La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Virtudes y Valores
| colaboradores de catholic.net
Autor: Maru Cárdenas | Fuente: Mujer Nueva Muy a la moda... hasta en las ideas
El pensar igual demuestra que las personas no piensan por sí mismas, sino que se limitan a aceptar las ideas de moda sin mayor cuestionamiento.
¿Deseas estar informado sobre
las actividades semanales del Papa? Recibe Antorcha, el servicio de
resumen semanal de las actividades del Santo Padre. Solicita suscripción
aquí.
A excepción de algunos contreras, por psicología o
por orgullo, que suelen decir “de qué hablan que me
opongo”, la mayoría de las personas queremos agradar, no desentonar,
estar a la moda. Los aparadores de nuestra ciudad, así
como los de Nueva York, París, Madrid, Roma y Nochistlán
nos invitan a adquirir “lo de hoy”. Lo que hace
un año podría haber sido muy extraño, hoy es casi
esencial en tu guardarropa. Un ejemplo es el folklórico poncho.
El problema surge cuando la moda pasa de ser un
amigo sugerente a un dictador demandante. En lugar de ayudarnos,
nos convertimos en esclavos de sus caprichos. Lo grave es
que de moda en el vestir, en la comida, en
la arquitectura y en la decoración, hemos pasado a vivir
la moda hasta en la forma de pensar.
Que muchos jóvenes
se uniformen con pantalones de mezclilla a la cadera no
tiene importancia, pero que todos piensen igual sí, porque implica
muy probablemente que no están pensando por sí mismos, sino
que se limitan a aceptar las ideas de moda sin
mayor cuestionamiento. El uniforme escolar es externo, el uniforme intelectual
es interno y contrario a la autenticidad humana. Según los
filósofos, hoy vivimos en la posmodernidad. Lejos de ser un
dato cultural sería interesante descubrir qué tan posmodernos somos tú
y yo. Porque en el fondo conoceríamos qué tan libres
somos. Al menos en el pensamiento. Esto sin olvidar que
la idea tiende a la acción. “El hombre posmoderno no
mira hacia atrás ni hacia delante, se limita a mirar
su propio ombligo”. Así lo definió Froster. Vivimos en la
época del yo-ismo. Otros autores señalan, entre sus notas fundamentales,
al homo sentimentalis, al nihilismo y al ocaso del deber
(una nueva moral). Enfoquémonos en la primera, pues los dos
temas últimos serán objeto de una conversación posterior.
A lo largo
de los siglos se ha hablado del ser humano como
homo rationalis, homo faber, homo viator... Hoy nos dicen que
predomina el homo sentimentalis. Es decir, la emoción se convierte
en criterio de verdad, donde lo fundamental es sentirse bien,
no estar bien. Esta persona busca emociones, sentimientos, nunca es
bastante para satisfacer sus ansias de placer, de comodidad. Vive
frecuentemente entre dos polos: el placer y la depresión. El
placer equivale a una carga estimulante de sensaciones, y la
ausencia de las mismas acarrea la desmotivación, la melancolía, el
aburrimiento y la pesadez (o sea, la depresión). “Porque me
latió”, “no me nació”, “haz lo que sientas”, “lo que
te dicte el corazón”, son expresiones frecuentes que denotan el
gobierno de lo sentimental en nuestras vidas. El problema es
que, más que gobierno, es anarquía. Porque, para sorpresa de
muchos, no somos libres de sentir, sólo somos libres de
consentir, encauzar u orientar ese sentimiento. Además los sentimientos son
volubles, inestables, irracionales, pero fuertes y atractivos. La propia razón
pasa a un segundo plano, que no tiene capacidad de
contrarrestar la corriente. Los conocedores del tema se refieren al
pensiero debole, pensamiento débil que no reconoce la verdad de
las cosas, sino que se centra en lo que esas
cosas me hacen sentir sin valorar causas ni consecuencias, sino
concentrándose en el momento presente. “Hakuna matata” es el himno
de la posmodernidad. Quienes fuman son conscientes del hecho: fumar
puede causar cáncer. Sin embargo, te perdono el mal que
me haces por lo bien que me sabes. No es
cuestión de razón, es cuestión de corazón.
Por si lo anterior
fuera poco, hay algo más: los sentimientos son fácilmente manejados
por agentes externos. Una película, determinada canción, las telenovelas, frases
dirigidas a la esfera emotiva del corazón pueden lograr que
una persona se vea envuelta de manera tal que, sin
considerar lo que piensa (sus principios y valores), tome decisiones
con base en sus emociones o, en su defecto, en
su hígado. Hoy está de moda ser posmoderno, ser homo
sentimentalis. Querido lector, ¿estás a la moda?
¡Vence el mal
con el bien!
El servicio es gratuito
Si quiere comunicarse con el
autor, envíe un mensaje a: virtudesyvalores@arcol.org El autor tardará
en responder un poco pero asegura responderte.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR