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Virtudes y Valores
| colaboradores de catholic.net
Autor: P. Fintan Kelly, L.C. | Fuente: Virtudes y valores Él saca de cada uno lo mejor que tiene
Cristo se presenta como el Líder que es capaz de obtener de cada uno lo mejor que puede dar. Así lo hizo con sus discípulos y lo continúa haciendo con todos los que lo escuchan.
“Jesucristo es y seguirá
siendo piedra de escándalo por su caudal precioso de ideas
y perspectivas que, en choque con las tendencias bajas del
hombre, ha querido elevarle, ennoblecerle y hacerle consciente de lo
auténticamente importante y trascendente de su existencia.”
“Dime con quien
andas y te diré quien eres.” Este dicho popular tiene
mucha sabiduría. No hay nada que echa a perder tanto
a un joven como un mal compañero, y al contrario,
no hay nada que lo construya más como un amigo
verdadero y auténtico. Con demasiada frecuencia un chico saca lo
peor de una chica y viceversa. Podemos decir con toda
certeza que Cristo sacó de todos los que le siguieron
lo mejor que tenían.
Pensemos en el caso de Simón Pedro,
el pescador de Galilea. Si no fuese por Cristo, ése
hubiera pasado toda la vida entre sus labores, sin demasiada
trascendencia, en el lago de Galilea. Desde que Cristo lo
llamó se convirtió en “pescador de hombres.”
Es el caso
también de Leví, o Mateo, el publicano. No hay duda
de que ganaba un buen dinero, siendo colaborador de los
romanos en ese oficio tan remunerativo, pero odiado por los
judíos. Mateo descubrió en Cristo la verdadera riqueza y lo
siguió con presteza. El ha marcado la historia, no sólo
como un gran Apóstol, sino también como un gran Evangelista.
El caso de Judas Iscariote es dramático. El Señor trató
de formarlo, de llevarlo al arrepentimiento, incluso llamándolo “amigo” en
el momento mismo de la traición. Aunque Cristo ofrezca toda
su gracia a una persona, si ésta no quiere colaborar
con ella, no le aprovecha nada. Es el caso triste
de Judas que pasó a la historia como “el traidor”
y paradigma de toda persona de ese tipo.
Cristo no
sólo sacó lo mejor de las personas en su día,
sino sigue haciéndolo el día de hoy. Hay miles de
personas que han encontrado en Cristo el modelo de su
vida, la guía, el mejor maestro.
“Él es mi único
amor, mi máxima ilusión, mi luz, mi camino, mi ejemplo,
mi todo...quisiera que ustedes disfrutaran de esa dicha inefable de
amar lo que Él ama, sentir como Él siente, pensar
con sus criterios... y que gozaran de la dicha inefable
de su hermosura sobrenatural, humana, moral...”
Si comparamos los resultados
que producen los líderes modernos y el gran Líder, Cristo,
en los hombres, no nos queda lugar a duda de
que Él es el mejor. Muchos líderes cinematográficos, deportistas, intelectuales...
van dejando a la humanidad cada vez más pobre. Se
tiene la tentación de optar por estos ídolos modernos que
destruyen a la persona humana en su dignidad. Cristo es
el Líder que mejor eleva al hombre, pues cada vez
que se le sigue más de cerca, uno es más
hombre.
Cristo nos enseña a pensar correctamente, usando nuestra propia
razón y a no dejarnos lavar el cerebro por cualquier
“profeta” que aparece por allí. Él nos exige tener fuerza
de voluntad y a no ser volubles, dejándonos llevar de
remolque por nuestros constantes cambios de ánimo. Cristo nos pide
desarrollar nuestro sentimientos, pero sin dejarnos llevar por el sentimentalismo.
Pilato
dijo a la multitud “¡Aquí está el hombre!”, refiriéndose a
Cristo azotado y coronado de espinas. Todos los hombres tenemos
que mirar a este Hombre para conocer la medida del
hombre. Si no nos asemejamos a Él, no habrá valido
la pena vivir.
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