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Virtudes y Valores
| colaboradores de catholic.net
Autor: Javier Gaxiola, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores El baby shower del cristiano
El cristiano vive la Navidad no como un simple espectador más, sino en primera fila y con invitación especial.
Campaña Virtudes y Valores
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Existe una
bella costumbre en algunos países del mundo que llama bastante
la atención. Se llama el baby shower. Consiste básicamente en
preparar la venida de un bebé, a uno o dos
meses de nacer. Las amigas de la madre se reúnen
con ella y le hacen obsequios que le serán útiles
al niño: ropa nueva, sonajas, juguetes, biberones, etc. Se trata
de tener todo listo para darle el mejor recibimiento al
bebé, aún no nacido. Obviamente además de esto, la gente
felicita a la madre y el festejo sirve de pretexto
para reunirse.
Lo interesante de esta tradición es que esta gente
de hecho, cree que lo que está dentro del cuerpo
de la anfitriona del festejo es mucho más que un
cúmulo de células o un organismo fruto del caso. Si
no, sería absurda la reunión, el color de ropa que
se regala, el estilo de juguetes que le llevan… Y
es que en cierta manera el niño ya está presente
aunque todavía no nazca.
A los cristianos en Adviento nos sucede
algo parecido. Nos preparamos también para recibir del mejor modo
posible a un bebé, al Verbo hecho carne, al Niño
Jesús. Es verdad que no nace de manera visible, pero
no por eso deja de ser real. El misterio de
Belén se actualiza, y aunque parezca increíble ¡podemos recibir las
mismas gracias que los pastores hace dos mil años cuando
adoraron al Niño en Belén!
La preparación del cristiano a este
evento tan especial no debe ser menos vasta y detallada
que la de los baby showers. El lugar no es
ya un establo, sino nuestro corazón. Y por ello somos
nosotros los responsables de que el lugar esté a la
llegada de Cristo, lo más digno posible.
Hay que pensar
en todo. Especialmente en quitar y sacar todas esas cosas
que yo sé que incomodarán al niño, y colocar las
que darán comodidad y alegría a la Sagrada Familia. Tal
vez hay alguien que todavía está esperando que le pida
perdón y me reconcilie con él, o alguien necesita mi
ayuda y compañía. A lo mejor mi esposa o esposo
lleva mucho tiempo esperando más cariño y yo sin ninguna
malicia ni siquiera me había dado cuenta. Quizás debería ser
un hijo más responsable, un estudiante más dedicado, un novio
más respetuoso, un amigo más incondicional… Todas estas cosas y
muchas otras son las que preparan el Belén interior.
Es verdad
que no es la primera Navidad que vivimos. En cierto
sentido también como en el baby shower, el Niño, Cristo
ya está presente en mi corazón. Pero no nos dejemos
llevar por la rutina navideña: la gran tentación es dejar
pasar un año más, sin llegar bien preparado a la
Navidad. Y es que la maravilla de las fiestas litúrgicas
es que son mucho más que simples aniversarios. Dios cambia
la vida cuando uno las vive como las tiene que
vivir. Esa virtud que llevo años sin conseguir puede llegar
con el Niño la noche del 24. Sólo necesito recibir
bien al Niño, y lo demás llegará casi sin darnos
cuenta. Es una oportunidad para descubrir algo nuevo en ese
Dios que se muere por encontrarse conmigo, a pesar de
que yo le saque la vuelta.
Que esta Navidad no
sea sólo un motivo para reunirme y festejar con otros.
El cristiano vive la Navidad no como un simple espectador
más, sino en primera fila y con invitación especial. Para
eso nos ayuda el Adviento, el baby shower del cristiano:
para recordarnos que tenemos que preparar nuestro corazón y tenerle
todo listo al Niño cuando llegue.
¡Vence el mal
con el bien!
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La profundidad del mensaje muy hermoso, debemos concientizar a nuestros hijos, nosotros mismos, y por supuesto nuestro entorno. Felicitaciones al autor Dios le bendiga ...