigo había encontrado a su perro. El otro lo
tomó como un desinterés, se lo recriminó, y desde entonces
no se hablan. Eran buenos amigos, y ahora tanto el
uno como el otro están esperando que el otro llame
a pedir perdón. Obviamente, la llamada nunca llegará, porque los
dos piensan igual. Puede durar años.
Esta última frase la dijo
con una sonrisa grande llena de malicia. Estaba orgullosa de
haber logrado que esa amistad viniera a menos.
El público, sin
embargo, ya ni reía ni aplaudía. Todos parecían estar absortos
en el mundo de sus pensamientos. Más de alguno estaría
viviendo una situación similar, y se daba cuenta de lo
absurdo del juego. No tenía sentido. El conductor retomó la
palabra:
- Muchas gracias, Sra. Venganza. Ahora paso la palabra
al Perdón.
El Perdón sonreía. A diferencia de la Venganza,
el Perdón tenía el aspecto de un niño de 10
años. Sus pies no alcanzaban a tocar el piso, y
los balanceaba de lado a lado.
- Después de haber
escuchado a la Venganza, parece un poco difícil tu trabajo.
¿Cómo haces para convencer a los tuyos de perdonar o
de pedir perdón?
El Perdón torció la boca y levantó
la mirada. Parecía estar recordando o buscando la respuesta correcta.
- Bueno, pues… primero quería pedirle perdón a la Sra.
Venganza porque sus dos víctimas ya se reconciliaron.
La Venganza
se levantó de su silla y pidió explicaciones. Estaba realmente
confundida. El Perdón continuó:
- Sabía que te enojarías, así
que por eso te pido disculpas. No se hablaban, es
verdad. Fui con uno, y sólo le dije que el
amor no es exigir al otro, sino salir al encuentro.
Si habían sido amigos por tanto tiempo, ¿por qué dejar
morir la amistad por una tontería? ¿Qué le costaba pedir
disculpas, aunque el otro realmente tuviera la culpa? Un acto
de humildad que duraría dos segundos podía recuperar una amistad
que duraría para toda la vida. Sólo hacía falta decir
“Lo siento”. Al otro, le dije que la amistad no
es egoísta, y que su actitud era la de alguien
que no tiene en cuenta al otro. ¿No eran ya
una muestra de amistad las dos horas que pasó buscando
a su perro? Bueno. El caso es que este último
llamó a su amigo, y le pidió perdón, lo mismo
que el otro, y se reconciliaron...
El Perdón parecía sentirse culpable
por el enojo de la Venganza, pero continuó:
- Discúlpeme, Sr.
Conductor, por esta introducción, y por no responder primero su
pregunta. Pero creo que el secreto está en el amor.
Si yo amo al otro, perdono. Si soy egoísta me
encierro en mí mismo. Tal vez uno tiene razón en
que la culpa es del otro, pero es que los
hombres no fueron hechos para vivir encerrados en sí mismos.
El hombre está hecho para convivir con los demás, y
por eso el perdón te hace más humano, aunque cueste
un poco más, porque es ir contra tus instintos.
La
Venganza escuchaba cruzada de brazos. El conductor se dio cuenta
de que había que cortar la entrevista. Mucha gente del
público se secaba las lágrimas que se les habían escapado
mientras el Perdón hablaba. Algunos mandaban SMS con sus celulares
y otros salieron del programa.
Si en esta Cuaresma guardas
rencor hacia alguien o piensas que deberías pedir perdón por
algo, nunca es demasiado tarde. Y si ese alguien a
quien has ofendido es Dios, no tienes nada de qué
preocuparte. Piensa en cómo sería la persona más misericordiosa
de la tierra y de la historia. Pues Dios es
más bueno y misericordioso. Te espera todos los días, no
importa lo que hayas hecho o pensado hacer, ni el
tiempo que lleves alejado de Él. Lo único que tienes
que hacer es dejarte caer en sus brazos y sentir
cómo su amor es mucho más fuerte que tus pecados.
Ese es el secreto.
¡Vence el mal con el bien!
El
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