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Virtudes y Valores
| colaboradores de catholic.net
Autor: Luis Hugo López, L.C. | Fuente: Gama - Virtudes y Valores Me gustaría ser el buey
Navidad es un buen momento para ver nuestras faltas a la luz del amor de Dios y dejarnos cegar por su misericordia.
Campaña Virtudes y Valores
en la familia. Regala una suscripción si aún no lo
has hecho. De diciembre a enero, como preparación para el
Encuentro Mundial de las Familias, desarrollaremos esta campaña.
Una vez,
una maestra le preguntó a un niño de primaria qué
personaje quería representar en la obra de teatro navideña del
colegio. Y el niño respondió: «maestra, me gustaría ser el
buey».
La maestra se llevó las manos a la boca
y le dijo que no fuera grosero. Pero el niño
le replicó que así se lo había dicho su hermano
mayor que está estudiando para ser sacerdote. Y le explicó:
“mire, maestra, el Niño Dios es un bebé pequeñito, y
está haciendo mucho frío allá afuera. Por eso necesita calor.
El oro, el incienso, y la mirra son buenos, pero
ahora no los necesita. No los puede tomar con sus
manitas. Sólo tiene frío. Y el buey le da calor
al estar a su lado. Por eso en navidad me
gusta ser el buey”.
Llegó el día de la representación y
todo el público se llevó una grata sorpresa cuando vieron
que el buey no paró de soplar aire caliente al
recién nacido durante toda la obra de teatro.
Este niño
realizó bien su papel. Así también se puede entender la
misa de Noche Buena: las personas se acercan al Niño
Dios, en la misa de Noche Buena, representando a algún
personaje del Nacimiento. Es curioso, el niño escogió no el
personaje más bello sino un personaje que podía satisfacer una
necesidad del Niño Dios.
Cada persona debería preguntarse: ¿qué personaje
le gustaría ser cuando esté delante del Niño Dios en
la noche de Navidad?
Quizá haya muchas distracciones que impiden hacer
esta pequeña reflexión. En estos días se acostumbra comprar muchos
regalos para los seres queridos. Y se puede olvidar que
hay un Niño a punto de nacer. Jesús, envuelto en
pañales y recostado en un pesebre, nunca pedirá demasiado a
ninguno. Sólo reclamará un poco de compañía. Una noche, sólo
una noche, pide ser acompañado. Pero mucha gente en la
misa de Noche Buena lejos de representar al Buey se
parece a los posaderos…
El buey es un personaje muy interesante
para representarlo en la Misa de Noche Buena. No poseía
grandes riquezas para poder obsequiar al Niño Dios como los
otros, ni siquiera estaba engalanado. Simplemente era buey. Todo su
ser y poseer era él mismo y no tuvo pena
de estar presente ante Dios en la noche más especial
de los tiempos. A María y José no les importó
que el buey estuviera un poco sucio, como lo están
todos los bueyes en los establos, porque sabían que el
buey le hacía el frío más llevadero a su Hijito.
En esta noche, como en la tarde del Calvario, Cristo
nos dice: «tengo sed». Tengo sed de almas que están
alejadas de mí y por las cuales he venido. Sólo
que ahora no son palabras, son quejiditos de un
recién nacido.
Por eso, realmente, no importa lo que uno
sea o lo qué haya hecho. Lo que importa es
tener esa confianza de ser aceptado por el Niño Dios.
No hay que tener miedo. Jesús no miró la suciedad
o el aspecto del buey sino su humildad. La humildad
es la primera condición para estar cerca de Jesús. Así
también Jesús acoge a las almas que, con humildad, conscientes
de su pequeñez y de su pecado, se acercan a
Él.
Navidad es un buen momento para ver nuestras
faltas a la luz del amor de Dios y dejarnos
cegar por su misericordia. Haz la prueba y verás qué
bueno es el señor. Jesús tiene frío porque hay muchas
almas alejadas de Él. Acércate al Niño Dios en esta
Navidad.
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ESTA HERMOSA ESTA REFLEXION ... DE HECHO LA ENVIE A MIS HERMANOS PUES MUCHAS VECES HEMOS DEJADO AL NIÑITO JESUS ESPERANDO EN MISA DE NOCHE BUENA ... PERO AL LEER ESTA REFLEXION TENGO FE QUE ESTE AÑO SERA DIFERENTE PUES ESTAREMOS DANDO Y RECIBIENDO EL CALOR QUE TANTO NECESITAMOS DE JESUS ... GRACIAS . POR ESTAS REFLEXIONES.