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Es uno de los poblados más representativos de la capital;
sin embargo, sólo en la temporada de festejo en honor
a la Virgen de Suyapa se convierte en la atracción
de miles de feligreses y turistas.
Así es la aldea de
Suyapa, el lugar que recibió a la estatuilla de la
virgen morena hace más de 250 años. Los pobladores aún
conservan el ambiente de tranquilidad y armonía característica de los
poblados del interior del país, pese a que la comunidad
esta ubicada a unos ocho kilómetros del centro de la
ciudad.
El nombre de Suyapa es sinónimo de antigüedad, pues según
los historiadores se deriva de la palabra Coyapa, que significa
“en el agua de las palmeras”.
SUS PRIMEROS HABITANTES
En 1747,
en la aldea sólo había unas 25 viviendas, construidas en
su mayoría de bahareque, con amplios corredores. Prueba de ello
es que la casa donde se veneraba a la virgen
sólo medía 14 varas y tres cuartos de largo por
ocho varas y una cuarta de ancho.
Los vecinos se dedicaban
al cultivo de la tierra y la ganadería. A diario
se trasladaban hacia el sector de El Piligüin, donde tenían
las tierras para el cultivo y la cría de animales,
y desde ese lugar acarreaban leña para los fogones y
trasladaban sus cosechas.
Pedro Hernández, vecino del lugar desde hace más
de 60 años, manifestó que cada año que se celebra
la conmemoración del hallazgo de la imagen de la virgen,
para los pobladores de la aldea significa alegría, devoción y
caridad.
“Nosotros desde niños somos testigos de la caridad y el
respeto hacia los demás, pues, desde que apareció la virgen,
los antepasados prestaron sus viviendas para acoger a los peregrinos
que llegaban hasta la ermita para ofrecer sus ofrendas”, dijo
Hernández.
El caserío, con el paso del tiempo, se ha poblado
con más de 400 viviendas, edificadas de diferentes materiales, como
ladrillo, adobe y bloques. En sus alrededores han surgido varias
colonias: El Hato de Enmedio, El Trapiche, Nueva Suyapa, Flores
de Oriente, Villa Olímpica y Prados Universitarios
LOS VISITANTES
A tan
sólo cinco días de haber iniciado la celebración, más de
10 mil creyentes se han acercado a la basílica para
celebrar la eucaristía y para dar sus ofrendas por los
favores recibidos.
Desde hace 258 años, la Virgen de Suyapa
es la imagen de la fe católica hondureña. El santuario
de Suyapa y la ermita han sido testigos de las
diferentes romerías, serenatas y eucaristías, realizadas por los creyentes católicos,
quienes llegan de diferentes países para pagar sus promesas.
El
día de hoy llegan los peregrinos de Santa Ana, San
Miguelito, Alubarén, Curarén, Reitoca, La Venta y Sabanagrande.
LUGARES DE
ESTANCIA DE LA IMAGEN
En sus inicios, la imagen estuvo
custodiada por la familia de Alejandro Colindres. Treinta años más
tarde se construye la ermita, que tiene 93 metros de
longitud; las torres miden 43 metros y la cúpula alcanza
los 46 metros de altura.
Hacia 1954 se coloca la primera
piedra del santuario, donde en la actualidad se reúnen los
visitantes para compartir la eucaristía. El edificio tiene capacidad para
albergar a más de 10 mil personas.
La imagen de Suyapa
es una diminuta escultura de madera de cedro, de 6.5
centímetros de alto, de tez morena, su rostro es de
forma oval, de mejillas redondas, nariz fina y boca pequeña
y en sus ojos hay algunos rasgos indígenas.
Hermer Sorto, rector
de la basílica de Suyapa, expresó que en la actualidad
las ofrendas de oro y plata que realizan los fieles
son utilizadas para elaborar la corona que carga la imagen
o los rayos que rodean su figura en forma de
un ocho.
”Hace varios años, estos regalos eran colocados cerca
de la virgen, pero había personas que tomaban los presentes
y los vendían para su propio beneficio, situación que las
autoridades eclesiales descubrieron y de inmediato se decide utilizarlas para
adornar la imagen”, dijo Sorto.
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